Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
“La Gran Sangre: Ojo por ojo” vuelve casi veinte años después sin esconder las canas, las heridas ni el cansancio de sus protagonistas. Tony Blades, El Dragón y Mandril están otra vez juntos, pero ya no son aquellos justicieros que corrían por las calles de Lima como si fueran invencibles. El tiempo pasó sobre ellos. Y también sobre la ciudad que alguna vez intentaron defender.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Jorge Carmona, director de la serie original y de esta nueva película, ya había adelantado durante el rodaje que no existía intención alguna de disimular el paso de los años. Al contrario, ese tiempo transcurrido sería parte fundamental de la historia.
“Es la Lima actual. Una Lima de gente que se levanta temprano, que trabaja, que resiste y vive con miedo, pero que no se rinde”, explicó entonces el realizador.

Jorge Carmona, director de «La gran sangre» confía en que esta nueva entrega conecte con el público. (Foto: César Campos)
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR CAMPOS
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Esa mirada atraviesa la nueva entrega. “La Gran Sangre” nació como una suerte de cómic urbano llevado a la televisión, con héroes imperfectos que combatían a los malos a su manera. Ahora aquellos mismos personajes regresan a calles en las que el miedo dejó de ser únicamente parte de una ficción.
“Sabemos cuál es la coyuntura nacional, sabemos lo que estamos viviendo con estas olas de criminalidad y de inseguridad. Y qué mejor que ‘La Gran Sangre’ para volver y combatir a los malditos”, señaló Carmona durante la filmación.
El director afronta además una deuda pendiente con la franquicia. La primera película no consiguió el resultado que esperaba en medio de una coyuntura especialmente difícil: se estrenó poco antes del terremoto de Pisco de agosto de 2007. Casi dos décadas después, la historia recibe una nueva oportunidad.
También cambiaron los hombres detrás de los personajes. Pietro Sibille comenzó a prepararse físicamente desde que supo que Mandril regresaría. Bajó de peso y buscó construir un cuerpo más seco y fibroso, marcado por dos décadas de encierro. Su personaje conserva aquella combinación de rudeza, ingenuidad y nobleza, pero la prisión dejó huellas.

Pietro Sibille vuelve a ponerse en la piel del Mandril. (Foto: César Campos)
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR CAMPOS
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El Dragón tampoco vuelve intacto. Carlos Alcántara interpreta ahora a un hombre con rabia y resentimiento, endurecido por una experiencia carcelaria que, lejos de rehabilitarlo, profundizó sus heridas.

Carlos Alcántara como El Dragón, personaje que vuelve con heridas tras haber pasado 20 años en prisión. (Foto: César Campos)
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR CAMPOS
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Y Tony Blades regresa junto a ellos sin los recursos ni la seguridad que alguna vez tuvieron.

Aldo Miyashiro como Tony Blades. (Foto: César Campos)
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR CAMPOS
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Ese deterioro, lejos de debilitar la historia, podría convertirse en una de sus mayores fortalezas. Ya no se trata de tres hombres que parecen capaces de vencerlo todo, sino de tres hombres obligados a descubrir si todavía pueden hacerlo.
Aldo Miyashiro, creador de la historia, ha reconocido incluso que las escenas físicas tienen ahora otro costo. Hace veinte años correr, pelear, subir escaleras o repetir una secuencia de acción era distinto. Hoy el cuerpo recuerda que también ha pasado el tiempo.
Aun así, la apuesta es ambiciosa.
“Estamos tratando de hacer una película que quede en la historia del país como la película de acción más fuerte y más grande que hayan visto”, aseguró Miyashiro durante el rodaje.
Para conseguirlo, la producción desplegó persecuciones, balaceras, explosiones y coreografías de combate en diferentes escenarios de Lima y el Callao. El Morro Solar, el Cementerio El Ángel, La Victoria y Chorrillos forman parte de una ciudad que deja de funcionar únicamente como escenario para convertirse, otra vez, en un personaje de la historia.
El tráiler también recupera parte del universo que acompañó al trío original. Johan, interpretado por Joel Ezeta, Burrito por Pablo Saldarriaga y El Cobra, encarnado por Lucho Cáceres, aparecen nuevamente en pantalla.

Detrás de cámaras del teaser de «La gran sangre».
/ Sebastian Rivera
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Entre las incorporaciones destaca Milett Figueroa, quien interpreta a la enfermera María, mientras que Salvador del Solar asume un personaje clave en el regreso de los protagonistas: es quien les expone la dimensión de la amenaza y los convoca nuevamente a enfrentarla.
La película busca seducir tanto a quienes conocieron “La Gran Sangre” durante su emisión entre 2006 y 2008 como a espectadores que nunca vieron un capítulo.
Ese es quizá el desafío más grande de “La Gran Sangre: Ojo por ojo”: regresar sin quedarse atrapada en el recuerdo.
La Gran Sangre vuelve porque sus personajes tienen una pelea pendiente. Pero esta vez no solo deberán enfrentarse a los malos. También tendrán que enfrentarse al tiempo.


