martes, junio 23

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Mucho antes de convertirse en uno de los villanos más reconocibles de la cultura popular, el Joker ya tenía un antecedente literario. Su característica sonrisa permanente encuentra una de sus principales inspiraciones en Gwynplaine, el protagonista de El hombre que ríe, la célebre novela de Víctor Hugo que llegará por primera vez a los escenarios peruanos en una versión teatral dirigida por Francisco Cabrera Delgado.

Mucho antes de convertirse en uno de los villanos más reconocibles de la cultura popular, el Joker ya tenía un antecedente literario. Su característica sonrisa permanente encuentra una de sus principales inspiraciones en Gwynplaine, el protagonista de El hombre que ríe, la célebre novela de Víctor Hugo que llegará por primera vez a los escenarios peruanos en una versión teatral dirigida por Francisco Cabrera Delgado.

La obra sigue a Gwynplaine, un hombre marcado desde la infancia con una sonrisa permanente, producto de una mutilación que lo convierte en objeto de curiosidad y entretenimiento. Obligado a vivir bajo la mirada de quienes lo observan como una rareza, el personaje transita entre el mundo de las ferias ambulantes y los espacios de la aristocracia inglesa, descubriendo que las diferencias sociales suelen estar atravesadas por una misma lógica de exclusión.

La obra sigue la historia de Gwynplaine, un hombre marcado desde la infancia con una sonrisa permanente que lo convierte en objeto de curiosidad y espectáculo.

La obra sigue la historia de Gwynplaine, un hombre marcado desde la infancia con una sonrisa permanente que lo convierte en objeto de curiosidad y espectáculo.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Fue precisamente esa dimensión humana la que atrajo a Cabrera hacia la novela. Más allá del contexto histórico o político que construye Víctor Hugo, el director encontró una historia sobre la exposición pública y el sufrimiento convertido en espectáculo. Esa reflexión atraviesa toda la puesta en escena y se convierte en el punto de partida para acercar este clásico al espectador contemporáneo.

Para Cabrera, la fuerza de “El hombre que ríe” radica en su capacidad para dialogar con el presente. La búsqueda de aceptación, el peso de las apariencias y los mecanismos de exclusión que afectan a quienes son percibidos como diferentes convierten la historia de Gwynplaine en algo más que un drama de época. Por eso, más de siglo y medio después de haber sido escrita, la novela sigue planteando preguntas incómodas sobre la manera en que miramos y valoramos a los otros.

A través del recorrido de su protagonista entre ferias ambulantes y espacios aristocráticos, la puesta en escena explora temas como la exclusión y las diferencias sociales.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Si en la novela de Víctor Hugo las multitudes pagaban por observar a un hombre convertido en una rareza, Cabrera cree que hoy existen otras formas de consumo que responden a una lógica similar. Aunque los escenarios han cambiado, la fascinación por mirar aquello que se considera extraño, incómodo o diferente sigue presente. Por eso, para el director, la historia de Gwynplaine no pertenece únicamente al pasado. “Estamos perdiendo sensibilidad frente al dolor ajeno”, afirma, señalando una preocupación que atraviesa toda su lectura de la obra.

Esa reflexión encuentra ecos evidentes en una época marcada por las redes sociales y la circulación constante de imágenes. Situaciones humillantes, momentos vergonzosos o experiencias dolorosas suelen convertirse en contenido capaz de generar miles de reacciones en cuestión de horas. Cabrera observa ese fenómeno con inquietud porque considera que la línea entre la empatía y el entretenimiento es cada vez más difusa. “Se está engrandeciendo lo grotesco o lo vergonzoso, y no creo que eso nos conduzca a algo positivo”, sostiene.

La adaptación propone una reflexión sobre la exposición pública del sufrimiento y la vigencia de los mecanismos de discriminación en la sociedad contemporánea.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

La obra también pone sobre la mesa otra cuestión contemporánea: el peso de la apariencia. A lo largo del relato, el protagonista lucha por ser reconocido más allá de su rostro, una tensión que el director considera especialmente vigente en el mundo artístico. “Un artista es definitivamente más que la apariencia”, señala, en referencia a una época en la que la visibilidad parece tener cada vez más peso dentro de la actividad cultural.

Esa misma tensión se extiende al consumo cultural. La necesidad de promocionar una obra y captar la atención del público convive con el desafío de preservar aquello que se quiere comunicar. Para Cabrera, la decisión ya está tomada: “El fondo siempre debe ser más importante que la forma; si no, ¿para qué hacemos arte?”, se pregunta.

Sobre la obra

El hombre que ríe

Del 26 de junio al 20 de julio de 2026, en el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores. Entradas disponibles en Joinnus.

Share.
Exit mobile version