Cuando el Estadio Monumental todavía seguía celebrando el gol de Gianluca Lapadula en los descuentos, hubo una escena que pasó casi desapercibida entre el ruido de las tribunas, pero que terminó diciendo mucho más que el 1-0 de Universitario sobre Cusco FC.
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Por eso, cuando Universitario inició la operación para convencer a Lapadula de jugr en el fútbol peruano, el trabajo no quedó únicamente en las oficinas.
Mientras el gerente deportivo Antonio García Pye desarrollaba las negociaciones con discreción, Aldo Corzo pudo ser uno de los que tomó el teléfono y habló directamente con su amigo. No le ofreció un contrato. Le habló del vestuario que había construido Universitario, del grupo que acababa de conquistar tres títulos consecutivos y de la posibilidad de convertirse en parte de una historia todavía más grande: el tetracampeonato.

Aldo Corzo compartió una imagen con Gianluca Lapadula. (Foto: Twitter)
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Corzo conocía perfectamente qué podía convencer al delantero. No era solo el proyecto deportivo. Era la posibilidad de sentirse parte de una familia.
Las palabras de Lapadula después del triunfo frente a Cusco FC ayudan a entender mucho mejor esa conexión. “Yo le pedí a mi familia hacer un esfuerzo increíble, y yo vine a ganar”, declaró el delantero, todavía con la emoción del gol sobre el rostro.
Después dejó otra frase que terminó de explicar su rápida adaptación. “Conocí a muchos jugadores en la selección, son familia todos. Desde el primer día me he sentido en casa. Perú siempre me recibió con mucho cariño. El delantero vive para el gol y yo vivo por el gol”.
Cuando habla de familia, Lapadula no recurre a una frase hecha. Habla de un grupo que ya conocía antes de ponerse la camiseta crema. Habla de Corzo, pero también de Andy Polo, Edison Flores y Alex Valera, futbolistas con quienes compartió años defendiendo al Perú.

Mensaje de Aldo Corzo
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También los une la generación. Corzo nació en mayo de 1989 y Lapadula en febrero de 1990. Ambos entienden que atraviesan una etapa donde el liderazgo pesa tanto como el rendimiento dentro del campo.
Y eso es precisamente lo que Universitario espera de ellos.
Lapadula ya regaló su primera gran alegría con un gol decisivo cuando todavía existen dudas sobre su mejor estado físico. Corzo, mientras tanto, continúa siendo uno de los líderes silenciosos del vestuario, el capitán que empuja incluso cuando no puede hacerlo desde el césped.
En la ‘U’ ya no existe margen para equivocarse. El Clausura representa el único camino para seguir peleando por la Liga 1 y alcanzar un objetivo reservado para muy pocos equipos: conquistar el tetracampeonato.
Quizá por eso ese abrazo conmovió tanto al hincha crema. Porque no fue únicamente el festejo de un triunfo. Fue la confirmación de que, detrás de los goles y los puntos, también existen amistades capaces de sostener un campeonato entero.
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