
Ana Gaivão Cordovil es una madre portuguesa que lleva más de siete meses en Lima luchando por recuperar a sus hijos. Ella afirma que su esposo, Fernando Menéndez Zeppilli, los sustrajo abruptamente de España y los trasladó a Perú el 24 de julio de 2024, sin previo aviso, como represalia por su supuesta intención de divorciarse.
Cuando ocurrió la separación, sus hijos tenían 4 y 2 años. Ana explicó que el menor aún era lactante y nunca había dormido sin su madre. Desde ese momento, los niños han estado alejados de ella. Debido a esta situación, Ana se vio obligada a abandonar su trabajo en España, donde vivía, y mudarse a Perú para luchar por la restitución de sus hijos.
En una entrevista con El Comercio, Ana relató que no ve a sus hijos desde hace más de 20 días. Por ello, decidió hacer un plantón frente a la casa del padre, aunque desconoce si esa es su ubicación actual. Estuvo acompañada de algunos amigos que han mostrado su apoyo.
“La historia comienza así: nos conocimos y casamos en Estados Unidos; él es peruano. Me pidió mudarnos a Perú porque tenía trabajo allí, pero después de la pandemia, en 2023, yo vivía en España con los niños, mientras él permanecía en Perú y nos visitaba con frecuencia. Se suponía que íbamos a ir de vacaciones a Portugal en agosto de 2024; sin embargo, cuando regresé a casa en julio, simplemente ya no estaban ni él ni los niños”, comentó.
“Me preocupé y llamé a la policía. Me di cuenta de que no estaban ni sus maletas ni su computadora. La policía española me informó que Fernando había salido con los niños rumbo a Bogotá, y como ya estaban en el avión, no podían hacer nada al respecto. Es cierto que teníamos problemas como pareja, pero jamás pensé en divorciarme. Mi esposo solía tener conductas muy agresivas hacia mí cuando teníamos desacuerdos, pero estábamos recibiendo terapia de pareja para mejorar nuestra comunicación. Todo esto fue completamente inesperado para mí”, agregó.

Ana aclaró que su familia no se encuentra en Perú y subrayó que sus hijos nunca se habían separado de ella ni un solo día antes de este incidente. “Me di cuenta de que él vació todas nuestras cuentas mancomunadas. Su padre no me contesta el teléfono desde el 5 de marzo. Quiero que mis hijos vuelvan a estar conmigo, ellos me necesitan. En la conciliación, me hizo propuestas de tenencia compartida, pero solo me entregaría a los niños tres meses después de la mediación, y por el momento no. Eso me parece sospechoso”, expresó.
Ana enfatizó que la Primera Sala de Familia revocó la medida cautelar que otorgaba la tenencia de los niños al padre desde agosto de este año, reconociendo que no tenía base legal ni fáctica. Sin embargo, a pesar de esta revocatoria, Ana aún no puede estar con sus hijos ni tiene información sobre su paradero.
“Él logró obtener la medida cautelar, pero luego el juzgado la revocó porque era absurda. Al negarme actualmente el acceso a mis hijos, Fernando está cometiendo un crimen de sustracción en Perú. No tiene derecho a hacer eso. Me resulta extraño que aún no se haya emitido una orden inmediata para que me entreguen a mis hijos. Se debe ordenar la localización de los niños y la entrega al progenitor que tenía la tenencia de hecho en el momento en que ocurrió la sustracción, y ese progenitor era yo”, dijo.

La mujer asegura que el padre ha impedido que recoja a su hijo mayor del colegio y que le han negado el acceso a su casa, incluso con presencia policial. Además, le han prohibido realizar videollamadas con ellos. Ante esta situación, exige al poder judicial que haga cumplir sus propias decisiones para garantizar los derechos de los niños.
“Existen varias irregularidades. Migraciones tenía la obligación de pedir el permiso de entrada de los niños a Perú a mi aún esposo. Las pocas veces que pude verlos antes de toda esta situación (del 3 de septiembre hasta el 4 de marzo), fue en la casa de mi suegra, escoltada por seguridad privada. Es horrible porque me pasan por el detector de metales, me insultan y me humillan. Ejercen violencia psicológica contra mí con el objetivo de que desista de ver a mis hijos”, añadió.
Orden de localización urgente
Por último, señaló que su hijo menor cumplió años el pasado sábado y no pudo verlo. Hasta el día de hoy, no ha logrado ver a sus hijos ni ha recibido respuesta alguna por parte del padre.

