La ONU celebró este lunes que se hayan detenido los intercambios de proyectiles entre Israel y el grupo chií Hezbolá en el sur del Líbano por primera vez desde que se extendió a ese país el conflicto en Oriente Medio, el pasado 2 de marzo.
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El Ejército israelí, que se ha querido distanciar del acuerdo de Washington, redobló sus ataques contra el sur del Líbano y causó cerca de 50 muertos.
Estas acciones llevaron a Hezbolá, que había detenido los ataques contra Israel, a actuar “en defensa propia” tras advertir de que Israel seguía intentando avanzar por el sur del Líbano en el marco de su invasión de este país.
Sin embargo, aunque los ataques se reactivaron por ambas partes, los israelís superaron con creces los del grupo chíi: solo el sábado, UNIFIL registró “451 episodios de disparos” por parte de las fuerzas israelís y 20 de Hezbolá.
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Además, la misión de la ONU denuncia un alta actividad terrestre del Ejército isralí en territorio libanés, violaciones del espacio aéreo y restricciones de libertad de movimiento.
Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció este lunes que ha otorgado al Ejército “libertad total de acción para frustrar cualquier amenaza directa o inminente” proveniente del Líbano.
Aseguró que permanecerá en el territorio libanés ocupado todo el tiempo “que sea necesario”. Su insistencia hizo peligrar las negociaciones entre Washington y Teherán.













