miércoles, febrero 18

Mientras sube el cerro cargando dos baldes de agua, el sol le golpea el rostro y alguien —fuera de cuadro— le grita: “¡Valentina!”. Mayra Goñi voltea y sonríe. Por un instante no está actuando: es la niña que creció en Pisco, la que ayudaba a su madre cuando no había agua en casa, la que aprendió temprano que hay que seguir adelante incluso cuando el día pesa.

Soñaba con hacer una novela así. Una historia de una joven que empieza desde abajo, que es luchadora, humilde… y que se enamora. Desde que tenía cuatro o cinco años imitaba escenas frente al televisor”, recuerda.

La propuesta para protagonizar la nueva ficción de Latina, creada, producida y dirigida por Miguel Zuloaga, le llegó hace un año, cuando estaba en Estados Unidos, alejada de los escenarios televisivos y sin esperanza de regresar.

Cuando Miguel me habló de este proyecto, me acordé de algo que le dije hace años, cuando grabábamos ‘Ven, baila, quinceañera’”, cuenta. “Yo le decía que me gustaría hacer una novela de una chica de barrio que empieza desde abajo, un personaje nuevo. Parece que se le quedó grabado… o coincidimos en la idea. Es como un sueño hecho realidad”, confiesa, sonriente.

Mayra dice que Valentina le calza porque no está hecha desde la fantasía, sino desde esa forma peruana de resolver la vida con lo que hay, sin quejarse demasiado ni rendirse.

Lo que tiene de mí es esa energía de salir adelante. Valentina es perseverante. Se topa con obstáculos, con gente mala, pero también con gente buena que te tiende la mano. Representa a muchas mujeres luchadoras del país, que se las ingenian para ganarse el pan del día sin vergüenza de trabajar en lo que sea: vendiendo caramelos, como sea. Los peruanos somos bien trabajadores”.

Pero el personaje también implicó no repetir lo que el público ya conoce de ella. Su mayor reto era que Valentina no se sintiera como una sombra de Viviana Vílchez.

Tenía miedo de que pensaran que sería la misma”, admite. “Quería que sea una chica de calle, pero distinta. No una chica de calle hablando agudo, sino una con valores, más decente. No tiene tanta maldad, aunque tampoco es ninguna tonta”, adelanta. Ella tiene su propia esencia y no se parece a otras. He tratado de meterle mucho de mi personalidad y hacerla diferencial para que no me comparen. Quiero que sea auténtica”, aclara.

A su lado, en esta historia de resistencia y amor, aparece Alejandro. Lo interpreta Rodrigo Brand, actor mexicano que pisa por primera vez un set peruano. Llegó a Lima hace apenas dos meses.

Es la primera vez que actúo en Perú. Ya había tenido acercamientos hace algunos años, pero todo llega cuando tiene que llegar. Y esta vez se dio”, señala. “Antes de aceptar, lo conversé con mi familia, mis padres, mis hermanos. Me dijeron que no podía dejar pasar la oportunidad. Soy muy cercano a mi familia, me cuesta dejarlos. Pero entendí que era el momento».

En “Valentina valiente”, Rodrigo es Alejandro, arquitecto de profesión y músico por vocación. Es un hombre leal, afectuoso, que viene de una relación tóxica con Macarena, el personaje que hace Alessa Wichtell, y que no está buscando enamorarse. Hasta que el amor lo sorprende.

Alejandro no está pensando en eso. Viene con la cabeza puesta en el trabajo. Y de repente, del cielo le cae Valentina. La novela tiene todo: amor, comedia, momentos de tragedia, está muy completa, el elenco igual. Es un proyecto muy ambicioso que no hay forma de no ilusionarse”.

Rodrigo y Mayra se conocieron personalmente el día que grabaron el teaser. Un saludo rápido, un “mucho gusto” y la claqueta marcando el inicio.

—Tres, dos, uno… acción —recuerda Rodrigo—. “Ahí te das cuenta cuando hay química. La química fue inmediata”.

Mayra Goñi y Rodrigo Brand, protagonistas de «Valentina valiente». (Foto: César Campos)

/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR CAMPOS

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