La peruana Alejandra Borda se planteó desde muy joven que el crecimiento de los individuos y de la sociedad debían tener como fundamento la capacidad de llevar la creatividad e innovación a actividades que provoquen un impacto real.
Tal idea la ha llevado a liderar en la actualidad 5050, un programa gratuito destinado a emprendedores del que ya han surgido un centenar de empresas emergentes.
“En el fondo capital 50 Years nos dimos cuenta de que la barrera más grande para que estos emprendedores puedan comenzar compañías no era necesariamente el capital, sino el conocimiento, la confianza y la convicción”, contó Borda en diálogo con El Comercio.
Ideas surgidas en Perú
Según señala la propia Alejandra, el germen de su actual trabajo se encontró en el voluntariado que realizó en comunidades vulnerables de Lima.
Durante su adolescencia fue parte de Sígueme Voluntariado, proyecto con el que contribuyó a la construcción de casas y también escaleras en zonas elevadas con accesos complicados. Desde ahí desarrolló ideas de recolección de fondos para estos trabajos y también fue cofundadora de Enséñame Voluntariado, iniciativa que ha llevado tutorías a más de 3.000 niños en varias regiones del Perú.
Parte importante de la labor de Alejandra en este periodo estuvo en Pamplona Alta, donde desarrolló una relación sumamente cercana con la comunidad, al punto de que los vecinos decidieron ponerle su nombre a una de las calles de esta zona.
Alejandra afirma que recuerda con mucho cariño esta etapa y que le hizo presenciar directamente la creatividad de los peruanos en situaciones tremendamente adversas.
Sin embargo, esto también la llevó a la reflexión de que los trabajos de caridad eran de gran ayuda, pero “tenían límites” para producir cambios reales en la sociedad. Llegando a la conclusión de que el conocimiento necesario para ello estaba lejos del Perú, decidió ir a Estados Unidos para estudiar en la Escuela de Negocios Wharton.
De Pamplona a Silicon Valley
Hace tres años Borda ingresó como practicante al fondo de capital Fifty Years, centrado en innovación con impacto global, lo que le permitió desarrollar las ideas que tenía en torno al desarrollo por medio de la tecnología. Hoy en día está a cargo de 5050, uno de los programas más importantes de dicha institución.
La idea detrás del proyecto era convertir a científicos e investigadores de alto perfil técnico en los fundadores de sus propias empresas. El eje del proyecto es plasmar las ideas brillantes que surgen en los laboratorios en productos y negocios que sean beneficiosos para la sociedad.
“Fuimos a hablar con científicos e ingenieros de universidades como el MIT, Stanford, Harvard, Cambridge, Oxford. También en laboratorios que son liderados incluso por algunos ganadores del Nobel como David Baker o Frances Arnold”, menciona Alejandra.
“A la hora de hacer su investigación normalmente la ciencia en la que trabajaban estas personas se quedaba en papeles o en publicaciones. Nos dimos cuenta de que bastante de este trabajo no llegaba a impactar en las personas o se convertía en un producto o una empresa con la que ellos pudieran llevar al mundo aquello en lo que estaban innovando”, agrega la líder de 5050.

El convencimiento juega un papel crucial en esta línea de trabajo y Alejandra insiste en que estos profesionales tienen el potencial de generar negocios de alta viabilidad.
“Nos enfocamos mucho en darle la convicción de que tienen la capacidad de emprender y soñar cosas más grandes, brindar la convicción de que ellos pueden aprender todas las cualidades que necesita un líder. El trabajo busca asegurar que los participantes crean mucho en su misión y en su capacidad para crear una compañía enorme”, explica la representante de 5050.
Borda asegura que su labor en Pamplona Alta ha influido poderosamente en la visión que tiene de 5050 y revisa con minuciosidad que los proyectos que le presentan tengan un nivel mínimo de compromiso con la sociedad.
“Todos los participantes del programa están trabajando para generar un impacto increíble en el mundo. No hay nadie que esté haciendo una compañía solo porque le interesa hacer un negocio y ganar plata. Tengo una vara muy alta sobre lo que significa crear cambio en el mundo, frente a cosas que quizás contribuyan un poquito, pero que en verdad no van a ayudar a la humanidad a salir adelante”, afirma Alejandra.
Tal como proyectaba, las empresas que ya han surgido de 5050 desarrollan iniciativas con una misión beneficiosa para el mundo: desde tecnologías para reducir el impacto del carbono en las industrias, la búsqueda de curas para enfermedades o la protección de ecosistemas, hasta la construcción de infraestructura para conectar comunidades rurales y apartadas.
Por ahora el trabajo ha sido un éxito, pues por el programa ya han pasado 445 participantes y se han creado 100 ‘startups’, de las cuales el 96% ha logrado levantar capital semilla. Alejandra comenta que casi todos los participantes se encuentran realizando doctorados y están buscando dar un nuevo paso en sus carreras.
Trabajadores que han liderado proyectos complejos en SpaceX, Tesla o Anduril y otras firmas importantes en Silicon Valley han sido parte de las capacitaciones de 5050. Cerca de la mitad de ellos procede del extranjero y son de procedencias diversas: China, Japón, Europa y Latinoamérica.
Si bien la política migratoria de Donald Trump en Estados Unidos ha generado preocupación entre los participantes extranjeros del programa, Alejandra señala que mucho más preocupante para su campo de trabajo ha sido la decisión gubernamental de retirar fondos a la investigación básica. Según la peruana que lidera 5050, esto tiene el potencial a largo plazo de estancar la innovación y los hallazgos necesarios para el progreso corporativo.
Expansión
El programa originalmente se centraba en San Francisco, pero su crecimiento lo llevó a extenderse al resto de Estados Unidos y ya se ha expandido al Reino Unido por pedido del propio gobierno.
“El gobierno británico se interesó mucho en lo que estábamos haciendo. Ese país es reconocido porque tiene ciencia alucinante en universidades como Oxford, Cambridge, UCL o el Imperial College. Tienes algunos de los mejores centros de ciencia e investigación de todo el mundo, pero hay muchísimas menos compañías y emprendedores que salen de ahí si se compara con Estados Unidos”, cuenta Borda.
“Nos han dado fondos para llevar el programa a su país y ayudarlos a hacer que crezca su ecosistema de compañías, el ‘big tech’ y las empresas de innovación”, añade.
Ya hay planes de llevar a 5050 a otros países como Alemania, Suiza, Singapur y otros países con potencial tecnológico importante. Alejandra señala que sueña también con llevar el proyecto a Latinoamérica y el Perú, aunque esto todavía tendrá que esperar un par de años.