Descargos
Edgard Lastarria, abogado de Fernando Menéndez, padre de los menores, informó a El Comercio que los niños residen actualmente en Perú. “El acuerdo al que llegaron ambas partes establecía que los niños permanecerían ocho meses en Perú y luego cuatro meses entre España y Portugal. Sin embargo, en junio de 2024, la señora se llevó a los niños y comenzó a presentar problemas de depresión que, con el tiempo, se fueron agudizando. Tiene rasgos inmaduros y dependientes, y ante esta situación, nos dimos cuenta de que tenía la intención de no devolver a los niños a Perú cuando estaban en España. Por esta razón, mi cliente, Fernando, viajó a España y los trajo de regreso a Perú”, explicó.
“El señor interpuso una demanda de tenencia en el Cuarto Juzgado de Familia, y la señora hizo lo mismo. Ella busca que los niños sean enviados a España, pero actualmente estudian en colegios peruanos. Será el Poder Judicial quien determine lo mejor para ellos. Se le invitó a una conciliación, pero no se llegó a ningún acuerdo”, agregó.
El abogado señaló que la madre ha mostrado conductas agresivas. “Tememos que, en algún momento, se presente en la casa, genere un conflicto y los niños sean los más perjudicados. En una ocasión, intentó llevarse a su hijo mayor del colegio, por lo que la policía tuvo que intervenir. Además, ha realizado protestas con pancartas frente al edificio donde reside el señor, lo que lo mantiene en constante temor de perder a sus hijos”, indicó.

Sostuvo también que, en varias ocasiones, la madre ha perdido de vista a los niños en lugares públicos o se le han caído de los brazos. Además, aseguró que Fernando ha recibido mensajes en los que ella afirma no tener fuerzas para levantarse de la cama, lo que reflejaría un aparente estado emocional inestable. “Mi cliente teme que, si se los lleva, no vuelva a verlos nunca más”, expresó.
“El Poder Judicial debe resolver este caso lo antes posible y podría establecer una tenencia compartida. Es importante señalar que el hijo menor ya no es lactante. La señora ha acudido a la casa con la intención de llevarse a los niños, por lo que mi cliente busca una resolución que garantice su seguridad, establezca parámetros claros y, en caso corresponda, determine un régimen de visitas adecuado para la madre”, concluyó.

Análisis
El abogado penalista Jimmy Sotomayor señaló que este caso involucra dos delitos. El primero de ellos es la sustracción de menores, tipificado en el artículo 147 del Código Penal, cuya pena puede ser de hasta dos años de privación de libertad. El segundo delito sería la resistencia o desobediencia a la autoridad, establecido en el artículo 368 del mismo código. Esto ocurriría si existe una resolución del Poder Judicial que ordena devolver la tenencia de los menores a una persona distinta al padre, y él no cumple con esa orden. En ese caso, la sanción podría ser de hasta seis años de privación de libertad.
“La Fiscalía debería abrir una investigación de oficio por estos delitos y ordenar una detención preliminar. Además, estaríamos ante un nuevo delito, el de violencia psicológica. Se debería investigar si, a raíz de las acciones del padre, se ha producido algún tipo de daño emocional en los niños”, expresó Sotomayor.

El abogado explicó que, si el padre ha intentado amenazar a la madre condicionando el contacto con sus hijos, estaríamos ante otro delito: el de coacción, regulado en el artículo 151 del Código Penal. “Es importante señalar que la madre no debería recurrir a la vía civil o de familia para este caso, sino a la vía penal, que sería más efectiva. De esta forma, podría recuperar a sus hijos con el apoyo de la policía y lograr la detención preliminar del hombre”, aclaró.
