sábado, junio 27

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

La Amazonía peruana se ve afectada por la tala ilegal de árboles, la caza ilegal de animales y la minería ilegal. En ese contexto, ha surgido una herramienta que permite monitorear de manera constante los bosques y tomar acciones. Se trata de la inteligencia artificial, la cual es usada por los especialistas del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), entidad del Ministerio del Ambiente, para medir el impacto de las actividades humanas en la biodiversidad.

LEE AQUÍ: Álbum 3 Reyes del Mundial: el vínculo con Capri Internacional, su sobrevivencia en el mercado y la desidia de las autoridades

Rodolfo Cárdenas, especialista en procesamiento de imagen e inteligencia artificial aplicado a biodiversidad y miembro del IIAP, explicó a El Comercio que todo el trabajo se inicia con la colocación de grabadoras de audio en medio del bosque a fin de registrar los sonidos de las aves y animales que habitan en la Amazonía.

Luego, la data es almacenada, se determina de qué especie se trata con la ayuda de especialistas y se entrena a la IA para que reconozca el canto de los animales. Es decir, con el uso de la inteligencia artificial se analizan grabaciones del bosque y se identifican a las especies por sus sonidos.

“Ese canto, que al final es un patrón de sonido, lo aprende la inteligencia artificial, y podemos identificar en un banco de imágenes cómo se comporta esa especie y determinar cuál es el estado de conservación de los bosques”, indicó.

Con cada sonido, junto a los especialistas, se empieza a identificar manualmente qué tipo de sonido es. Una vez que se tiene ese sonido, se usa la IA para que aprenda automáticamente y eso ya lo usamos en los proyectos posteriores”, agregó.

Especialistas del IIAP explican el uso de la inteligencia artificial para vigilar la Amazonía. (Foto: Antonio Melgarejo/El Comercio)

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

La IA aprende cómo piensa un especialista. Toda la información que genera un especialista se mete en la IA para que aprenda todos esos patrones”, remarcó Cárdenas.

Una de las primeras evidencias que ha arrojado el uso de la inteligencia artificial es que las carreteras impactan en la biodiversidad, ya que el ruido de los vehículos hace que las especies se callen y eso influye en su reproducción.

Remarcó que el uso de la inteligencia artificial también ha permitido monitorear a especies en estado de conservación crítica, como la Perlita de Iquitos, la cual hasta ahora nadie ha visto, pero que sí se escucha en diversos lugares. “Entonces, monitorear cómo se comporta esta especie es muy importante para estos ecosistemas. A partir de eso también se puede determinar qué impacto tienen las actividades ilícitas en los bosques”, puntualizó.

Explicó que toda la información generada es transmitida a las autoridades para que adopten decisiones en favor de la conservación de la Amazonía. “Como entidad de investigación, IIAP genera toda la base científica y desarrolla metodologías para poder evaluar el estado de conservación del bosque. Esas metodologías, una vez validadas científicamente, las trasladamos a las autoridades competentes para que puedan generar las normas para la conservación del bosque”, afirmó.

A fin de tener un monitoreo del bosque en tiempo real, los especialistas del IIAP vienen diseñando unos equipos que podrán registrar los sonidos de los animales de manera ininterrumpida, ya que funcionarán con paneles solares. Actualmente, el trabajo de instalación y recojo de equipos se hace cada mes.

El uso de los drones y la IA para vigilar las plantaciones de aguaje

El aguaje es uno de los alimentos más emblemáticos de la Amazonía, por lo que las autoridades buscan su preservación. Por ello, los especialistas utilizan drones para capturar imágenes de los bosques y, a través de la IA, determinar las extensiones de los árboles de aguaje.

“El saber dónde están (los árboles de aguaje), cuál es la extensión y determinar cuánto producen es muy importante. Con los drones se hace el sobrevuelo y la IA logra detectar dónde está cada aguaje, entonces podemos ‘mapear’ exactamente la ubicación y eso sirve para hacer los inventarios”, refirió.

Los drones se usan en la vigilancia de los bosques amazónicos. (Foto: Antonio Melgarejo/El Comercio)

Los drones se usan en la vigilancia de los bosques amazónicos. (Foto: Antonio Melgarejo/El Comercio)

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Cárdenas explicó que el uso de drones ha permitido reducir costos en la vigilancia de los bosques amazónicos, ya que el sobrevuelo por hectárea tiene un precio de 5 dólares, mientras que el mecanismo anterior, que consistía en desplegar un equipo de 5 personas en la zona, generaba un gasto de 400 dólares.

La entidad también apoya al Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) en la detección de áreas afectadas por la minería ilegal. “Como el IIAP tiene la experiencia de utilizar la inteligencia artificial, varios aliados e instituciones, como el Sernanp, nos han pedido para ayudarlos a automatizar la identificación de los objetos usados en la minería ilegal a través de los drones. En este caso, el Sernanp hace el sobrevuelo sobre las áreas intervenidas y ellos utilizan el algoritmo que hemos generado para que identifiquen de forma rápida dónde están ubicadas las balsas, dragas y esa información la envían a la Policía”, refirió.

El IIAP desarrolla una iniciativa que permite medir las “islas de calor” y cómo se concentra la temperatura dentro de las ciudades urbanas amazónicas. Para ello, los especialistas han logrado determinar qué componentes contribuyen al aumento de la sensación de calor. Aseguró que existen marcadas diferencias entre las temperaturas que se presentan en las zonas urbana y rural, ya que pueden llegar hasta los 14°C de diferencia en comparación de la primera con la segunda.

Usamos drones que tienen cámaras térmicas que sobrevuelan en las zonas de interés dentro de las ciudades para poder ver qué objetos calientan más. En Iquitos se ha determinado que las calaminas oxidadas son las que calientan más, junto al asfalto y los vehículos urbanos de techo azul. Eso contribuye a la temperatura superficial”, afirmó Cárdenas.

Share.
Exit mobile version