sábado, marzo 28

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“La incertidumbre [actual] probablemente es una de las más altas que hemos tenido en la presentación del [Reporte de Inflación]”, señaló recientemente el presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Julio Velarde. Este diagnóstico se da en un contexto internacional más volátil, marcado por tensiones geopolíticas, cambios en los precios de los ‘commodities’ y una mayor incertidumbre global.

“La incertidumbre [actual] probablemente es una de las más altas que hemos tenido en la presentación del [Reporte de Inflación]”, señaló recientemente el presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Julio Velarde. Este diagnóstico se da en un contexto internacional más volátil, marcado por tensiones geopolíticas, cambios en los precios de los ‘commodities’ y una mayor incertidumbre global.

En el plano local, este escenario coincide con el proceso electoral. Si bien las elecciones suelen generar episodios de incertidumbre, el contexto actual responde a la acumulación de choques internos, como la interrupción del suministro de gas natural tras la fuga y deflagración en el ducto de Camisea y la confirmación de un Fenómeno de El Niño débil en los próximos meses. En este entorno, hogares y empresas tienden a postergar decisiones importantes ante la falta de claridad sobre el rumbo económico a futuro.

Infografía: Antonio Tarazona.

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Para monitorear este fenómeno, el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP) y la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) y elaboraron un indicador de incertidumbre basado en el análisis de noticias de 6 medios nacionales y 35 medios regionales desde el 2020. El indicador se construye a partir de la frecuencia con la que aparecen términos asociados a riesgo e inestabilidad en la cobertura mediática de los mencionados medios, que se traduce a un puntaje que parte de una base igual a cero y se incrementa en función de la intensidad de estos eventos. Así, valores más altos reflejan mayores niveles de incertidumbre percibida y permite comparar su evolución en el tiempo. Como referencia, el promedio del indicador entre 2020 y 2025 se ubica en 177 puntos, y en la última medición se duplica este promedio. Esta información actualiza de manera semanal y permite seguir la evolución del entorno económico y político en tiempo real, en la plataforma incertidumbre.com.pe.

“Este tipo de indicadores permite medir cómo cambia la percepción de la incertidumbre a partir de la información disponible en los medios de comunicación”, explica Gonzalo Llosa, economista del Banco Central de Reserva del Perú y ex investigador del CIUP. “No solo registra la ocurrencia de eventos que pueden generar incertidumbre, sino también la intensidad con la que estos son percibidos”, agregó.

Este diagnóstico se da en un contexto internacional más volátil, marcado por tensiones geopolíticas, cambios en los precios de los ‘commodities’ y una mayor incertidumbre global. (Foto: Andina).

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La evidencia muestra que la desaceleración de la actividad económica suele manifestarse con varios meses de rezago y puede persistir si el entorno no se estabiliza. En particular, al analizar la relación entre la incertidumbre y variables como el empleo y los ingresos, se observa que, cuando la incertidumbre aumenta, ambos tienden a debilitarse en los meses

siguientes, con efectos que pueden prolongarse hasta seis meses después. “Monitorear la incertidumbre permite anticipar cambios en la economía antes de que se reflejen en indicadores como la inversión o el empleo. Esto es importante porque los hogares y las empresas toman sus decisiones en función de lo que se espera que ocurra, por lo que un aumento en la incertidumbre puede terminar afectando la actividad económica más adelante. Es por ello que este indicador, desarrollado entre el CIUP y REDES, permite aportar más evidencia para entender estas decisiones”, señala Joanna Kamiche, directora del CIUP.

En el primer trimestre del 2026, el indicador alcanza en promedio 367 puntos, muy por encima de los 108 puntos registrados en el mismo trimestre del año anterior. Así, podemos decir que de enero a marzo se registra un aumento de incertidumbre. No obstante, el 2025 no fue un mal año; la inversión privada creció 10% —su mayor ritmo en más de una década— y el consumo avanzó 3,6%, impulsado por la recuperación del empleo formal y de los ingresos reales. “Si bien el indicador muestra un entorno más desafiante, la economía aún mantiene cierto dinamismo. El BCRP ha elevado su proyección de crecimiento de 3% a 3,2% para 2026, lo que sugiere que, pese al contexto, la actividad económica sigue mostrando resiliencia”, señala Paola del Carpio, economista de REDES.

La experiencia reciente ofrece un punto de comparación relevante para lo que puede ocurrir en las próximas semanas. Medir la incertidumbre permite no solo entender el contexto actual, sino también anticipar cómo podrían reaccionar variables como la inversión o el empleo en los próximos meses, lo que resulta útil en un contexto electoral actual. En el proceso electoral de 2021, la incertidumbre se intensificó tras la primera vuelta, en un contexto de volatilidad financiera, salida de capitales y un tipo de cambio que superó los S/4 por dólar. El indicador alcanzó entonces su máximo histórico: 483.9 puntos. Hoy, ese umbral ya ha sido superado, lo que muestra un nivel elevado de incertidumbre incluso antes de la primera vuelta.

En este contexto, empiezan a aparecer señales de moderación en algunos indicadores adelantados de la economía. En marzo, la confianza empresarial para invertir en los próximos seis meses registró su primera caída significativa del año, según Apoyo Consultoría. Hacia adelante, lo clave será cómo evolucione la incertidumbre después de las elecciones: si se mantiene elevada o sigue aumentando, podría afectar las proyecciones económicas recientemente mejoradas para el 2026; si se reduce, podría abrir espacio para una mayor recuperación.

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