Durante años Mahmud Ahmadineyad fue uno de los rostros más duros de la República Islámica de Irán. Negó el Holocausto, aceleró el programa nuclear iraní y llegó a pedir la desaparición de Israel. Por eso, resulta sorprendente que ahora ese mismo hombre terminara convertido en la apuesta del Mossad para un eventual cambio de régimen en Teherán como consecuencia de la guerra iniciada el 28 de febrero, algo que no sucedió.
Esa es la revelación de un reciente informe del diario The New York Times, que sostiene que el Mossad desarrolló una operación secreta para reclutar al expresidente y prepararlo como líder de Irán si la guerra provocaba el colapso del régimen de los ayatolas.
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¿Cómo fue reclutado y por qué fracasó el increíble plan?
Según funcionarios estadounidenses, iraníes e israelíes citados por el diario, el Mossad detectó que Ahmadineyad se había distanciado del ayatola Alí Jamenei y del régimen después de que se le impidiera competir por la Presidencia hasta en tres ocasiones. El político había sido presidente del país entre el 2005 y 2013.
El entonces presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, visitando las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Natanz, el 8 de abril de 2008. (Foto de HO / SITIO WEB DE LA OFICINA DE LA PRESIDENCIA DE IRÁN / AFP).
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Además, Ahamadineyad había empezado a abandonar su discurso duro y radical y empezaba a perfilarse como un político pragmático.
Convencidos de que aún conservaba una base popular, los servicios de inteligencia israelíes comenzaron a mantener contactos secretos con él durante sus viajes al extranjero.
Esos viajes eran organizados en secreto por Israel para captar a Ahmadineyad. Los israelíes habrían financiado discretamente parte de sus viajes y alojamiento.
Las reuniones más importantes se realizaron en Budapest, Hungría, en el 2024 y 2025, aprovechando conferencias organizadas por la Universidad Ludovika como tapadera.
La operación era considerada tan importante que el entonces jefe del Mossad, David Barnea, viajó personalmente a Hungría para reunirse con Ahmadineyad.
De acuerdo con el reportaje del NYT, Ahmadineyad no habría actuado por dinero sino por su pretensión de volver al poder.
Tras ser vetado tres veces como candidato presidencial, el político llegó a la conclusión de que solo podría gobernar si caía el actual sistema de los ayatolas. Incluso comentó a personas de su entorno que, si regresaba al poder, Irán reconocería a Israel y normalizaría relaciones diplomáticas, incorporándose a los Acuerdos de Abraham impulsados por el presidente de Estados Unidos Donald Trump.

El expresidente iraní de línea dura, Mahmud Ahmadineyad, muestra su documento de identidad a los medios de comunicación a su llegada al Ministerio del Interior para registrar su candidatura presidencial el 2 de junio de 2024. (Foto AP/Vahid Salemi).
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El plan alcanzó su punto culminante al inicio de la guerra. El 28 de febrero, Israel bombardeó el complejo donde vivía Ahmadineyad en Teherán. Luego, agentes del Mossad lo sacaron en secreto de la zona y lo trasladaron a un refugio clandestino dentro de Irán para poner en marcha la operación que culminaría en el cambio de régimen.
Sin embargo, la operación fracasó porque Ahmadineyad terminó desilusionado con el proyecto israelí y abandonó el refugio en circunstancias que siguen sin aclararse. El reportaje no precisa exactamente qué provocó ese cambio de actitud.
Posteriormente, Irán descubrió los contactos de Ahmadineyad con Israel. Tras la fallida operación, los servicios de inteligencia iraníes reconstruyeron sus comunicaciones y reuniones con agentes israelíes. Según cuatro altos funcionarios iraníes citados por el periódico, actualmente permanece bajo custodia de la inteligencia de la Guardia Revolucionaria y en arresto domiciliario.
Ahmadineyad llevaba meses sin aparecer en público hasta el pasado lunes, cuando asistió al cortejo fúnebre del ayatola Alí Jamenei, asesinado durante el primer día de la guerra.
El Mossad y una larga tradición de operaciones encubiertas
Mahmud Ahmadineyad en una imagen del 15 de abril del 2017. (AP / Ebrahim Noroozi).
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El especialista en temas defensa e inteligencia Andrés Gómez de la Torre indica que el supuesto intento de Israel de reclutar a Ahmadineyad no debe entenderse como un hecho aislado, sino como parte de una forma de actuar que caracteriza a los principales servicios de inteligencia del mundo.
Remarca que en los últimos años las agencias de espionaje han reforzado sus capacidades y han asumido un papel cada vez más agresivo en los conflictos internacionales.
“Estamos en un proceso mundial de revalorización y de profunda actividad agresiva de los servicios de inteligencia. Rusia, Ucrania, Irán, Israel e incluso la CIA han afinado prácticas mucho más intrusivas y audaces para este tipo de guerras”, manifiesta a El Comercio.
Gómez de la Torre recuerda que el propio director de la CIA anunció, al asumir el cargo, su intención de convertir la agencia estadounidense en una organización “mucho más agresiva” y menos burocrática, una tendencia que, sostiene, también se observa en otros países.
El analista explica que la importancia que Israel concede al espionaje se remonta a la creación del Estado israelí en 1948, cuando la inteligencia pasó a convertirse en uno de los ejes de su estrategia de defensa nacional.
En ese esquema, el Mossad comparte funciones con otras agencias como AMAN, el servicio de inteligencia militar, y el Shin Bet, encargado de la seguridad interna y la contrainteligencia. Aunque cada organismo tiene competencias distintas, el Mossad es el que ha alcanzado mayor notoriedad por sus operaciones en el extranjero.
Recuerda operaciones que marcaron la reputación internacional del Mossad, como la captura del criminal nazi Adolf Eichmann en Argentina en 1960 o la participación de los servicios israelíes en otras operaciones especiales que consolidaron su imagen como una de las agencias de inteligencia más eficaces del mundo.
¿Por qué Ahmadineyad?
El expresidente de Irán Mahmud Ahmadineyad saluda a los medios al concluir una rueda de prensa junto a retratos del Líder Supremo, el ayatolá Ali Jamenei y del difunto presidente Ebrahim Raisi, el 2 de junio de 2024. (Foto AP/Vahid Salemi).
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A primera vista, la posibilidad de que Israel intentara captar a Mahmud Ahmadineyad resulta contradictoria, ya que durante su presidencia fue muy hostil hacia el Estado israelí.
Sin embargo, Gómez de la Torre sostiene que los servicios de inteligencia no evalúan a una persona en términos morales o ideológicos, sino por su utilidad estratégica.
“Los servicios de inteligencia nunca parten de la lógica de que alguien sea bueno o malo. Lo que analizan es si puede resultar útil para alcanzar determinados objetivos”, señala.
Explica que el reclutamiento de figuras políticas forma parte de un amplio abanico de herramientas que incluyen infiltración, propaganda, sabotaje, contrainteligencia y utilización de dobles agentes.
“La captación de personas es una técnica clásica de inteligencia. Forma parte de un conjunto de actividades encubiertas que buscan influir sobre el escenario político de un país”, manifiesta.




