domingo, febrero 1

El próximo 12 de abril, ellos estarán en la primera línea de defensa de la democracia. Serán los garantes de la neutralidad durante la jornada y del respeto a la voluntad popular. La legitimidad de los resultados dependerá en gran medida del empeño y la responsabilidad con que realicen su labor. Esta semana, 834.660 peruanos fueron sorteados como miembros de mesa para las próximas elecciones generales. Y la gran mayoría, más de 700 mil, cumplirán dicho encargo por primera vez.

Es una tarea inmensa la que les ha tocado a quienes han sido elegidos en esta ocasión. Se enfrentarán a la cédula de sufragio más grande de la historia, con 36 candidatos que buscan la presidencia y otros miles que aspiran a un escaño en el Congreso bicameral. Serán cinco elecciones simultáneas, con siete casilleros para los votos preferenciales. Sin duda, el recuento de votos representará uno de los retos más arduos de la jornada.

Quedan poco más de dos meses para el 12 de abril. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) tendrá el gran desafío de capacitar adecuadamente a estos cientos de miles de ciudadanos, quienes dedicarán horas de su tiempo y dejarán de lado sus actividades cotidianas para cumplir con su deber cívico.

En un país marcado por la apatía democrática, muchos esperan con temor la fecha del sorteo. La página web de la ONPE es la más visitada, aunque no precisamente por quienes anhelan ver sus nombres entre los seleccionados. En cambio, otros más comprometidos verán esta ocasión como una oportunidad para participar activamente en un proceso histórico, en el que millones de peruanos construiremos un resultado decisivo para el futuro de nuestro país en los próximos cinco años.

Ser miembro de mesa no debe ser visto como un castigo del Estado. Es una experiencia que permite ser testigo y parte del máximo ejercicio de ciudadanía. Su asistencia y responsabilidad garantizarán un proceso honesto y legítimo.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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