A seis años y medio de su muerte en una prisión de Nueva York, el pederasta Jeffrey Epstein no deja descansar en paz a ninguno de los líderes, dignatarios, autoridades o celebridades que se movieron alguna vez en su escabroso entorno. Cada vez que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ordena la liberación o publicación de nuevos archivos o documentos del Caso Epstein, el país norteamericano y el mundo entero se ponen a la expectativa.
A seis años y medio de su muerte en una prisión de Nueva York, el pederasta Jeffrey Epstein no deja descansar en paz a ninguno de los líderes, dignatarios, autoridades o celebridades que se movieron alguna vez en su escabroso entorno. Cada vez que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ordena la liberación o publicación de nuevos archivos o documentos del Caso Epstein, el país norteamericano y el mundo entero se ponen a la expectativa.
Lo más llamativo en estos últimos días en Estados Unidos es que el expresidente Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton testificarán ante el Congreso a fines de este mes en una investigación sobre el fallecido delincuente sexual.
“Esperamos interrogar a los Clinton como parte de nuestra investigación sobre los horribles crímenes de Epstein y Ghislaine Maxwell (su exnovia) para ofrecer transparencia y rendición de cuentas al pueblo estadounidense y a los sobrevivientes”, declaró James Comer, titular de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes.
Así como otros personajes que ostentaron o mantienen posiciones de poder, incluido el actual mandatario Donald Trump, Bill Clinton tuvo una relación bien documentada con Epstein a fines de los años 90 y comienzos de este siglo. Por el momento ni él ni Trump han sido acusados de delito alguno en sus interacciones con el sórdido financista.
Este martes 3, el mismo Trump pidió a sus compatriotas que pasaran página. “No salió nada sobre mí, salvo que fue una conspiración en mi contra por parte de Epstein y otros. Pero creo que ya es hora de que el país se ocupe de otra cosa, como la salud, o algo que le importe a la gente”, se pronunció ante la Casa Blanca.
Más allá de los deseos del líder republicano, lo cierto es que las más de tres millones de páginas relacionadas con Epstein divulgadas en los últimos días han aludido a más figuras públicas de alto perfil como el cofundador de Microsoft Bill Gates, el secretario de Comercio estadounidense Howard Lutnick, el productor cinematográfico Steve Tisch o hasta el lingüista Noam Chomsky.
Pero las ondas expansivas de los documentos relacionados con el agresor sexual no solo se circunscriben a Estados Unidos sino que saltan el Océano Atlántico y llegan hasta Europa, como lo prueban los complicados momentos que están pasando varios personajes en Gran Bretaña, Francia, Noruega o Eslovaquia.
El embajador en desgracia
El expríncipe Andrés (hermano del rey Carlos III) es el más embarrado en Gran Bretaña con el Caso Epstein, pero no el único. Peter Mandelson fue cesado en setiembre del año pasado como embajador en Washington al hacerse públicos sus vínculos con el fallecido pederasta. Nuevos archivos revelan ahora que le entregó documentos oficiales e información sensible a Epstein en el 2009 mientras ocupaba la cartera de Empresa en el gobierno laborista de Gordon Brown. Es por ello que este miércoles 4 la Policía Metropolitana de Londres ha abierto una investigación criminal contra él sobre su conducta en cargo público. El primer ministro, Keir Starmer, acaba de decir que “traicionó al país”.
El exministro respondón
“¿Por qué habría de dimitir? Estoy blanco como la nieve”. Esta ha sido la respuesta dada por el exministro de Cultura y Educación francés Jack Lang cuando se le preguntó si renunciaría a su puesto al frente del Instituto del Mundo Árabe, de París, al filtrarse sus vínculos con Epstein, que incluyeron negocios para rodar una película sobre los años en que él trabajó en los gobiernos del socialista Francois Mitterrand. La que sí dejó su cargo como delegada de un sindicato de actores fue su hija Caroline, cuyo nombre figura en una sociedad domiciliada en un paraíso fiscal creada por Epstein. Llevaba recién tres semanas al frente, pero decidió irse para que el organismo no se viera perjudicado por sus lazos con el oscuro personaje.
Hasta el Nobel salpicado
Con su hijo en medio de un juicio por violación, a los noruegos no les sorprende que su princesa heredera Mette-Marit (a la que, por cierto, la mayoría ya no quiere ver convertida en reina) haya cruzado tantos mensajes con el delincuente sexual estadounidense. Pero sí que un expresidente del comité encargado de otorgar el Nobel de la Paz, el exprimer ministro Thorbjorn Jagland, haya recibido una supuesta compensación económica de Epstein para comprar un inmueble. Jagland dirigió el prestigioso comité entre los años 2009 y 2015, y fue la máxima autoridad del país durante 1996 y 1997. El Instituto Nobel Noruego ha quedado a la espera de sus explicaciones a estas presuntas violaciones del código ético.
Toda la cúpula comprometida
Donde la última tanda de archivos puestos a la luz ha causado un terremoto ha sido en Eslovaquia, país ubicado en Europa Central. A la reciente dimisión del ministro de Exteriores, Miroslav Lajcak, por sus contactos con el traficante de menores, se suman las alusiones al actual presidente, Peter Pellegrini, y al primer ministro, Robert Fico. Un correo en que se menciona a ambos revela que Epstein iba a llevar a París a mujeres jóvenes en marzo del 2019, donde se iba a realizar una cumbre de la OCDE en la que el mandatario eslovaco participó. En cuanto a Lajcak, se ha comprobado una intensa comunicación en la que Epstein llegó a ofrecerle mujeres de corta edad, diciéndole incluso: “Quizá sean demasiado jóvenes”.













