Cuando las piernas no responden, el oxígeno llega con más dificultad al cerebro y los estragos físicos de los más de tres mil metros de altura del Cusco se hacen presente, Alianza Lima pone el corazón. Y algo más. Está Renzo Garcés, el patrón de la defensa, dispuesto a romperse la boca con tal de frenar al ecuatoriano Carlos Garcés. Y Jesús Castillo diciéndole a Pablo Guede, su técnico, que podía seguir jugando pese a estar al borde del desgarro. O Paolo Guerrero, con 41 años, corriendo 70 minutos, aguantando las patadas rivales como en sus mejores tiempos y ganando cada dividida (seis de diez, según estadísticas de SofaScore).
Cuando las piernas no responden, el oxígeno llega con más dificultad al cerebro y los estragos físicos de los más de tres mil metros de altura del Cusco se hacen presente, Alianza Lima pone el corazón. Y algo más. Está Renzo Garcés, el patrón de la defensa, dispuesto a romperse la boca con tal de frenar al ecuatoriano Carlos Garcés. Y Jesús Castillo diciéndole a Pablo Guede, su técnico, que podía seguir jugando pese a estar al borde del desgarro. O Paolo Guerrero, con 41 años, corriendo 70 minutos, aguantando las patadas rivales como en sus mejores tiempos y ganando cada dividida (seis de diez, según estadísticas de SofaScore).
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El 1-0 ante Cienciano con gol de Marco Huamán (45’+2’), en el Inca Garcilaso de la Vega -triunfazo como hace cuatro años-, no se celebra como tres puntos más. Y las lágrimas de un Cristian Carbajal lo demuestran. Los abrazos entre todos los jugadores al medio del campo y la felicidad de los casi diez mil aliancistas que viajaron al Cusco también.
Los jugadores festejando con su hinchada en el Estadio Inca Garcilaso de la Vega del Cusco. (Foto: Paloma del Solar / GEC)
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Es que Alianza Lima no solo se tumbó a uno de los mejores locales del Apertura (sacó 19 puntos en ocho fechas) y se sacó de encima a un rival directo, sino que se acercó al sueño de ganar el primer título del 2026. Con 36 puntos, los íntimos le sacaron seis a Los Chankas (reciben hoy a CD Moquegua en Andahuaylas) y siete a los cusqueños que ya están fuera de pelea.
“Son los jugadores, trabajamos 3 sistemas diferentes dentro del mismo partido dependiendo de cómo iban las cosas. Por muchos momentos jugamos 4-5-1 pero da lo mismo lo que yo diga, los huevos que tienen estos chicos es tremendo. No me quiero equivocar pero creo que desde 2024 Cienciano no terminaba sin hacer gol, es un equipo muy jodido, sabe a lo que juega, lo hace muy bien y tiene más goles que nosotros. Estos chicos tienen un mérito enorme”, declaró Pablo Guede al final del partido.

El equipo titular de Alianza Lima que ganó en el Cusco. (Foto: Paloma del Solar / GEC)
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Era la gran final para ambos. Y lo ganó el mejor. Lo ganó el que puso corazón y algo más. Jerarquía y algo de lo que los expertos llaman suerte de campeón. Porque el zurdazo del diestro Luis Advíncula reventó en las manos del portero Gonzalo Falcón y le llegó directo a un Marco Huamán iluminado. A inicios de temporada el lateral había sido prestado a Cienciano, hizo pretemporada en el Cusco y luego, tras el despido de Trauco, Zambrano y Peña, retornó para vivir su revancha. La vida es un círculo y el buen Marco lo entendió anoche de la mejor manera.
Alianza se vio beneficiado también de los errores -u horrores- rivales. A los 30 minutos, cuando el elenco incaico se acomodaba mejor en el campo, Renzo Salazar cometió una falta imprudente y vio la tarjeta roja tras revisión del VAR. Y a los 90′, cuando todo se terminaba y los íntimos con las justas podían caminar en el campo esperando el final, Matías Succar falló el empate de manera insólita, sin arquero. Algunos recordaron el blooper de Cavani en La Bombonera el año pasado por la Libertadores. Ambas jugadas se celebraron como goles para los aliancistas.
Los hinchas aliancistas rendidos ante Marco Huamán. (Foto: Paloma del Solar / GEC)
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Lo cierto es que el cuadro victoriano volvió a ganar en el Cusco después de cuatro años. La última vez fue en el Clausura del 2022, un triunfo que también sirvió para una posterior coronación. Y dejó en claro algo: es el mejor equipo del Apertura de lejos.
Los números no mienten: más triunfos (11), menos derrotas (1), mejor diferencia de goles (+19). Y el único equipo limeño de esta temporada en no perder en ciudades de altura: 1-0 en Huancayo, Cajamarca, Tarma y Cusco; y 1-1 también en la ciudad imperial.
Aún queda un paso por dar y será el sábado en Matute ante Los Chankas. Pero Alianza ya acaricia con justicia el Apertura.
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