sábado, julio 4

Hace unos años, una empresa peruana atravesaba una crisis financiera y había sido sometida a un proceso de reestructuración ante la Comisión de Procedimientos Concursales del Indecopi.

La empresa peruana se encontraba a la venta, y uno de nuestros clientes nos solicitó asesoría para llevar a cabo lo que comúnmente se denomina un “In-court distressed M&A”; es decir, la adquisición de una empresa en dificultades financieras en el marco de un procedimiento concursal regulado por la legislación peruana de insolvencia.

Nuestro cliente designó a un oficial de desarrollo corporativo para liderar la operación. En una de las primeras reuniones, el oficial nos comentó que, con la finalidad de comprender el proceso, había trabajado un resumen completo de nuestra ley concursal, el cual tuvo la gentileza de compartirnos. Él había logrado captar, en buena medida, el sentido general del proceso y los conceptos clave de la ley; sin embargo, algunas de sus conclusiones sobre su aplicación requerían ajustes.

Con prudencia y respeto por su iniciativa, explicamos que analizar una norma requería revisar el texto completo, considerar los hechos del caso, y tener en cuenta la interpretación práctica, así como los criterios doctrinarios y jurisprudenciales.

A pesar de nuestras observaciones, el oficial se mostraba confiado en las ideas que había elaborado a partir de su resumen. Luego de varios intercambios constructivos, logramos revisar los planteamientos y alinear la estrategia, evitando la generación de riesgos innecesarios en la operación.

¿Qué generó esa seguridad en una interpretación que aún requería un análisis más profundo?

En 1999, los psicólogos Justin Kruger y David Dunning publicaron un estudio que nos ayudó a entender por qué algunas personas, sin ser expertas en un tema, pueden sobreestimar su comprensión. A este sesgo cognitivo se le conoce como el efecto Dunning-Kruger.

Según el psicólogo Adam Grant, este efecto no suele presentarse en quienes son novatos, sino en quienes han adquirido un conocimiento básico. Es en ese espacio intermedio, entre el no saber y ser experto, en el que surge la sobreconfianza, generando una falsa sensación de certeza.

Por ello, es clave ser conscientes de los límites de lo que sabemos, así como reconocer cuándo ese conocimiento aparente puede nublar nuestro juicio. Como dijo Alexander Pope, “un poco de conocimiento es un asunto peligroso.”

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