sábado, abril 11

El libro de memorias del rey emérito español Juan Carlos I se publicó a fines del 2025 y rápidamente desató un debate sobre el alcance de su legado y el peso de sus escándalos. Algunos pasajes de la biografía, llamada “Reconciliación”, provocaron revuelo al evocar sus vínculos con el dictador Francisco Franco, las tensiones en la familia real e incluso las razones por las que aceptó millones de euros de Arabia Saudita.

El libro de memorias del rey emérito español Juan Carlos I se publicó a fines del 2025 y rápidamente desató un debate sobre el alcance de su legado y el peso de sus escándalos. Algunos pasajes de la biografía, llamada “Reconciliación”, provocaron revuelo al evocar sus vínculos con el dictador Francisco Franco, las tensiones en la familia real e incluso las razones por las que aceptó millones de euros de Arabia Saudita.

El Comercio conversó con la autora francesa Laurence Debray, coautora de la obra, sobre las revelaciones del rey emérito y el futuro que enfrenta el exmonarca, que en el 2014 abdicó al trono en favor de su hijo Felipe para tratar de alejar a la corona de sus escándalos.

Pese al revuelo que causaron sus memorias, Juan Carlos I, instalado en Abu Dabi desde el 2020, recibirá el sábado 11 en París un premio por “Reconciliación”, durante la Jornada del Libro Político que se celebrará en la Asamblea Nacional.

-Pocas personas en el mundo pueden decir que han escrito la biografía de un ex monarca. ¿Por qué es importante la obra que recoge las memorias del rey emérito Juan Carlos I?

Porque este rey no es como cualquiera. Tiene una obra política, por eso creo que se justificaba escribir un libro. Hay muchos monarcas europeos que no pueden presumir de ese tipo de legado. También había un contexto político bastante particular en España, donde Juan Carlos I sentía que su legado se distorsionaba por razones partidarias. Creo también que llegó a una cierta edad, sobre todo ahora que vive lejos de España, que le permitía tener esa ocasión de hacer un balance de su vida, de su legado. Él tenía muy claro que escribía ese libro para los jóvenes, para las próximas generaciones, para que conocieran de dónde venía España, de dónde venía Europa. Su propia historia personal es también la historia de un país, pero es también un país que ha tenido una importante influencia internacional, no solo para los españoles.

-El libro marca la primera vez que el rey Juan Carlos I habla sobre temas personales de forma directa. ¿Cuál cree que era el objetivo del rey emérito con esta biografía?

Varias cosas. Primero buscaba que lo conocieran mejor, desde un punto de vista más personal. Porque, como tú dices en tu primera pregunta, los reyes no comentan, no hablan, no escriben y, al final, a pesar de tener una presencia mediática, no se conoce muy bien el hombre que hay detrás, sino al rey que aparece en las actuaciones públicas y oficiales. Ahora bien, él es un militar, no es una persona que se pueda abrir tan fácilmente desde el punto de vista personal. Fue todo un proceso.

Esta foto del 3 de diciembre del 2025 muestra ejemplares del libro «Juan Carlos I. Reconciliación» en una librería en Madrid. (Foto: AFP)

/ THOMAS COEX

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-¿Cómo hizo usted para acercarse a ese lado personal?

Tenemos una larga relación. Yo escribí una biografía sobre él y también le hice una larga entrevista para un documental justo antes de su abdicación, en el 2014. Fue su última gran entrevista. Luego seguimos en contacto. Yo creo que hay una relación de confianza, de respeto hacia su papel histórico y político. También a lo mejor influyó el hecho de que yo sea extranjera, francesa, pues eso me daba una cierta distancia y a él una cierta tranquilidad porque no estoy tan involucrada en todos los asuntos españoles internos. Entonces yo creo que estamos hablando de una relación que se construyó a través del tiempo y cuando me pidieron trabajar sobre este proyecto de memorias teníamos 10 años de confianza.

-Juan Carlos I ha enfrentado el escrutinio público por varios escándalos y polémicas, que incluso derivaron en el exilio del hoy exmonarca. ¿Cómo fue para usted abordar esos temas?

Mis padres son muy cercanos al poder en Francia, entonces yo conozco los altos y bajos del poder, no me impresiona mucho. Mi padre era íntimo consejero de François Mitterrand, y yo crecí con el presidente Mitterrand, que tenía dos familias, una oficial y otra más secreta que se hizo pública después. Estoy acostumbrada a ver altos y bajos en la reputación de las personas y cómo pasan de ser héroes a antihéroes de manera muy brutal. Yo siempre tuve presente la diferencia entre la vida personal y privada del rey y su vida pública y política. Cuando él se va a Abu Dabi yo escribí una carta abierta dirigida a él, que se publicó en la prensa francesa y española, para recordarle a los españoles que Juan Carlos I había jugado un papel notorio en la historia de España y que a pesar de que había cometido errores personales, eso no podía ser olvidado.

-¿Recuerda algún pasaje de la biografía del rey que le haya sorprendido? Tal vez algo que permanecía como un secreto…

Lo que pasa es que yo me interesé en el rey por su papel en la transición democrática. No conocía las familias reales, nunca me habían interesado, no me fascinaban tanto. Todo este lado social, los primos que se conocen desde siempre entre familias, todo eso lo descubrí a través de él. Tuve que entender otro mundo.

(Foto: AFP)

(Foto: AFP)

/ THOMAS COEX

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-¿Cómo evalúa el trato que la monarquía le da hoy al monarca emérito, que mantiene una evidente distancia de su hijo, el rey Felipe VI?

