Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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La travesía emprendida por América entre 1799 y 1804 por el erudito alemán -por entonces prusiano- Alexander von Humboldt cambió por completo el entendimiento del planeta. Los más de 15 mil kilómetros recorridos, 60.000 muestras botánicas recogidas y el análisis geográfico, científico y social de las entonces colonias españolas fueron plasmados años más tarde en una colección de 30 volúmenes llamada “Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente”.
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– Entiendo que el nombre cayó por sí solo tras eso…
Así es. El proyecto se llama “Alexander von Humboldt auf Reisen: Wissenschaft aus der Bewegung” que en español puede entenderse como “Alexander von Humboldt viajero: La ciencia en movimiento”, pero el término es un poco más polivalente porque es una ciencia desde el movimiento.
– ¿Tanto físico como mental?
Él sabía muy bien cuál era el déficit de conocimiento de los viajes anteriores por América, incluso el déficit de la ciencia española sobre las colonias. España se enfocaba en los grandes centros urbanos porque era a través de ellos, las costas y los puertos que se sostenía su economía colonial. Pero no había un interés integral en las Américas, mucho menos en las culturas originarias ni tampoco en profundizar sobre la naturaleza de los trópicos en el interior del país. Esto tampoco quiere decir que no existió la ciencia criolla, claro que la hubo desde el comienzo de la colonia y también un conocimiento sobre la naturaleza previo a la colonia. Por eso el interés de Humboldt era entender la profundidad de esa cultura.
– ¿Podría darme un ejemplo de eso?
En Ciudad de México, cuando se enteró de que los sacerdotes de una universidad habían enterrado la escultura de una diosa mexica para que las comunidades indígenas no la idolatrasen, va hasta la institución y pide que la desentierren. Inmediatamente lo ilustró y luego fue publicado en la obra “Vistas de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América”. Para mí es una anécdota muy emblemática porque literalmente intenta resucitar una cultura que ha sido sepultada. Esa misma curiosidad en el otro se ve plasmada también en “La geografía de las plantas”, donde explica que una planta no depende solo de sí misma, sino que existe con su entorno. Esto nos lleva a la famosa frase escrita por Humboldt en uno de sus diarios de viaje que dice “Alles ist Wechselwirkung”, que se puede traducir como que “todo está en constante interacción”.

La imagen documentada por Humboldt correspondía a Coatlicue, diosa mexica diosa de la fertilidad, la vida, la muerte y el renacimiento.
/ Colección histórica de David Rumsey
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– Volviendo a su investigación, ¿cuántos miembros componen su equipo?
Principalmente cinco investigadores que vienen de campos como la historiografía, la lingüística, la filología y la filosofía; y solemos tener a un estudiante universitario que trabaja con nosotros entre 10 y 15 horas semanales, dependiendo del contrato. Trabajamos en dos fases al año que incluyen a dos colegas del Departamento de Habilidades Digitales de la BBAW. Entonces, somos un equipo de Humanidades, no contamos con algún biólogo, geólogo o cartógrafa por ejemplo, porque nuestro trabajo se centra en la constitución del manuscrito. Aunque eso no quita que estamos en contacto con muchos colegas de otros ámbitos, ya que los temas que se tratan tienen que ver con todos ellos.
– ¿Y el material total por analizar son las cuatro mil páginas?
Del viaje americano hay unas cuatro mil, en realidad tres mil y tanto porque no todas las páginas están escritas por completo. Es muy difícil decir un número exacto, pero la colección total ronda las 200.000 páginas. Porque además de los diarios americanos hay otras 600 hojas del viaje por Asia Central y luego nuestra selección de las colecciones humboldtianas que pueden ser correspondencias o documentos que hablan de ciertas fases del trabajo.

El equipo del Dr. Kraft no solo analiza los diarios del viaje por América sino también el del viaje por Asia Central que realizó 30 años más tarde, correspondencia y otros documentos del científico.
/ Colección histórica de David Rumsey
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– ¿Y cuál ha sido la mayor dificultad hasta el momento?
