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Irán | La guerra agotó parte del arsenal de armas avanzadas de Estados Unidos: cuánto tardará en recuperar sus misiles | Donald Trump | Tomahawk | Patriot | THAAD | EL COMERCIO PERÚ

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Las recientes guerras y crisis internacionales están dejando una preocupación creciente en Estados Unidos por la acelerada disminución de sus reservas de armamento avanzado. Un informe publicado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) advirtió que la intensa utilización de misiles y sistemas de defensa durante la guerra con Irán, sumada al apoyo militar sostenido a Ucrania y a otros aliados, ha generado presión sobre los arsenales estratégicos estadounidenses y podría abrir una “ventana de vulnerabilidad” para la principal potencia militar del mundo, especialmente ante China.

Aunque Washington tuvo suficientes armas para sostener la campaña militar contra Irán, el gran problema ahora es el tiempo que tardará en reconstruir sus arsenales. En general, los contratistas militares estadounidenses necesitan al menos tres años para reabastecer las reservas de tres sistemas de armas clave de Estados Unidos, según el CSIS.

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Estos son los sistemas de misiles de crucero Tomahawk, que se utilizan para atacar objetivos en lo profundo del territorio enemigo, y los interceptores Patriot y THAAD, defensas clave contra misiles y drones.

Un misil de crucero táctico Tomahawk durante una prueba de vuelo controlado en el sur de California, Estados Unidos. (Foto de US NAVY / AFP).

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El misil de crucero Tomahawk. (AFP).

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En el caso de los Tomahawk, el informe del CSIS dice que Estados Unidos utilizó más de 1.000 durante la guerra en Irán y no recuperaría los niveles previos al conflicto hasta finales del 2030.

Según el informe, debido a los bajos pedidos del pasado, se fabrican menos de 200 misiles Tomahawk al año. Sin embargo, el fabricante Raytheon tiene ahora como objetivo aumentar la capacidad de producción a más de 1.000 unidades anuales.

El sistema de defensa antimisiles THAAD (Terminal High Altitude Area Defense) del Ejército de Estados Unidos se encuentra listo para entrar en acción en Israel, el 4 de marzo de 2019. (Cory PAYNE / DVIDS / AFP).

/ CORY PAYNE

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El sistema de defensa antimisiles THAAD. (AFP).

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Según estimaciones del CSIS, la sustitución de hasta 290 interceptores THAAD podría extenderse hasta finales del 2029. La empresa que los fabrica es Lockheed Martin.

También se prevé que el reabastecimiento de más de 1.000 interceptores Patriot concluya a mediados del 2029.

Oficiales de los ejércitos estadounidense e israelí conversan frente a un sistema de defensa antimisiles Patriot estadounidense el 8 de marzo de 2018. (Foto de JACK GUEZ / AFP).

/ JACK GUEZ

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Así funciona el sistema antiaéreo Patriot. (AFP).

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El análisis sostiene que el principal problema ya no es financiero, sino industrial. Aunque la administración del presidente Donald Trump incrementó drásticamente el presupuesto de defensa y firmó acuerdos con empresas militares para ampliar la producción, la capacidad industrial estadounidense necesita años para aumentar el ritmo de fabricación de sistemas complejos.

El informe también destaca que Washington enfrenta una creciente tensión entre reponer sus propios arsenales y cumplir los compromisos con aliados y socios estratégicos. Países como Japón, Australia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y miembros de la OTAN esperan entregas de misiles estadounidenses, mientras Ucrania continúa demandando grandes cantidades de interceptores Patriot.

En contraste, otros sistemas como los misiles JASSM y los nuevos misiles de ataque de precisión (PrSM) podrían recuperarse más rápido, entre algunos meses y un año, debido a que la producción ya estaba acelerándose antes de la guerra.

El CSIS subraya que el desgaste simultáneo de arsenales en Estados Unidos y Europa refleja una transformación de las guerras modernas: los conflictos actuales consumen enormes cantidades de armamento convencional a una velocidad mucho mayor que la capacidad de producción de las industrias militares occidentales.

Pese a la preocupación, el informe señala que Estados Unidos mantiene una ventaja importante frente a China gracias a la experiencia reciente de combate acumulada en Medio Oriente y otros escenarios, algo que Beijing no posee desde hace décadas.

