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Haití se prepara para celebrar elecciones el próximo diciembre, a pesar de que violencia no da tregua, como demuestra la matanza el lunes de al menos 47 personas, ocurrida en medio de una espiral que ha dejado más de 3.000 muertes en los primeros seis meses de este año, según datos de la ONU.
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Asimismo, inició el proceso de acreditación de periodistas y la presentación de la plataforma de inscripción de candidatos y electores.
En tanto, en redes sociales como Facebook, Instagram y TikTok, e incluso en las calles, la campaña ha comenzado de manera extraoficial. Se ven posibles candidatos que salen de la sombra, mientras otros realizan giras en diversas ciudades del país.
Si bien todo ello, el CEP reconoció a finales de julio que respetar el calendario electoral “depende del establecimiento de un clima de seguridad aceptable y de la disponibilidad financiera necesaria para continuar las operaciones electorales”.
“No. Tal como está el país, es imposible que haya elecciones”, indicó a EFE Ludmillard, estudiante universitaria residente en Pélerin (Puerto Príncipe), para quien “la situación del país es preocupante”.
“Los jóvenes no tienen futuro debido a la inseguridad. No estamos seguros. Nuestra vida está amenazada. Debe haber seguridad en el país para que el pueblo pueda votar”, insistió.
Casi la misma opinión comparte Jean Adrien Christopher, taxista de moto entrevistado en Pétion-Ville.
“No puede haber elecciones en el estado actual de las cosas. Dicen que las elecciones están cerca. ¿Con qué harán su campaña los candidatos? No podemos ir a votar en estas condiciones. No puede haber elecciones en este momento marcado por la violencia”.

Restos de un vehículo calcinado tras la violencia ocurrida durante la noche en la que más de veinte personas fueron asesinadas por bandas armadas en Kenscoff, un barrio cercano a Puerto Príncipe, Haití, el 24 de agosto de 2026. (Clarens SIFFROY / AFP)
/ CLARENS SIFFROY
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Adrien cree que “es el gobierno el que permite que los bandidos siembren el terror, mientras que el Estado dispone de todos los medios para frenar lo que ocurrió en Kenscoff”.
En medio de esta situación, el primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, ordenó este miércoles una “respuesta firme” contra las bandas armadas que perpetraron el ataque del lunes.
Fils-Aimé también se reunió de emergencia el miércoles con el Estado Mayor de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), el operativo de 5.500 efectivos aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU en septiembre de 2025.
En dicha reunión se trató de “actualizar la evaluación de la amenaza” y “reforzar” la coordinación entre las distintas fuerzas armadas.
Todo ello con un objetivo claro: “acabar con el dominio de los grupos armados, restablecer el orden público y proteger las vidas de las personas”.
Haití vive una crisis en todos los aspectos, marcada especialmente por la inseguridad a manos de las bandas armadas, que controlan la mayor parte de la capital. De acuerdo con datos de la ONU actualizados esta semana, la violencia en Haití causó en los primeros seis meses del año al menos 3.050 muertos y 1.401 heridos.
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