Lo que se valora a priori es la temeridad y la audacia de asumir la adaptación de una historia enorme, clásica y fundacional como la de Homero. A priori, digo, porque también era inevitable levantar una ceja frente a un anuncio de esa magnitud, en especial en tiempos en que la cantidad de relecturas y reversiones cinematográficas dan la engañosa impresión de que los relatos originales se han agotado por completo. Por suerte, el veredicto para “La Odisea” de Christoper Nolan es positivo porque encuentra a un director curtido en el arte narrativo, ducho en las grandes escalas, y atravesando quizá el momento más maduro de su carrera.
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Tomemos como ejemplo la estructura narrativa, que aprovecha la ya conocida habilidad del cineasta británico para urdir saltos y trucos temporales que no son en absoluto gratuitos. Nolan oculta detalles, dosifica información, altera perspectivas, escoge bien sus elipsis con el fin de que la historia se vaya construyendo, deconstruyendo y reconstruyendo en la cabeza del espectador. Aquí, sin embargo, puede aparecer una objeción: hay ciertos tramos de la película que pueden sentirse acelerados de una manera casi inevitable al condensar tamaño relato. Y uno se pregunta si una serie no se hubiera adecuado mejor a sus ambiciones (pese a que es un formato que él nunca ha explorado ni parece interesado en explorar).
“Nolan alcanza la esencia del poema épico, pero haciendo sentir su impronta personal”.
Otro aspecto por tomar muy en cuenta es su obsesión con la idea de un hombre avasallado por la idea de la destrucción. En “Oppenheimer” ya presentaba al protagonista como un individuo atravesado irreversiblemente por la culpa frente a la hecatombe causada por su creación. En la nueva cinta, Odiseo se define como un héroe conflictuado por la gesta bélica que desemboca en el caos y la muerte. En contraste, es interesante que una figura como la de Agamenón –en este caso secundaria, enigmática– aparezca con el rostro cubierto, como un ente oscuro y maligno (no es la primera vez que Nolan usa el recurso, sino piénsese en el enmascarado Bane de “The Dark Knight Rises” o el piloto de “Dunkirk”. Detalle que luce menor, pero es significativo).
Es mucho lo que puede decirse sobre la película, pero me detengo solo en una cuestión más: el de los cuestionamientos que surgieron por ciertas elecciones dentro del elenco –absurdas inquietudes de género o pigmentación de piel–. La mejor respuesta acaso sea que los personajes no responden a oportunismos forzados ni distorsionan en absoluto una obra, por lo demás, sumamente entretenida, repleta de imágenes cautivadoras y que encuentra su mejor forma en el formato de la gran pantalla, aquel en el que Nolan se presenta como un empecinado en devolvernos la fe.

“La Odisea”
Reparto: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Zendaya.
Director: Christopher Nolan. País y año: Reino Unido/Estados Unidos, 2026.
Dónde verla: en salas de cine.
Calificación: 4 estrellas.













