Casi 160 millones de electores están llamados a votar este domingo 4 en la primera vuelta presidencial en Brasil, a la cual se presentan trece postulantes, pero sabiendo todos que las opciones reales de victoria las tienen solo dos candidatos: el actual presidente izquierdista Lula da Silva y el líder opositor derechista Flávio Bolsonaro.
Casi 160 millones de electores están llamados a votar este domingo 4 en la primera vuelta presidencial en Brasil, a la cual se presentan trece postulantes, pero sabiendo todos que las opciones reales de victoria las tienen solo dos candidatos: el actual presidente izquierdista Lula da Silva y el líder opositor derechista Flávio Bolsonaro.
Tanto el mandatario de 80 años como el senador de 45 han sido los protagonistas de una campaña sumamente polarizada en la que el intercambio de ataques personales y de acusaciones se convirtió en una constante.
La pugna electoral tampoco ha estado exenta de escándalos. Acaso el mayor de todos ha sido el del Banco Master, que golpeó a Bolsonaro y salpicó políticamente a Lula.
El caso, según el portal Chequeado, involucra al banquero Daniel Vorcaro y sus lazos con políticos y miembros del Supremo Tribunal Federal (STF). El primogénito de Jair Bolsonaro es investigado por el financiamiento de ‘Dark Horse’, filme biográfico sobre su padre, a partir de transferencias millonarias vinculadas a Vorcaro. Un informe de la Policía Federal lo señala como interlocutor directo del financista.
También alcanza al líder del Partido de los Trabajadores (PT) por el respaldo público de este al juez del STF Alexandre de Moraes, cuyo nombre aparece en la investigación por los nexos de Vorcaro con el estudio de su esposa, Viviane Barci.
Aunque las secuelas de ese destape aún continúan, en esta recta final de campaña ha entrado con fuerza una controversia religiosa que tomó el núcleo de la discusión y ha partido aún más las aguas entre dos postulaciones antagónicas.
La patrona al centro
Nuestra Señora de Aparecida fue declarada patrona de Brasil por el papa Pío XI en julio de 1930. Casi un siglo después, la virgen de color moreno se ha convertido en la última víctima de la agresiva campaña electoral en el país más grande de Sudamérica. Las redes sociales estallaron hace unos días con la noticia de que, en caso de ganar, Flávio Bolsonaro planea impulsar un proyecto de ley para quitarle a dicha virgen su estatus oficial. “Eso de meterse con Nuestra Señora de Aparecida no es aceptable (…) Mientras yo sea presidente, ella será la patrona, quien no quiera que se cambie de país”, hizo eco el líder del PT de la viralización del rumor en sus mítines en Belém, Fortaleza y Salvador.
El germen del ‘fake’
Se trata de una noticia falsa que tiene su origen en un proyecto presentado hace casi 20 años -y archivado aquel mismo 2007- por un exasesor del bolsonarismo para retirarle el patronato a la imagen más venerada por los católicos brasileños. Simpatizantes de izquierda lo desempolvaron de las redes en los últimos días. Flávio Bolsonaro respondió que “jamás ha existido” un plan para borrarle tal título y acusó al gobierno de diseminar ‘fake news’ y a comienzos de esta semana -con la intención de despejar cualquier duda- alzó una figura de la virgen en una marcha por el centro de Sao Paulo. “Todo el mundo sabe que respeto las religiones. ¡A todas!”, bramó ante sus seguidores.
Una pugna de credos
Pero Bolsonaro, quien es evangélico, avivó el fuego al apuntar con el dedo a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) por ayudar al PT a difundir el bulo. Ni corta ni perezosa, esta respondió que “la mentira no se combate con otra mentira”. Usar la religión como arma electoral no es novedad en Brasil. No olvidemos que este país tiene la segunda mayor población cristiana del planeta, después de Estados Unidos, según el Pew Research Center. Según un sondeo hecho en setiembre por el instituto Quaest, el 48% de católicos pretende votar por Lula este domingo 4 contra un 29% que lo hará por Bolsonaro. Entre los evangélicos, el 46% prefiere al líder derechista y el 27% a Lula.
La justicia y la policía
La justicia también entró en acción en medio de este lío. El juez André Mendonca, del Tribunal Superior Electoral (TSE), ordenó eliminar de las redes sociales publicaciones falsas sobre la virgen patrona, lo cual fue respaldado por la mayoría del tribunal en una votación virtual. Pero dos días más tarde, el magistrado Flavio Dino, del Supremo Tribunal Federal (STF), revocó la decisión y ordenó restituir el contendio por considerar que podía vulnerar la libertad de expresión. En paralelo, la policía brasileña investiga lo que un juez del STF ha calificado como “una aparente ola de ataques” contra imágenes religiosas en iglesias y capillas de los estados de Bahía y Mato Grosso.



