jueves, agosto 13

El socialista Zohran Mamdani, de 34 años, fue el protagonista de uno de los triunfos más significativos de los demócratas en la era Trump. Ello básicamente porque el magnate se había involucrado directamente en la campaña para buscar impedir la victoria del joven musulmán de origen ugandés, apoyando incluso a su rival Andrew Cuomo.

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Mamdani será el próximo alcalde de Nueva York tras imponerse por 10 puntos de diferencia al exgobernador demócrata Cuomo, quien postuló como independiente; y al candidato republicano Curtis Sliwa.

El candidato a la alcaldía de Nueva York, Zohran Mamdani, celebra durante un evento de la noche electoral en el Teatro Paramount de Brooklyn, el 4 de noviembre de 2025. (Foto de Angelina Katsanis / AFP).

La victoria de Mamdani no fue la única importante para los demócratas.

En Virginia, la demócrata Abigail Spanberger ganó la gobernación frente a la republicana Winsome Earle‑Sears por más de 10 puntos. Fue la victoria más contundente para un demócrata en la historia reciente del estado.

En Nueva Jersey, la demócrata Mikie Sherrill venció al republicano Jack Ciattarelli.

Mientras que en California, los votantes aprobaron una medida electoral de redistribución de distritos destinada a aumentar las posibilidades de los demócratas en las elecciones del próximo año por el control de la Cámara de Representantes.

Tras conocerse los resultados, Trump reaccionó públicamente en su plataforma Truth Social. Dijo que “la razón” de las derrotas republicanas era porque él no estaba en la boleta electoral y que el cierre del gobierno, que este miércoles marcó un récord como el más largo de la historia, tuvo un impacto negativo para su partido.

En efecto, pareciera que los republicanos enfrentan un desafío serio, pues cuando la figura de Trump no está directamente en la boleta electoral, el partido parece perder impulso.

El miércoles, Trump reconoció que los republicanos han “aprendido mucho” tras las victorias demócratas.

“Anoche, como saben, no se esperaba una victoria. Fueron zonas muy demócratas, pero no creo que haya sido bueno para los republicanos. De hecho, no creo que haya sido bueno para nadie. Pero tuvimos una noche interesante y aprendimos mucho”, dijo en una reunión ante senadores de su partido en la Casa Blanca.

Las razones de la derrota republicana

¿Qué otras razones contribuyeron a la derrota de Trump y su partido y qué significa el buen desempeño de los demócratas de cara a las elecciones de medio término del 2026?

Las elecciones de medio término están programadas para el martes 3 de noviembre del 2026. En ellas estarán en disputa los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de las bancas del Senado. Actualmente los republicanos dominan ambas cámaras.

Para el analista internacional Francesco Tucci, aunque las elecciones del 4 de noviembre fueron de carácter local, su lectura política ha sido nacional, pues el propio Trump convirtió estos comicios en una suerte de plebiscito sobre su primer año del segundo mandato, y el resultado terminó jugando en su contra.

Tucci manifiesta que en un contexto marcado por el cierre prolongado del gobierno federal y una agenda ultraconservadora, el voto urbano se movilizó masivamente contra el expresidente. Remarca que ciudades como Nueva York registraron la participación más alta en décadas entre jóvenes y minorías, sectores poco afines al discurso republicano. Destaca que el triunfo del demócrata Zohran Mamdani es un mensaje inclusivo y progresista, y que reflejó el desgaste del discurso polarizador de Trump.

“La elección ha polarizado aún más el voto urbano contra el trumpismo y su agenda ultraconservadora”, explica Tucci a El Comercio. “El mismo Trump atribuyó la derrota republicana al cierre del gobierno federal y a su ausencia en la boleta como factores clave, algo que ha generado desmotivación también en la base republicana y ha facilitado la movilización de los demócratas”, manifiesta.

Sin embargo, el analista remarca que sería un error considerar estos resultados como una tendencia nacional definitiva. “Nueva York es una ciudad históricamente demócrata. No podemos afirmar aún que los estadounidenses estén castigando al trumpismo a nivel federal. Hay que esperar las elecciones de medio término del 2026 para saber si esta ola local se consolida como una corriente nacional”, indica.

Por su parte, el analista internacional Francisco Belaunde Matossian también destaca que aunque las elecciones fueron locales, su lectura política trasciende a los estados.

Según Belaunde, los resultados expresan un mensaje nacional: la confirmación de un claro rechazo a Trump que ya se venía reflejando en las encuestas, donde su popularidad registra una caída sostenida.

“La caída de Trump en las encuestas viene de antes del shutdown”, sostiene Belaunde al referirse al mensaje del republicano tras los resultados. A su juicio, la frustración de muchos votantes, incluidos antiguos partidarios, tiene más que ver con la falta de resultados tangibles de su gestión y con decisiones impopulares como la negativa a financiar programas de ayuda alimentaria para millones de personas de bajos recursos.

El analista señala también que los comicios no reflejan necesariamente una victoria estructural de los demócratas, que también enfrentan divisiones internas. Puso como ejemplo el triunfo en Nueva York del progresista Mamdani, a quien describe como un “populista de izquierda”, que contrasta con los perfiles más moderados de las ganadoras demócratas en Virginia y Nueva Jersey.

“Para los demócratas, el desafío de aquí a las elecciones legislativas de 2026 será articular un discurso coherente que logre unir estas dos corrientes: la progresista y la centrista”, anota.

¿Cambio de estrategia para el 2026?

Sobre lo que viene para los republicanos en el 2026, Tucci sostiene que el futuro político de Trump y de su partido dependerá en gran medida de la economía. “Al votante estadounidense promedio no le interesa la política exterior, le importa la inflación, el empleo, el costo de vida. Si la economía no mejora, el desgaste de Trump será inevitable”, señala.

Tucci dice que a pesar de los resultados del martes, el presidente parece decidido a mantener el protagonismo político – partidario. Trump es un líder egocéntrico. Querrá transformar las elecciones legislativas en otro plebiscito sobre su figura”, explica. Pero esa estrategia, añade, entraña un riesgo porque en caso de derrota se interpretará que en realidad los ciudadanos votaron contra él.

Advierte que si los republicanos pierden el control del Congreso, el segundo mandato de Trump podría quedar paralizado. “Sería un presidente pato cojo, obligado a pactar con una mayoría demócrata”.

Para Belaunde, de cara al 2026 los dirigentes republicanos enfrentan un dilema estratégico: si se distancian de Trump, corren el riesgo de ser castigados por su base; pero si permanecen bajo su influencia, podrían seguir perdiendo terreno entre los votantes moderados.

“Es un equilibrio muy frágil. Muchos congresistas republicanos temen desafiarlo porque Trump puede financiar rivales en las primarias. Pero al mismo tiempo, seguir su línea ya no es garantía de éxito electoral”, enfatiza Belaunde.

Con todo, el tablero político estadounidense entra en una fase de reacomodo: mientras los demócratas buscan unificar su mensaje, los republicanos deberán decidir si su futuro pasa por mantener el trumpismo o intentar superarlo.

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