¿La OTAN musulmana? Así se ha conocido al Acuerdo de Defensa de La Meca entre Turquía, Pakistán y Arabia Saudita, que acaba de tener su primera reunión oficial a casi un mes de ser firmado por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif y el príncipe heredero saudita Mohamed bin Salmán.
El mensaje ha sido dar una “nueva arquitectura de seguridad” a la región. Al menos así lo dejado ver Hakan Fidan, ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, que recibió a sus homólogos en la cita más reciente.
“Con esta alianza, veremos cómo poco a poco se va consolidando una mayor estabilidad en la región y cómo disminuye la incertidumbre”, indicó Fidan en conferencia de prensa. La reunión buscó establecer el marco de funcionamiento del secretariado permanente del pacto. Según la agencia EFE, se espera que quede fijado en Arabia Saudita, y sea dirigido en principio por un pakistaní.
¿Qué puede haber llevado a estos tres países a unirse? ¿Una defensa frente a qué o quién?
Consultamos a especialistas y concuerdan en un punto: la pérdida de confianza en Estados Unidos.
Para el analista internacional Jorge Chávez Mazuelos “estos países entienden que, ante menores garantías de seguridad brindadas por Estados Unidos, deben fortalecer la cooperación con otros actores importantes”.
Además, recuerda que, ya desde la época de la administración de Barack Obama, Estados Unidos tenía “la voluntad de replegarse, de salir del Medio Oriente progresivamente”.

La política de Estados Unidos viene generando desconfianza en el Oriente Medio. Esta sería una de las razones para la conformación de nuevas alianzas. (Foto: EFE)
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Sin embargo, llama la atención el caso de Turquía, que sí forma parte del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), por lo que si se diera la situación de ser agredido, Washington tendría que acudir en su defensa.
Es allí donde entra la desconfianza. Señala el internacionalista Francisco Belaunde que “estos tres países están sopesando que Estados Unidos ya no es un país confiable”, y que incluso puede “puede actuar en contra del interés de sus propios socios”. Esta sería una razón para formar nuevas alianzas frente a amenazas.
¿Puede permanecer en el tiempo esta unión?
Apunta Chávez Mazuelos que ya en el pasado ha habido acuerdos multilaterales de cooperación y defensa. Uno de ellos fue el Pacto de Bagdad, frente a la Unión Soviética; la Organización del Tratado Central; la política de Pilares Gemelos, entre Irán y Arabia Saudita; entre otros.
“El contexto estructural da cuenta de que esto podría ser algo que se sostenga en el tiempo. El tema es si se va a llegar a activar o no”, comenta Chávez Mazuelos, docente de la Academia Diplomática del Perú.
Entre las dudas está la falta de detalles sobre el mismo acuerdo y el hecho de que ya “ha habido ataques en contra de Arabia Saudita por parte de Irán, después de la firma del acuerdo, y ni Turquía ni Pakistán han entrado en conflicto”.
Enemigos comunes y diferentes escenarios
Hakan Fidan ha enfatizado que el acuerdo no es de naturaleza ofensiva y que tampoco está dirigido contra un estado específico.
Sin embargo, para Belaunde resulta interesante la participación de estos tres actores en la guerra de Sudán, entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), incluso desde antes de la firma del Pacto de La Meca el 7 de agosto.
“Están apoyando al bando de al-Burhan (SAF), que es el jefe del Ejército. Arabia Saudita está financiando la llegada de armas de Pakistán y también de Turquía. Entonces, es interesante comprobar ya había cierta coordinación entre estos países antes de la constitución de esta alianza”, indica Belaunde.
Esta guerra ya lleva tres años, luego de un golpe militar. Es uno de los conflictos más severos. Según France24, se habla de entre 150.000 y 250.000 víctimas mortales. Por otro lado, Unicef informa que ha provocado el desplazamiento de más de 9,8 millones de personas, entre ellas 4,7 millones de niñas y niños.
Además…
Un club abierto
En la primera reunión de hace casi un mes también se señaló la intención de crecer, «el objetivo de expandirse». Es decir, se trataría de un acuerdo que podría contar con más miembros. Antes de su configuración, se decía que Egipto podría formar parte. Para Chávez Mazuelos sería interesante si Siria logra integrarse, aunque es algo que «va a tener que tomarse con pinzas por la presión israelí». «El caso de Egipto y otros países del Golfo probablemente sea viable si se configura algún tipo de estructura de defensa panislámica. Creo que es algo que no se podría descartar», remata Chávez Mazuelos.
Además de este conflicto, también está la guerra de Irán, que afecta principalmente a Arabia Saudita; la disputa entre Pakistán e India, dos potencias nucleares; o las tensiones entre Turquía e Israel, y vale recordar que el ministro turco Hakan Fidan tildó de “genocida” y “amenaza para toda la humanidad” al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Chávez Mazuelos indica que estas tres potencias regionales “están en teatros distintos”, aunque también “hay intereses que se entrelazan y al configurar un mecanismo de cooperación intergubernamental en materia de seguridad y defensa, estos países entienden que esto puede generar cierta disuasión”.
¿Qué puede aportar cada país?
Los tres actores parecen también complementarse.
Tal como ocurre con la OTAN, que cuenta con potencias nucleares (Estados Unidos, Francia y Reino Unido), este Acuerdo de Defensa de La Meca tiene a Pakistán como potencia nuclear. Se calcula que cuenta con 170 ojivas nucleares.
Entre los tres países del Pacto de La Meca, Pakistán es el que cuenta con ojivas nucleares. (Foto: AFP)
/ ISPR
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Por otro lado, Turquía brilla por su capacidad de producción de armas, especialmente en el campo de los drones, que son vendidos a Azerbaiyán, Ucrania y Sudán, según indica Belaunde.
“Turquía ahora se ha convertido en un país fabricante de armas bastante importante. Tan es así que incluso países europeos están viendo las armas turcas como una alternativa de armamento más barato y, además, muy eficiente”, puntualiza el analista.
También vale señalar que Turquía fabrica sus propios aviones militares.
En el caso de Arabia Saudita su potencial pasa por el dinero, señala Belaunde, lo “que le permite hacer inversiones en varios lugares”, incluso en Francia. En cuanto a sus Fuerzas Armadas, indica que nunca han sido puestas a prueba, pero básicamente tienen el dinero. Parte de esta capacidad viene de la exportación masiva de petróleo y gas natural, además de ser un importante destino de inversión.



