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El grado de afectación de la vereda es tal que cualquier objeto de superficie redonda puede rodar sin ninguna fuerza extra debido a la imperfección del suelo y terminar cayendo por el acantilado. Asimismo, las fisuras podrían ocasionar alguna lesión si es que los transeúntes no cuidan bien donde pisar.
Vale mencionar que estas grietas no han aparecido recientemente, pues ya llevan tiempo en esta zona del malecón de Miraflores. Sin embargo, el número de estas parece haber aumentado. Mediante un recorrido, El Comercio pudo comprobar la gran extensión que han alcanzado las rajaduras, que sumado al paso del tiempo, han ocasionado que la vereda se hinche en ciertas partes. Además, también se observó presencia de baches de gran tamaño.
En tanto, los vecinos de Miraflores han mostrado su malestar por esta situación, ya que señalan que no han visto soluciones concretas por parte del municipio distrital, pese a las promesas de intervención que aseguran hizo. Este escenario ha originado que las personas prefieran no pasar por esta ruta y opten por tomar otro camino para resguardar su seguridad
“Este mantenimiento se tiene que hacer con frecuencia. Es inevitable porque no es un terreno estable. Con un sismo esto se va a venir abajo. Hay un riesgo que se está corriendo. Hay que hacer un trabajo estructural”, opinó un vecino del distrito.
En tanto, otro vecino indicó que las grietas y el desnivel puede ocasionar que un niño que esté corriendo tropiece o se resbale y de a parar hacia el acantilado. Lo mismo podría ocurrir con un adulto mayor, agregó, pues podría perder el balance y caer al transitar por la zona. “Fatal, totalmente abandonado. Si es que no es seguro caminar deberían hacer algo. Vienen niños, ancianos y puede ocurrir algo. Desde que han pavimentado esto ya necesita un mantenimiento”, manifestó.
Por otro lado, una vecina sostuvo que urge que toda esa zona del malecón sea refaccionada, pues se encuentra en mal estado desde hace tiempo. “Debe ser refaccionada para seguridad de las personas que vienen a disfrutar de la vista del malecón”, expresó.
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Municipio inicia intervención
El ingeniero Juan Carlos Montalvo, vocero de la Municipalidad de Miraflores, descartó este lunes que las grietas y el desnivel en vereda al lado del parque Miguel Grau represente un peligro para las personas. En ese sentido, dijo que no cerrarán la vía hasta saber con exactitud, a través de estudios, el grado de afectación en la zona y proceder con los trabajos de refacción.
“Esto ya lo hemos analizado, no es un riesgo inminente. Esas fisuras no es que hayan aparecido hoy. Ya las hemos estado viendo, las vamos a empezar a intervenir. Ante estos hechos no se puede especular. Lo que se tiene que hacer es un estudio empezando desde lo más básico. Romper ese pavimento, hacer unas calicatas, ver lo que está sucediendo. Y si es necesario se podría hacer incluso un estudio de prospección del subsuelo. Luego se verá si establecemos rutas alternas para el paso peatonal”, dijo.
Fuentes de la comuna comentaron a este Diario que este lunes por la tarde iniciaron las indagaciones en el lugar. Se llevarán a cabo pequeños forados de 1 metro de profundidad aproximadamente para saber cómo está el terreno. El propósito, detallaron, es iniciar los estudios correspondientes para ver qué tipo de tratamiento se le puede dar a las grietas.
Los trabajos se reanudaron este martes. Precisaron que el atravesar la vereda demanda muchos esfuerzo debido a que tiene un espesor de casi 20 centímetros.
¿Qué acciones se deben ejecutar?
En diálogo con El Comercio, Alexandre Almeida, director del Instituto de Investigación Científica de la Universidad de Lima, detalló que las grietas y los desniveles son algo bastante presente a lo largo del tiempo y que se puede observar en gran parte del malecón, en la parte de arriba del acantilado. Explicó que eso se debe a que el talud que hay en toda esa zona se encuentra relativamente muy expuesto.
“No es algo que surgió de repente. La exposición a la que se enfrenta el talud genera erosión del suelo. La filtración de agua también es otra otra causa importante que tiene que ser tratada y como sabemos el Perú es un país sísmico, entonces el conjunto del movimiento sísmico con la erosión del suelo y la filtración de agua tienden a ir poco a poco dañando el talud”, comentó.
Otro factor posible para esta afectación es el tráfico vehicular, que puede generar sobre carga tanto en la parte superior como vibraciones en la parte inferior del talud. “Todas estas son causas que pueden generar la aparición de desniveles y grietas”, dijo Almeida.
En cuanto a las acciones que se deben realizar para mitigar el daño, Almeida indicó que primero, a través de un sistema de drenaje adecuado, se debe de cuidar el flujo del agua. El agua acumulada de la lluvia es conducida hacia los puntos más bajos y una vez ahí se generan puntos húmedos. Como consecuencia luego se producen los desniveles. Agregó que también se deben monitorear el tráfico y los niveles de carga.
“Como medida de mitigación hay que trabajar en el drenaje. Ver cuáles son los puntos bajos y cómo conducir el agua para que no se acumule, limitar el peso del tráfico en la parte de arriba y la vibración que genera en el talud. Hay técnicas de control de erosión”, sostuvo.
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En tanto, el experto señaló que como parte de las medidas a largo plazo para mitigar la aparición de grietas y desniveles es necesario partir de un estudio geotécnico de toda la zona afectada y así conocer la situación actual del talud. Dicho estudio servirá para identificar los puntos donde se estaría acumulando agua y mejorar todo el sistema de drenaje que existe.
“Lo que no se puede hacer es simplemente “parchar” el daño en la parte superior y asumir que esto funcionará a largo plazo. Quizás servirá algunos días o meses, pero volverá a surgir. En mi opinión el problema es algo en interno, tenemos que pensar en una intervención a mayor escala, pero para eso se necesita base, información confiable y bien sustentada, y esto nace mediante un estudio geotécnico. Así se definen las técnicas más adecuadas para mitigar la erosión del talud”, resaltó.
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Almeida añadió que al margen de estos estudios se debe realizar un mantenimiento regular a este tipo de suelos y para eso existen diversos mecanismos, desde sensores o incluso drones que van tomando imágenes del talud en intervalos de tiempo. “A través de una técnica que llamamos fotogrametría podremos verificar si el talud se está moviendo, desplazando o presentando deformaciones. Se comparan imágenes tomadas cada semana o mes”, acotó.




