Elegir una carrera profesional es una de las decisiones más importantes para los jóvenes. Sin embargo, miles de estudiantes peruanos culminan la secundaria sin contar con una orientación vocacional adecuada que les permita identificar sus habilidades, intereses y metas antes de ingresar a la educación superior.
Especialistas advierten que el acompañamiento durante la etapa escolar resulta clave para evitar decisiones apresuradas que pueden derivar en frustración académica, cambios de carrera o incluso abandono universitario.
De acuerdo con María Mor, directora senior de desarrollo de mercado de College Board LATAM, la formación de los estudiantes requiere una mirada más amplia que la evaluación de conocimientos. “Supone entender al estudiante en distintas dimensiones: su desempeño académico, pero también sus intereses, motivaciones y proyección a futuro. Cuando las instituciones educativas cuentan con información integral de los estudiantes, pueden tomar decisiones basadas en datos concretos y mejorar los resultados de forma sostenida”, señaló.
La necesidad de fortalecer este acompañamiento cobra especial relevancia en un contexto donde la deserción universitaria continúa siendo un desafío regional. Según datos de la Unesco, entre el 30% y el 50% de los estudiantes universitarios de América Latina no concluye sus estudios. Entre los factores asociados figura la falta de orientación vocacional desde los primeros años de secundaria.
“Los estudiantes eligen carreras sin conocer con precisión sus propios intereses y habilidades”, advierte College Board. Frente a esta realidad, la organización promueve herramientas como CEPA (Conoce, Explora, Planifica y Actúa), un inventario diseñado para identificar habilidades, intereses y motivaciones vocacionales, permitiendo que los escolares tomen decisiones más informadas sobre su futuro.
Otro de los desafíos identificados es la brecha entre las carreras elegidas por los jóvenes y las necesidades reales del mercado laboral. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) reportó en 2025 que los jóvenes latinoamericanos enfrentan tasas de desempleo casi tres veces superiores a las de los adultos, una situación vinculada, entre otros factores, a la distancia entre las competencias desarrolladas en el sistema educativo y las demandas laborales.
En ese escenario, los especialistas consideran que colegios y familias deben asumir un papel más activo en la construcción del proyecto de vida de los estudiantes. La orientación vocacional, sostienen, debería convertirse en una práctica permanente durante toda la secundaria y no limitarse a los últimos años escolares.
Además, la orientación temprana permite detectar posibles dificultades académicas o vocacionales antes del ingreso a la universidad, facilitando intervenciones oportunas por parte de las instituciones educativas y las familias.
La discusión sobre cómo mejorar la orientación vocacional será uno de los temas presentes en Fest26, festival educativo que se realizará el 13 y 14 de junio y que reunirá opciones de educación superior del Perú y del extranjero para estudiantes y familias.




