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Un cuento puede ofrecer compañía, abrir una ventana a un bosque donde antes había pasillos blancos, inventar un mar en medio de la rutina hospitalaria o regalar un amigo imaginario que no se despega de la cama.
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La consigna fue escribir e ilustrar historias protagonizadas por Bobby y Santi, personajes centrales del libro “Unos días con Bobby”, de Silvia Miró Quesada, que simbolizan la amistad y el acompañamiento en contextos de enfermedad.
El primer puesto fue para Irene Celestino, alumna del colegio Cieza Lachos, por el cuento “Santi y Bobby entre Susurros suaves”. En su relato, los protagonistas descubren que el silencio puede convertirse en un espacio de conexión con uno mismo y con la naturaleza. Desde esa pausa, la historia plantea que la valentía también puede ser íntima: encontrar fuerza interior para sobreponerse al dolor.
El segundo lugar lo obtuvo Lucía Morales Mendoza con el cuento “Santi, Bobby y la brújula del tiempo”, una historia que convoca a seguir soñando aventuras, con la resiliencia como aliada y sostenidos por la esperanza que vive en nuestros corazones.
El tercer puesto fue para Hanna Yañez Torres con “Santi, Bobby y las estrellas fugaces”, relato que enseña la importancia de vivir el momento presente y atesorar, junto a la familia, un tiempo que siempre parece fugaz.

Los cuentos ilustrados, protagonizados por Bobby y Santi, serán donados y digitalizados para que los pacientes puedan leerlos y colorearlos durante su tratamiento.
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El segundo y tercer lugar fueron reconocidos con talleres en el Museo de Arte de Lima, mientras que el primer puesto recibió una beca de la Asociación Cultural Peruano-Británica. Las menciones honrosas obtuvieron canastas de Tai Loy. Además, gracias al respaldo de la International Coaching Federation, los colegios ganadores participarán en talleres con enfoque literario.
En la ceremonia, Silvia Miró Quesada resumió el espíritu del proyecto con una frase: “La palabra también puede sanar”. En un contexto en el que más de 500 niños reciben tratamiento oncológico cada año, Tendiendo Puentes propone que la literatura sea un gesto de cercanía.
Los cuentos serán donados a los pacientes pediátricos y, además, han sido digitalizados para imprimir y colorear. Se pueden leer haciendo clic en este enlace.