“China es plenamente consciente de que carece de experiencia reciente en combate y de que tuvo un desempeño deficiente en su última guerra, contra Vietnam en 1979″, sostiene el informe. “Esa falta de experiencia podría preservar la disuasión hasta que se restablezcan los arsenales de municiones”, agrega.

Sin embargo, el CSIS advierte que la vulnerabilidad logística y de inventarios podría persistir durante varios años hasta que la producción militar alcance nuevamente niveles considerados seguros en Estados Unidos.

«Sí puede hablarse de una ventana de vulnerabilidad»

Un caza de ataque F/A-18 Super Hornet de Estados Unidos despega del portaaviones USS Harry S. Truman de clase Nimitz el 16 de marzo de 2025. (Foto de Darren CORDOVIZ / DVIDS / AFP).

/ DARREN CORDOVIZ

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Para el especialista en temas de defensa e inteligencia Andrés Gómez de la Torre, el problema no pasa únicamente por el uso intensivo de armas sofisticadas, sino por la capacidad de la industria militar estadounidense para sostener guerras prolongadas y reponer rápidamente sistemas críticos.

Gómez de la Torre explicó a El Comercio que las operaciones “Martillo de Medianoche” (ataques de Estados Unidos contra Irán en junio del 2025) y especialmente Furia Épica (actual guerra contra Irán) implicaron un importante desgaste logístico para Estados Unidos.

“Sin duda, ambas operaciones han resultado evidentemente con un costo de desgaste alto en materia de logística militar”, señaló.

Recordó que Washington no solo estuvo involucrado directamente en esos conflictos, sino que además mantiene un fuerte respaldo militar a Ucrania y a otros aliados estratégicos alrededor del mundo.

“En el caso del misil Patriot, por ejemplo, no solamente ha sido transferido a Ucrania sino a más de 15 países”, indicó.

Gómez de la Torre consideró que sí puede hablarse de una situación de vulnerabilidad temporal para Estados Unidos debido a la elevada demanda de armamento en distintos escenarios internacionales.

“Sí puede hablarse por la demanda obviamente de una suerte de ventana de vulnerabilidad porque se ha producido en estos últimos meses una saturación de su empleo”, afirmó.

Para Gómez de la Torre, el escenario actual obliga a revisar la capacidad real de Estados Unidos para sostener conflictos prolongados de alta intensidad.

“Esto implica obviamente la revisión del concepto de las guerras prolongadas. Cuán posible es para Estados Unidos plantear guerras prolongadas por la capacidad de su llamado histórico complejo militar industrial”, indicó.

“El problema no está en las Fuerzas Armadas”

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, en una visita a un campo de entrenamiento militar de Alemania donde se ve el sistema antiaéreo Patriot. (Foto de Jens Böttner / POOL / AFP).

/ JENS BUTTNER

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El especialista remarcó que el principal desafío no radica en las Fuerzas Armadas estadounidenses, sino en la capacidad industrial para producir y reponer rápidamente armamento sofisticado.

“El problema no está en las Fuerzas Armadas, está justamente en las grandes empresas proveedoras que han sido grandes contratistas militares con el Estado de los Estados Unidos”, señaló.

En ese sentido, explicó que la logística militar no solo influye en el combate directo, sino también en la capacidad de sostener un esfuerzo de guerra en el tiempo.

“La logística impacta no solamente en el campo de batalla propiamente dicho sino en el sostenimiento de un esfuerzo de guerra y, por consecuencia, en las políticas de disuasión”, indicó.

El factor China y Rusia

Gómez de la Torre advirtió que esta situación debe ser observada especialmente frente a potencias como China y Rusia, en momentos en que Washington intenta mantener capacidad de respuesta simultánea en varios frentes.

Agregó que el problema no es exclusivo de Estados Unidos. Recordó que la Unión Europea también enfrenta dificultades logísticas tras las transferencias masivas de armamento a Ucrania.

Lo mismo le ha pasado a la Unión Europea. También ellos hablan de un déficit y de una inversión mucho más alta que tienen que hacer en defensa no solamente en materia de capacidades sino en materia de logística”, afirmó.

Finalmente, señaló que las guerras actuales están demostrando un consumo acelerado de armamento convencional y exponiendo los límites de los complejos militares industriales occidentales.

“Es un mundo en que se está empleando mucho armamento convencional y esto plantea obviamente los grandes problemas de la logística y la capacidad de sus complejos militares industriales para atender estos esfuerzos de guerra”, concluyó.

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