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No sabía que los ingenieros fueran tan reservados. Apenas y hablaban. Al notar esta actitud, el piloto no se sorprendió de más, pues ser callado no era delito. Tampoco tuvo tiempo de ahondar en ello, ya que a los 21 minutos de haber despegado (9:50 am) la aeronave volvía a tocar tierra en el aeródromo de Jeberos (10:11 am), en la provincia loretana de Alto Amazonas. Allí harían una brevísima escala para preparar la nave y volar finalmente a Bellavista. Sería un viaje corto de 15 minutos.
Sin mayor apuro, los 5 ingenieros descendieron de la avioneta para estirar las piernas. Con el rabillo del ojo, el piloto pudo ver cómo se apartaban lentamente. No los juzgó. Sacando la pista de aterrizaje de la ecuación, estaban rodeados de selva amazónica. El lugar merecía ser contemplado de cerca.
Al cabo de 5 minutos, cuando ya había revisado que todo anduviera bien con la aeronave, la apacible situación cambió drásticamente. El piloto se volvió y pudo ser testigo de un escenario violento y contradictorio. Se dio cuenta que los pasajeros no eran ingenieros. Habían cambiado los cascos por armas y los buenos modales por improperios.
Mientras los falsos pasajeros avanzaban hacia él apuntándole con sus armas, el piloto pensó que sería su fin. Su miedo escaló más cuando decenas de disparos rasgaron los cielos. Lo obligaron a salir de la nave y desde la pista de aterrizaje pudo ver que el sitio donde antes estaba ahora lo ocupaba uno de los delincuentes. Este despegó la avioneta con cierta destreza -por lo que pudo notar que no era un improvisado- y la llevó junto a sus cómplices con dirección sur.
Todo este despliegue duró aproximadamente un minuto. El piloto solo atinó a comunicarse con SAETA PERÚ, la empresa de transporte aéreo dueña de la aeronave, para advertirles de lo sucedido. Tras inspeccionar el manifiesto de pasajeros donde los delincuentes dejaron sus nombres y aseguraron ser ingenieros, comprobaron que aquellos datos eran falsos.
“Eran 5 pasajeros, se hicieron pasar por ingenieros, incluso iban uniformados. En el manifiesto de pasajeros están sus nombres, pero hemos estado investigando y son falsos. Incluso entregaron sus DNI azules para que el personal pueda verificar, pero obviamente los datos no son verdaderos”, indicó el jefe de operaciones del aeropuerto de Tarapoto (San Martín).
Asimismo, SAETA precisó a El Comercio que los falsos ingenieros estaban conformados por 4 hombres y una mujer. “Se apartaron unos minutos y luego regresaron con armas y haciendo disparos al aire para amedrentar al piloto. Lo obligaron a bajar, luego subieron a la aeronave y se apoderaron de ella. Según los testigos, la nave se dirigió al sur”, señalaron.
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La empresa agregó que se dedica al transporte de pasajeros con fin comercial, cubriendo varias rutas, siendo una de ellas la de San Lorenzo-Bellavista. Sostuvo que cuentan con protocolos de revisión de pasajeros y equipaje de mano, por lo que no encontraron nada sospechoso.
“Es una ruta normal que nosotros hacemos, entre Yurimaguas, Jeberos, San Lorenzo. Según nos informaron, hubo disparos, pero afortunadamente no hubo heridos. Como tripulante solo iba nuestro piloto. Al parecer, ellos tenían el suyo”, manifestó el jefe de operaciones del aeropuerto de Tarapoto.
¿Qué ha dicho el MTC al respecto?
A través de un comunicado, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) confirmó que los ladrones se camuflaron como pasajeros para secuestrar la aeronave tras su aterrizaje en el aeródromo de Jeberos, provincia de Alto Amazonas.
“El MTC ha tomado conocimiento, a través del propietario de la empresa Saeta, de un incidente ocurrido con una de sus aeronaves, modelo Cessna 206, de matrícula OB1945. Este se produjo aproximadamente a las 10:11 horas, mientras la aeronave cubría la ruta San Lorenzo-Bellavista, en la región Loreto”, detalló.
El MTC precisó que los pasajeros obligaron al piloto a descender, y tras tomar control de la aeronave, procedieron a despegar. También resaltó el hecho de que no se ha registrados daños personales ni materiales durante el secuestro de la avioneta.
“El MTC ha notificado inmediatamente a las autoridades competentes, para que realicen las acciones que correspondan para este tipo de situaciones”, añade el comunicado.
Al cierre de esta nota, el MTC no había comunicado alguna información adicional sobre lo ocurrido, como por ejemplo, si se halló la avioneta, si esta aterrizó en algún otro sitio, si ha salido del país, entre otras interrogantes.
Por su parte, la empresa SAETA publicó un video en su cuenta oficial de Facebook a fin de dar a conocer que junto a la Fuerza Aérea y la Policía Nacional, se han tomado medidas de acuerdo al protocolo de seguridad que indica la Dirección de Aeronáutica Civil.
“No hay personas secuestradas. Saeta reitera su compromiso con la seguridad de todos los pasajeros y la integridad de sus operaciones aéreas en la región. Se continuará informando sobre cualquier avance en este caso”, expresó el vocero de la compañía.
Posibles hipótesis
La empresa SAETA indicó a El Comercio que desde que fue secuestrada, la avioneta solo tenía combustible para volar por 2 horas y media más, por lo que sugirieron que los delincuentes han debido de haber planeado aterrizar en otro lugar para reabastecerse.
Conocido este factor, se conoció que el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas se encuentra desarrollando un operativo en zona de frontera, a la vez que realizan un trabajo de control en los grifos de la zona.
Una hipótesis que manejan la empresa y las autoridades es que los delincuentes tendrían la intención de sacar la avioneta comercial de territorio peruano, ya que no podrían operar al interior del país sin que sean descubiertos.
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“Tienen combustible como para tres horas y media, a menos que recarguen. No les va a dar por mucho tiempo”, comentó Michael Lucero, jefe de seguridad de la compañía.
En tanto, de acuerdo con la empresa, este episodio estaría ligado a un tema de narcotráfico, por lo que presumen que la intención de los raptores habría sido dirigirse a Bolivia para concretar algún tipo de actividad ilícita.




