Entre las propuestas que vienen circulando sobre las facultades legislativas que solicitaría el Poder Ejecutivo en materia laboral, una de las más interesantes es la posibilidad de otorgar bonos de productividad y otros incentivos por desempeño sin naturaleza remunerativa.
Entre las propuestas que vienen circulando sobre las facultades legislativas que solicitaría el Poder Ejecutivo en materia laboral, una de las más interesantes es la posibilidad de otorgar bonos de productividad y otros incentivos por desempeño sin naturaleza remunerativa.
La finalidad de esta medida sería encontrar un equilibrio entre mejorar los ingresos de los trabajadores y evitar que ello represente un incremento significativo de los costos laborales para los empleadores. En la práctica, las empresas podrían otorgar, de manera unilateral o por acuerdo con los trabajadores, bonos mensuales o periódicos vinculados al cumplimiento de metas, productividad u otros indicadores. Al no tener carácter remunerativo, estos bonos no estarían sujetos a los aportes al sistema de pensiones ni a EsSalud, tampoco formarían parte de la base de cálculo de beneficios laborales. Solo estarían sujetos al Impuesto a la Renta, cuando corresponda.
Se trata de una propuesta que merece ser analizada, no solo porque permitiría incrementar los ingresos de los trabajadores con un menor impacto económico para las empresas, sino también porque podría convertirse en una herramienta para incentivar la productividad, uno de los principales desafíos del mercado laboral peruano.
Para fortalecer la iniciativa, podrían establecerse algunos criterios para su aplicación. Por ejemplo, limitarla a trabajadores con contratos a plazo indeterminado, a quienes perciban una remuneración inferior a dos RMV o para empresas ubicadas en regiones con altos niveles de informalidad laboral. De esta manera, el beneficio tendría un objetivo económico y social más definido.
Asimismo, podría evaluarse que este tratamiento alcance a determinados beneficios vinculados al bienestar de los trabajadores, como bonos destinados a chequeos médicos preventivos o a la adquisición de medicamentos, promoviendo así el cuidado de la salud sin generar mayores sobrecostos laborales. En definitiva, la implementación de este tipo de incentivos podría contribuir a fortalecer las relaciones laborales.




