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Un cuento puede ofrecer compañía, abrir una ventana a un bosque donde antes había pasillos blancos, inventar un mar en medio de la rutina hospitalaria o regalar un amigo imaginario que no se despega de la cama.
Un cuento puede ofrecer compañía, abrir una ventana a un bosque donde antes había pasillos blancos, inventar un mar en medio de la rutina hospitalaria o regalar un amigo imaginario que no se despega de la cama.
Bajo esa convicción, se realizó la premiación del concurso de cuentos ilustrados Tendiendo Puentes, iniciativa que reunió a más de 190 escolares con el propósito de acompañar, a través de la palabra y el dibujo, a casi 500 niños que reciben tratamiento oncológico en el Instituto Nacional de Salud del Niño en San Borja.
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Impulsado por la ONG peruana Unos Días con Bobby, Lazo Rosado Perú y la fundación argentina Donde Quiero Estar, el concurso convocó a estudiantes de entre 9 y 16 años del colegio PNP Capitán Jorge Cieza Lachos, en San Juan de Lurigancho, y de la institución educativa privada Hijos Valores de la Comunidad, en Comas.
La ceremonia de “Tendiendo Puentes” reunió a estudiantes, docentes y organizadores para reconocer el talento y la empatía de los escolares que escribieron pensando en niños en tratamiento oncológico.
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La consigna fue escribir e ilustrar historias protagonizadas por Bobby y Santi, personajes centrales del libro “Unos días con Bobby”, de Silvia Miró Quesada, que simbolizan la amistad y el acompañamiento en contextos de enfermedad.
El primer puesto fue para Irene Celestino, alumna del colegio Cieza Lachos, por el cuento “Santi y Bobby entre Susurros suaves”. En su relato, los protagonistas descubren que el silencio puede convertirse en un espacio de conexión con uno mismo y con la naturaleza. Desde esa pausa, la historia plantea que la valentía también puede ser íntima: encontrar fuerza interior para sobreponerse al dolor.
El segundo lugar lo obtuvo Lucía Morales Mendoza con el cuento “Santi, Bobby y la brújula del tiempo”, una historia que convoca a seguir soñando aventuras, con la resiliencia como aliada y sostenidos por la esperanza que vive en nuestros corazones.
El tercer puesto fue para Hanna Yañez Torres con “Santi, Bobby y las estrellas fugaces”, relato que enseña la importancia de vivir el momento presente y atesorar, junto a la familia, un tiempo que siempre parece fugaz.
Los cuentos ilustrados, protagonizados por Bobby y Santi, serán donados y digitalizados para que los pacientes puedan leerlos y colorearlos durante su tratamiento.
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El segundo y tercer lugar fueron reconocidos con talleres en el Museo de Arte de Lima, mientras que el primer puesto recibió una beca de la Asociación Cultural Peruano-Británica. Las menciones honrosas obtuvieron canastas de Tai Loy. Además, gracias al respaldo de la International Coaching Federation, los colegios ganadores participarán en talleres con enfoque literario.
En la ceremonia, Silvia Miró Quesada resumió el espíritu del proyecto con una frase: “La palabra también puede sanar”. En un contexto en el que más de 500 niños reciben tratamiento oncológico cada año, Tendiendo Puentes propone que la literatura sea un gesto de cercanía.
Los cuentos serán donados a los pacientes pediátricos y, además, han sido digitalizados para imprimir y colorear. Se pueden leer haciendo clic en este enlace.




