La velocidad de transformación tecnológica está redefiniendo la forma en que las empresas peruanas capacitan a su talento. Según el informe Decoding Global Talent 2023 de Boston Consulting Group, el 88 % de las organizaciones a nivel mundial ha incrementado o planea incrementar su inversión en formación durante los últimos tres años, en respuesta a la rápida evolución de herramientas digitales y la adopción masiva de inteligencia artificial.
La adopción acelerada de tecnologías ha generado un desafío inesperado: el conocimiento técnico pierde vigencia a un ritmo cada vez más acelerado. Según BCG, la vida útil promedio de una habilidad técnica se ha reducido considerablemente: actualmente es menor a cinco años, y la mitad de ese tiempo en algunos campos tecnológicos específicos como desarrollo de software, ciberseguridad y ciencia de datos.
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En Perú, este fenómeno adquiere una dimensión estratégica en el contexto del crecimiento del sector tecnológico y el nearshoring. Según datos del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el país atrajo USD $6.89 mil millones en inversión extranjera directa durante 2024, un incremento significativo respecto a los USD $4.2 mil millones registrados en 2023.
Este crecimiento ha elevado la demanda de perfiles técnicos capaces de adaptarse rápidamente a estándares internacionales y nuevas tecnologías. Perú destaca en la región con aproximadamente 30% de sus graduados universitarios en carreras STEM, según datos de Alcor, liderando en formación técnica según análisis de la industria de nearshoring.
“Nos encontramos en la era del desaprendizaje. En el contexto del nearshoring, una empresa peruana que no actualiza las competencias técnicas de su equipo cada 18 meses, está operando con un pasivo tecnológico humano que tarde o temprano afectará su rentabilidad y su capacidad de competir globalmente”, explica Pedro Abad, CEO de Elev8 Latam, escuela de formación digital del grupo VIKO.
La aceleración tecnológica también está transformando las expectativas del talento. Según un estudio de TalentLMS y la Society for Human Resource Management (SHRM), el 76% de los colaboradores tiene mayor probabilidad de permanecer en empresas que ofrecen capacitación continua.
En respuesta, han comenzado a consolidarse modelos de formación corporativa basados en aprendizaje continuo, con contenidos que se actualizan de forma periódica, sesiones prácticas de corta duración y formadores activos en la industria.
Bajo esta lógica operan diversas iniciativas de formación corporativa, como Elev8, que desarrolla programas de Lifelong Learning en áreas como inteligencia artificial aplicada, e-commerce, marketing digital y ciberseguridad para empresas en países hispanohablantes.
“No se trata de reemplazar la educación formal, sino de complementarla con un ritmo de actualización alineado al mercado”, añade Abad. “El Lifelong Learning no es un beneficio adicional; es la infraestructura crítica que sostiene el crecimiento en esta década”.
Más allá de los modelos y las plataformas, el reto de fondo es cultural. En un entorno donde la tecnología evoluciona en meses, las empresas comienzan a valorar cada vez más la capacidad de adaptación y aprendizaje continuo que las credenciales estáticas.
Para las organizaciones peruanas que buscan consolidarse como destino preferente de nearshoring tecnológico y competir en un mercado globalizado, diseñar estrategias de formación tan dinámicas como el contexto en el que operan se perfila no como una ventaja, sino como una condición mínima para sostener su crecimiento.