Yo creo que hay una distancia física, todo el mundo lo ve. Cuando el rey emérito viaja a España es solo por unas horas porque él no puede quedarse en el Palacio del Patrimonio Nacional. Yo entiendo que esa distancia entre el hijo y el padre tiene el objetivo de dejar una corona más fuerte, fuera de los escándalos del padre. El hijo trata de poner una especie de cordón de seguridad alrededor de él para que las polémicas no debiliten a la corona. Es claro que la relación entre ambos no es muy cercana. No creo que sea muy fácil para el padre tener que estar tan lejos de su país, de su gente, de su familia, creo que es doloroso, pero lo aguanta porque la corona es lo que prevalece. Son problemáticas que sólo los reyes pueden tener. Nosotros podemos pelearnos con nuestros padres o hijos, pero no tenemos que proteger a la corona. Eso para ellos es una obsesión, más ahora que hay un gobierno en España que está muy en contra de la corona.

-Juan Carlos celebró los 50 años de su coronación sin participar en los actos públicos, aunque sí fue a España. ¿Ve posible un acercamiento en los próximos años?

Yo creo que ni él lo sabe. No depende de él. Depende del hijo, de la casa del rey, del gobierno. El rey emérito no es dueño de su destino, en realidad. Él está sometido a lo que le imponen. Es verdad que es extraño saber que la constitución española es la constitución del rey Juan Carlos I, pero él no puede asistir a las conmemoraciones oficiales sobre los 50 años de la constitución española. Él fue el motor del cambio hacia la democracia española. Es una problemática extraña de entender para un extranjero, pero yo creo que para no polarizar aún más el panorama político, él prefiere quedarse fuera de todo eso. Su obsesión es no molestar a su hijo.

-¿Cuál es la mayor lección que dejó el reinado de Juan Carlos I y la forma en la que dejó el trono?

La lección es que él heredó los poderes absolutos de Franco y no dudó en dejarlos al pueblo español, al país, cuando sintió que por las encuestas de popularidad, por sus problemas de salud era hora de pasar la página y dejar el poder. Él se fue. No es un hombre que se amarra la corona, que quiere absolutamente estar en el poder. Es una persona que tiene conciencia de su papel histórico y que por su entendimiento de que debía prevalecer la corona supo que era hora de que su hijo heredara la corona, lo que es para él un gran orgullo porque él no heredó la corona de su padre, él heredó la corona de Franco, entonces poderle dar la corona a su hijo era un gran orgullo Y un éxito.

-Usted ha dicho que el rey Juan Carlos tiene asumido que va a morir en el extranjero. ¿Qué cree que viene para él en sus últimos años?

Él ya tiene una vida bastante retirada del foco público, sigue con sus regatas, que ocupan gran parte de su energía. Cuando uno no sabe cuál es su futuro, hay que vivir día tras día. Él no puede hacer planes a largo plazo porque su futuro no depende de él. Creo que tiene asumido que su regreso a España es más complicado de lo que se imaginaba cuando se fue.

-Aunque la publicación de la biografía se retrasó en España, causó gran revuelo La prensa local destacó las palabras afectuosas que Juan Carlos dedicó a Franco, así como algunas críticas a su hijo el rey. ¿Cómo han tomado la recepción del libro?

La recepción en España es muy diferente de la que recibió en Francia. En España han criticado sin haber leído el libro y han destacado algunas frases sacadas fuera de contexto, entonces eso alimentó mucha histeria mediática. Sacaron una frase sobre la reina Leticia, pero no notaron que él reconoce que ella trabaja muy bien como reina y que es muy buena madre. Creo que en España intentaron criticar el libro sin haberlo leído y en Francia yo creo que tuvo una recepción más seria, más involucrada en el contexto político e histórico.

-¿Qué retos tiene la monarquía española hacia adelante, considerando el capítulo del rey Juan Carlos I y otros escándalos de corrupción que incluso salpicaron a las infantas?

Yo creo que todas las monarquías hoy en día en Europa por lo menos tienen que justificar su utilidad para que no se les vea como algo del pasado que no tiene mucha utilidad. Yo creo que en España sí se sabe que permite la unidad del país, sobre todo después de la crisis en Cataluña. Desde el discurso de Felipe VI sobre esa crisis los españoles se dieron cuenta que a pesar de todo la corona española sirve de para unir al país. Yo creo que todas las democracias ahora en Europa tienen frente a ellas movimientos populistas que van creciendo, en realidad en el mundo entero. La democracia, y aún más la corona, tiene muchos retos por delante, la ejemplaridad es uno de ellos. Hoy en día no sólo la monarquía, sino todos los sistemas políticos se ven muy frágiles frente al populismo.

-Una de las monarquías más sacudidas por los escándalos es la británica, especialmente con las acusaciones que pesan sobre el príncipe Andrés por sus nexos con Jeffrey Epstein. ¿Cuánto afecta eso a la imagen de la realeza en general?

El caso Epstein está fragilizando no sólo a las coronas, sino también a los políticos de muchos países. Es impresionante cómo toda una élite internacional está conectada a Epstein y la manera en que se conocen. Todo eso da una imagen de muy poca confianza. Al final toda esa élite, supuestamente opuesta porque hay demócratas y republicanos y gente de todos los espectros políticos e ideológicos, viven creyendo que están por encima del poder. Eso ayuda a todos los partidos populistas y es muy peligroso. A mi me da mucha pena. Yo creo que es solo el principio, hemos visto solo la punta del iceberg. Entiendo la desconfianza de los ciudadanos hacia su élite política y es preocupante sean de la corona o no.

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