El destino del país en los próximos cinco meses resultó ser lo menos importante para los 64 congresistas que le regalaron ayer al izquierdista José María Balcázar la Presidencia de la República. El congresista elegido por Perú Libre se impuso en segunda vuelta a Maricarmen Alva, de Acción Popular, quien alcanzó 46 votos.
La presidencia del Congreso se definió en segunda vuelta. En la primera ronda, Balcázar logró 47 votos; Alva, 43; Héctor Acuña, 13; y Edgard Reymundo, 7.
La guerra ya antes estaba desatada en las redes sociales y en los medios de comunicación. Fuerza Popular alertaba del peligro de censurar a José Jerí y Renovación Popular los acusaba de defender la corrupción acuñando el término ‘fujijerismo’. Las acusaciones mutuas no cesaban, hasta que ocurrió el descalabro del miércoles por la noche.
La única explicación para que Alva solo haya sumado tres votos en la segunda vuelta es el apoyo de Alianza para el Progreso, Podemos Perú y Somos Perú. No pudo conseguir ni los 13 votos de los parlamentarios que apoyaron a Héctor Acuña.
Lo que se sabe es que el partido de César Acuña condicionó su voto a cambio de mantener el control en Essalud, el Ministerio de Salud y, además, habría pedido las carteras de Economía y Relaciones Exteriores. Así, por cuotas de poder subalternas, APP le entregó la presidencia a Balcázar, quien debe haber pactado rápidamente.
Mientras Fuerza Popular y Renovación Popular continúan en mutuas acusaciones pensando en el efecto electoral de sus decisiones, Acuña sigue pasando piola y la izquierda de Perú Libre con Vladimir Cerrón retomó el poder que perdió por la actitud golpista de Pedro Castillo.
Fuerza Popular ya instaló la narrativa de que el responsable de tener a Balcázar como presidente es el candidato Rafael López Aliaga y Renovación Popular, al haber sido ellos quienes impulsaron recoger las firmas para el pleno extraordinario. El fujimorismo exhibió disciplinadamente a su estado mayor, mientras que desde Renovación llegaron a deslizar que algunos parlamentarios naranjas le dieron el voto a Balcázar.
La escasa visión política y el afán de capitalizar electoralmente una crisis nos pasa la factura a los peruanos, pues si decidieron sacar a Jerí –a través de una cuestionada figura de la censura– por los presuntos actos de corrupción y cuestionaron su moralidad, hemos terminado con un presidente que cree que las niñas de 14 años pueden tener relaciones sexuales con adultos, que es acusado de robar miles de soles al Colegio de Abogados de Lambayeque y que no se ruboriza al decir que va a pedirle consejo a un prófugo de la justicia como Cerrón. “Todavía no me ha llamado, pero seguro me llama”, dijo anoche con la banda presidencial puesta.
El impacto electoral de lo ocurrido en el Congreso pareciera ser lo de menos en este momento. La izquierda trasnochada se ha vuelto a sentar en Palacio y el antisistema celebra. Cinco meses es demasiado tiempo para alguien que considera que indultar al golpista Castillo podría ser una buena idea. Y aunque haya descartado esa opción “por ahora”, todo apunta a que prometió indultarlo para asegurar votos para ser elegido. Y ayer el expresidente ya presentó una solicitud dirigida a Balcázar para que le conceda el indulto.
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