Este es el caso de los candidatos a las alcaldías que han quebrado y torcido la norma. Candidatos que, de forma encubierta, postulan para reelegirse.
Por lo menos 63 candidatos a alcaldías han optado por postular a tenientes alcaldes. Han hecho renunciar al candidato a alcalde. De esta manera ladina, regresarían al puesto de alcalde, aunque según la Constitución no pueden.
La no reelección inmediata se estableció en una reforma constitucional. El artículo 194 de la Carta dice: “No hay reelección inmediata para los alcaldes”.
El JNE admitió la inscripción de Rafael López Aliaga con un argumento deleznable. Dijo que RLA podía postular a teniente alcalde, porque no había ejercido como senador electo.
Un teniente alcalde reemplaza a un alcalde. Quiere decir que RLA podría ejercer dos períodos inmediatos como alcalde de Lima. Esto es lo decisivo.
La defensa de RLA, ante el JNE, sostuvo que la ley no debía interpretarse o hacer con ella una analogía.
El juez, sin embargo, sí debe interpretar la norma y exigir su cumplimiento. Las leyes están escritas principalmente para los jueces. Ellos administran justicia sobre la base de la ley.
El Jurado Nacional de Elecciones no ha resuelto según criterio, sino según una lectura literal de la ley. Esa lectura es una interpretación. Dice: aunque no puede postular, sí puede postular.
Esa es la interpretación que suscriben los magistrados del Jurado Nacional de Elecciones.
El mensaje es: no hay ley, lo que hay son voluntades que la tuercen y modifican. No se necesitan la Constitución ni el Congreso. Basta con lo que me da la gana.
Los candidatos que sean reelegidos por esta vía van a consagrar la trampa, la ilegalidad y la inconstitucionalidad como válidas y normales.
Esto es parte de la destrucción del Estado de derecho. Es parte de la más viciosa erosión de la democracia. Cuando la voluntad de unos desplaza el mandato de la ley, ya casi todo está perdido.
Al aceptar la renuncia de López Aliaga al Senado, el Congreso también ha sido cómplice. Este Congreso, presidido por Fuerza Popular, el partido de gobierno.
“La ley soy yo” es la destrucción de la ley.
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