La Victoria regia es una planta acuática, que florece solo dos veces, y apenas entre 48 y 72 horas. En su primera floración, se abre blanca y receptiva para atraer polen. En la segunda, se revela rosada y poliniza otras plantas. La paradoja de esta flor, femenina primero, masculina después, sirve de metáfora para comprender las disidencias sexuales en la Amazonía: la capacidad de ser tanto fecundada como fecundadora. Inspirados en ella y en la “Regia Marcha” del orgullo LGTBIQ+, celebrada anualmente en Iquitos desde 2005, la exposición “Goces y luchas en la Amazonía queer” (anglicismo que nombra a quien no representa las reglas hegemónicas de la sexualidad y del género), curada por Roger Pérez y Boris Pretell coincide con el mes del orgullo y busca contar la historia del arte amazónico desde una perspectiva que reconoce en la selva un laboratorio de modernidad alternativa y resistencia política.
La Victoria regia es una planta acuática, que florece solo dos veces, y apenas entre 48 y 72 horas. En su primera floración, se abre blanca y receptiva para atraer polen. En la segunda, se revela rosada y poliniza otras plantas. La paradoja de esta flor, femenina primero, masculina después, sirve de metáfora para comprender las disidencias sexuales en la Amazonía: la capacidad de ser tanto fecundada como fecundadora. Inspirados en ella y en la “Regia Marcha” del orgullo LGTBIQ+, celebrada anualmente en Iquitos desde 2005, la exposición “Goces y luchas en la Amazonía queer” (anglicismo que nombra a quien no representa las reglas hegemónicas de la sexualidad y del género), curada por Roger Pérez y Boris Pretell coincide con el mes del orgullo y busca contar la historia del arte amazónico desde una perspectiva que reconoce en la selva un laboratorio de modernidad alternativa y resistencia política.
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Si bien en las últimas dos décadas el arte amazónico ha logrado un posicionamiento indudable en el canon cultural peruano, las narrativas LGTBIQ+ han permanecido en un lugar precario, a menudo relegadas a una visión exótica. La muestra, impulsada por el proyecto Río Corrientes (Miguel Grau 691, Barranco), busca desmantelar esta mirada externa. “Nos parece que hay algo muy curioso en estas imágenes: no son ni preciosas ni perfectas. Capturan esa modernidad alternativa que les pertenece”, advierte Pérez.
A través de la fotografía, el muralismo y la producción audiovisual, la exposición subraya cómo la comunidad ha pasado de los espacios privados (desde la habitación personal hasta el salón de belleza) al espacio público, resignificando espacios como los concursos de Miss Trans o la playa Pampachica, a la que asisten libremente mujeres y hombres trans con sus familias.
Uno de los aportes más significativos de la muestra es su enfoque documental, apoyado en el trabajo de fotógrafos como Adrián Portugal, Inon Sani, Morfi Jiménez, Antonio Briceño, Thomas Locke Hobbs o Patrick Murayari. Asimismo, están convocados la performer Kay Zevallos y los artistas visuales Adán Vallecillo, Christian Bendayán, Rafael Matheus Moreira, Enrique Pezo, Rafo Díaz y Claudio Acosta. Asimismo, se incluyen las producciones audiovisuales de Carlos Sánchez Giraldo, Carlos Marín, Rafael Polar Pin, Benny Ríos y Juan Carlos Goicochea, responsables de una profusa producción fílmica queer en la región.
“Martín”, cortometraje del realizador ucayalino Benny Ríos Arenas, filmado en la ciudad de Pucallpa, en el 2019.
Según Pretell, a lo largo de los años, la representación de la comunidad se ha vuelto más gloriosa y empoderada. “Hemos podido seguir la línea del arte queer en la Amazonía desde los años 90, donde se advierte una melancolía queer muy fuerte. Y creo que esa visión cambia a propuestas más victoriosas y coloridas, que ocupan el espacio público por sobre los espacios personales o íntimos”, afirma.
Como señalan los curadores, esta estética no pretende romantizar la pobreza ni la marginación, sino honrar el propósito de una comunidad que posee un conocimiento profundo de su arte y de su organización. No es casual que esta comunidad haya logrado, sin intermediarios partidarios, representación ante municipalidades como la de Maynas, un logro que debería replicarse en el resto del país. Al final, “Goces y luchas en la Amazonía queer”, es un recordatorio de que, al igual que la Victoria regia, la identidad amazónica trans resulta un proceso de fecundación mutua. “Con esta muestra, nosotros honramos la vida, las experiencias, las luchas y el conocimiento de esta comunidad”, añade Pérez.