Doña Luz es una mujer conservadora, formada espiritualmente en el Opus Dei y académicamente en la Universidad de Navarra, sede doctrinal de ‘la Obra’. Con esos antecedentes, no quiero decir que sea una persona cuadriculada. Para nada. Ha mostrado independencia de criterio, solidez argumental al explicar las sentencias consecuentes con sus principios y capacidad de conciliar con los principios ajenos.
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Por eso, su gesto de renunciar a presidir el TC la pone en el candelero y desnuda la desconfianza entre sus miembros. Según un comunicado que emitió horas después de difundida la renuncia, la causa fue la negativa del pleno (5 de 7, salvando al magistrado Manuel Monteagudo y a ella misma) a facultarla a despedir a un alto funcionario.
Se trata del director general de administración, Rodolfo Albán Guevara, cuya carta de renuncia ya estaba aceptada por ella, pero hubo un retroceso impuesto por los otros miembros. Sucede que Albán es muy popular entre los empleados del TC, pues ha conseguido varios beneficios para ellos.
A Pacheco le mortificaba que Albán fuese a la vez gestor de un sindicato y negociador de la alta dirección… con el mismo sindicato.
“La pequeña revuelta de Pacheco, respaldada por Monteagudo, y la resistencia de los otros miembros; delata algo gordo que pasa en el sector público: planillas desorbitadas en cantidad de empleados y bonificaciones defendidas por sus sindicatos”
Albán había pedido licencia a su creatura, pero su conflicto de interés era palmario. Todo esto, que no estaba en el comunicado de su renuncia, lo reveló la aún presidenta del TC (hasta el 31 de mayo) la noche del miércoles 27 en Willax TV.
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Unas horas antes, Manuel Monteagudo, el único magistrado que respalda a Pacheco, comentó algunos detalles del caso en RPP. La mañana del jueves, Gustavo Gutiérrez Ticse, del grupo de los que según Luz le “dieron la espalda”, dijo, también en RPP, que Monteagudo había incurrido en causal de vacancia al revelar temas internos del TC.
Aprovecho para decir que Monteagudo, en la entrevista que le hice, no reveló ni siquiera el nombre de Albán, mucho menos su carta de renuncia; fueron fuentes de la producción del programa que obtuvieron esa información y el magistrado se limitó a comentarla. No vayan a cumplir, los magistrados del TC, la amenaza de procesarse entre ellos.
Manuel Monteagudo el único magistrado del TC que respalda a Luz Pacheco, revela Fernando Vivas en su crónica (Foto: Congreso)
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Sindicatos
La pequeña revuelta de Pacheco, respaldada por Monteagudo, y la resistencia de los otros miembros; delata algo gordo que ocurre en el sector público: planillas desorbitadas en cantidad de empleados y bonificaciones defendidas por sus sindicatos; mientras el sector privado, donde está la gran mayoría de trabajadores, no tiene sindicatos y, en su inmensa necesidad de supervivencia, no tiene ni formalidad.

Helder Domínguez (a la derecha de Luz Pacheco) reemplazará a la saliente presidenta del TC hasta septiembre, que es cuando ella debía irse; y a 6 de los 7 magistrados se les vencerá su mandato en mayo del 2027, señala Vivas.
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La renuncia de Pacheco a la presidencia, el sabotaje al despido de Albán, las amenazas de disciplinar a Monteagudo; revelan, adicionalmente, la tensión y fragilidad institucional en el TC. Helder Domínguez reemplazará a Pacheco hasta septiembre, que es cuando ella debía irse; y a 6 de los 7 magistrados se les vencerá su mandato en mayo del 2027.
A Pedro Hernández se le vencerá en el 2028. El próximo Congreso será el que tenga que renovar de un porrazo -una pena, porque mejor sería una renovación escalonada- a esta promoción del tribunal. Pero debe ser este TC, sin más dilaciones, el que tenga que resolver, a propósito de la demanda de inconstitucionalidad de alguna ley que provoque gastos contraviniendo la prohibición explícita en el Art. 79 de la Constitución. Ni siquiera tienen que esperar que el próximo gobierno haga una demanda respecto a alguna próxima ley; ya hay en la cola del TC demandas en ese sentido. El TC tendría que cerrar de una buena vez el caño que fatalmente abrió.
Luz Pacheco sí ha coincidido con quienes ahora le dan la espalda en la sentencia más políticamente controvertida de esta promoción del TC: ordenar la liberación de Alberto Fujimori en diciembre del 2023. Ella apoyó ese fallo, según dijo, como una manera de cerrar heridas en el país, pero se contrarió mucho cuando Fujimori anunció, unos meses más tarde, su intención de ser candidato presidencial. Su muerte en septiembre del 2024 apagó la controversia.
También coincidió, con sus pares, en la sentencia que anuló el peaje de Rutas de Lima en Puente Piedra, argumentando a favor de la libertad de tránsito cuando no hay rutas alternas asequibles.
El fallo no tocó el fondo -si hubo o no corrupción en la fijación de las tarifas y si ello permite anular el contrato con Rutas de Lima- que la Municipalidad de Lima litiga en otros fueros; pero no escapa a esa controversia candente e internacional.
Le quedan, a Luz Pacheco y a sus pares, coincidir o disentir en nuevas sentencias polémicas que los pondrán en el candelero como, por cierto, lo estuvieron el pasado marzo, cuando la misma Luz denunció una sospechosa celeridad en la tramitación de un habeas corpus presentado por la defensa de Vladimir Cerrón.
Podrían irse en mayo del 2027, si el próximo Senado apurara el concurso y lograran consenso en las votaciones. Si no lo hay, la ley los faculta a seguir funcionando, decididos e inamistosos, con el mandato vencido.