Que la escritura humboldtiana es muy pequeña y nunca se esforzó por escribir bonito ni claro. Él mismo se disculpa muchas veces en sus correspondencias por su escritura “diabólicamente microscópica”. En otro momento de su vida también indica que sufre de un reumatismo en la mano por haber dormido mal en los trópicos húmedos, a orillas del Orinoco. Esta dificultad se ha notado, por ejemplo, en los fallidos intentos de usar inteligencia artificial para transcribir de forma automatizada. Existe la tecnología HTR, que es handwriting text recognition, y está muy avanzada tanto por herramientas propias como Transcribos o Scriptorium, como por modelos genéricos como Gemini de Google, pero con Humboldt fracasan. Ahora investigamos con colegas de la Universidad de Passau si podemos desarrollar una nueva tecnología para leerla y ver hasta dónde llega, pero eso solo confirma la dificultad de su escritura. Otro factor es que Humboldt constantemente cambia el idioma en el que escribe, a veces en la misma palabra.
– ¿Cómo así?
Podía empezar con alemán y terminar en francés. Y el problema ahí es que Humboldt usa una grafología diferente para cada idioma. Para el francés escribe en letra latina, para el alemán escribe en current que es como una cursiva. Así que uno debe ir haciendo un cálculo de antemano si la siguiente palabra será alemana o francesa. Ocupamos mucho tiempo para constituir el texto, pero también muestra la necesidad de tener a alguien que lo haga.
– ¿Eso quiere decir que aún quedarían cosas por descubrir?
Yo creo que sí, principalmente porque hasta el momento nunca se han publicado los diarios de viaje en su totalidad. Han habido ediciones de forma antológica, pero salieron principalmente en alemán, en tiradas relativamente pequeñas y de alto precio. Somos muy conscientes de que en el mundo hispano, por ejemplo, donde sigue habiendo mucha atención a Humboldt en entornos académicos, es muy difícil acceder a la fuente original.
– ¿Y de qué tipo cree usted que serían esos nuevos descubrimientos?
Su crítica contra el colonialismo español, contra la manera como son tratadas las poblaciones indígenas, las diferentes maneras de esclavitud que existían en las colonias, la ineficacia de la administración colonial, la corrupción de las élites, son temas que él articula con mucha más vehemencia en sus diarios que en sus publicaciones, donde intentó ser mucho más reservado. Por ello es muy interesante ligar los diarios de viaje con las colecciones que tenemos publicadas.
– Sin duda, es el lado oculto de la historia…
También descubrimos que preparaba una segunda edición de “La geografía de las plantas” en la segunda década del siglo XIX. La primera edición había salido en 1807, pero rápidamente se dio cuenta de que el campo de investigación que estimuló iba a desarrollarse a muy alta velocidad, por lo que debía seguir contribuyendo al tema. Incluso hay un contrato de publicación con su editorial que tenemos y que hemos publicado, pero al final nunca se logró esa segunda edición porque tenía otros proyectos y luego empezó con las preparaciones para el viaje ruso. Entonces, parte de nuestro trabajo fue darnos cuenta de ese contexto que nunca se había estudiado y escoger los manuscritos para contar la historia de un trabajo que seguramente habría cambiado la ciencia de esa época.
– Eso explica los 18 años de duración que le dieron al proyecto.
Uno piensa que es mucho tiempo, pero pasa muy rápido. Sobre todo porque trabajamos con el formato de la Text Encoding Initiative; es decir, producimos datos digitales para un contexto de investigación (metadatos) que se conoce como filología de edición digital. Hay normas y debates constantes sobre esa metodología para que la información textual que constituimos sea legible tanto para humanos como para máquinas.
– Entonces ha sido un error pensar que ustedes están trayendo el pasado al presente, en realidad lo están llevando al futuro.
Yo creo que sí, porque viviendo en una época digital nuestro trabajo ya no puede ser solo crear libros. Nosotros tenemos tres vías de publicación: la impresa, la digital y la cruda, en esta última publicamos los datos totales de nuestra edición en GitHub. Para mí, uno de los aspectos más destacables es que el proyecto se ideó entre el 2012 y el 2014, en una época en la que no hablábamos de inteligencia artificial, lo que demuestra que constantemente nos preguntamos si seguimos vigentes o no.
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Este artículo fue elaborado por Renzo Giner Vásquez desde Berlín, como parte del programa de intercambio del IJP 2026.














