La comuna informó públicamente que ha iniciado una inspección técnica al puente, el cual fue inaugurado recientemente como una moderna atracción con piso de vidrio que conecta dos puntos turísticos de Lima. Posteriormente, otro video en el que se observa el retiro de una de las láminas de vidrio también se volvió viral.
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¿Cómo está construido el puente?
La Municipalidad explicó en detalle la forma en que fue construido el puente, qué sucedió y cuáles son los trabajos de inspección y mantenimiento que se están realizando. “El puente está por cumplir 60 días desde su inauguración, y ya se habían programado varias inspecciones para evaluar su comportamiento, incluso antes de que surgieran los comentarios sobre baldosas sueltas”, indicaron fuentes del municipio.
Cada baldosa de vidrio está compuesta por cuatro láminas de vidrio templado superpuestas. “Son vidrios muy seguros, pero, como es lógico, no pueden descansar directamente sobre la estructura de fierro, que es la base. Por eso, entre el vidrio y el fierro hay una capa amortiguadora, que es una geomembrana. Esta evita el contacto directo entre el vidrio y el fierro”, detallaron.
“Si el vidrio estuviera en contacto directo con el fierro, se quebraría. Por eso es tan importante contar con esta capa de amortiguación”, agregaron.

¿Qué fue lo que ocurrió?
Según las fuentes municipales, la geomembrana, aunque no visible a simple vista, cumple una función clave como amortiguador. “Hemos detectado un ligero hundimiento en algunas baldosas de vidrio. Es un desnivel apenas perceptible, de unos pocos milímetros, que puede generar la sensación de que la baldosa está suelta, pero no lo está”, aseguraron.
Se presume que este hundimiento se debe a un detalle en el proceso de fraguado (endurecimiento y adhesión de materiales). “Es posible que durante este proceso hayan quedado pequeñas bolsas de aire que, con el tiempo, se asentaron y causaron ese leve hundimiento”, explicaron.
“No obstante, queremos dejar en claro que este tipo de situaciones no representa ningún riesgo ni compromete la seguridad de los peatones”, añadió la comuna.
¿Qué trabajos de mantenimiento se realizaron?
La Municipalidad informó que se ha repetido el proceso de fraguado en las zonas afectadas. “Se identificaron cuatro baldosas con este leve hundimiento. Se retiraron temporalmente, se aplicó nuevamente el proceso de fraguado y se reinstaló el mismo vidrio utilizando una silicona especial”, detallaron.

“En ningún momento se ha puesto en peligro la estructura del puente ni la seguridad de los peatones. Incluso, en dos semanas tenemos programadas pruebas de ajuste de tornillos y otras labores de mantenimiento general”, añadieron.
Actualmente, hay conos de seguridad sobre las baldosas intervenidas para evitar el paso mientras el adhesivo termina de secar. Sin embargo, el puente sigue abierto al público. “Queremos enfatizar que no se trata de un solo vidrio, cada baldosa está formada por cuatro capas, lo que le da una gran resistencia. Es prácticamente un vidrio blindado. La zona que se ve más oscura es precisamente la geomembrana”, concluyeron.
Análisis del procedimiento
En una entrevista con El Comercio, el arquitecto urbanista Genaro Alva explicó que, normalmente, las empresas constructoras cuentan con un plazo para levantar observaciones una vez que se concluye una obra. Este periodo puede extenderse hasta un año, dependiendo de las coordinaciones entre la municipalidad y la empresa constructora.
“Sí es posible lo que argumenta la municipalidad, sobre todo porque hablamos de un material que no es muy común en Lima, en este caso, baldosas de vidrio que dan la percepción de ser transparentes. Pero sí es factible”, dijo Alva.

El especialista también comentó que, si bien es comprensible la preocupación de la ciudadanía, el caso no representa necesariamente un peligro grave. “Entiendo que la gente se asuste, pero en realidad no me parece tan grave ese asunto. No suele ser algo peligroso porque el procedimiento es sacarlo y volver a pegar bien, cuidando que no haya bolsas de aire. Al final, el fierro y el amortiguador están presentes, y son los materiales que sostienen los vidrios”, agregó.
Alva señaló, además, que el puente presenta otros desafíos más relevantes, como la accesibilidad para peatones. “Hay gente que se cae porque ese pavimento es pulido. Con un poco de garúa, la gente se resbala tanto en el cemento, que es una superficie lisa, como en la superficie de vidrio. Las personas se resbalan porque no es una estructura antideslizante”, mencionó.
Por su parte, Krishan Barr Rosso, magíster en Urban Management por la Technische Universität Berlin e ingeniero civil por la Pontificia Universidad Católica del Perú, explicó que el diseño utilizado en este tipo de infraestructura se denomina «redundancia estructural». Este concepto se basa en la implementación de múltiples capas de materiales para garantizar la seguridad.
“En este caso, es un vidrio laminado templado y siempre con una capa intermedia que sostiene, la cual es la geomembrana. Si estas láminas se rompen, las otras capas mantienen todo en su sitio. Además, el puente se apoya en anclajes perimetrales y marcos metálicos que impiden que se caiga”, explicó Barr.
El ingeniero añadió que, si bien existe la posibilidad de que un panel se desplace o se dañe, esto no necesariamente implica un riesgo inminente. “Ahora, la pregunta es: si un panel se mueve, ¿podría haber algún riesgo potencial? Para ello, siempre hay que revisar la instalación de los anclajes constantemente. Hay casos en donde el vidrio se llega a fisurar y puede desencadenar un colapso parcial, pero es algo muy raro. Por eso, siempre hay que reparar lo que esté malogrado”, concluyó.
Antecedentes
El nuevo puente turístico que une los distritos de Miraflores y Barranco fue inaugurado en agosto de 2025. La estructura, que destaca por su piso de vidrio y diseño moderno, busca convertirse en un atractivo para vecinos y turistas, ofreciendo una vista privilegiada sobre la quebrada Armendáriz.
Durante la ceremonia de inauguración, diversos colectivos y vecinos se manifestaron en oposición al proyecto. Las principales críticas estuvieron enfocadas en la falta de consulta ciudadana y en los posibles riesgos para la seguridad de los peatones. También se cuestionó el impacto del puente sobre el entorno urbano y natural de la zona intervenida, considerada un paisaje valioso de la ciudad.
El puente se extiende entre el malecón de la Reserva y el malecón Paul Harris, permitiendo una circulación directa entre dos de los principales polos turísticos de Lima. Su construcción demandó un presupuesto superior a los 55 millones de soles e implicó la instalación de paneles de vidrio templado que ofrecen una experiencia distinta al tradicional tránsito peatonal.













