sábado, febrero 14

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) anunció este 11 de febrero el lanzamiento de una nueva misión para reforzar su presencia en el Ártico, medida interpretada como un gesto para aplacar al presidente estadounidense, Donald Trump, quien pasó meses advirtiendo con tomar por temas de seguridad la isla de Groenlandia, un territorio independiente del Reino de Dinamarca, lo cual puso en crisis a la alianza militar atlántica.

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Bautizada Artic Sentry (Centinela del Ártico), la misión “aprovechará la fuerza de la OTAN para proteger nuestro territorio y garantizar la seguridad del Ártico y el ‘Alto Norte’”, señaló un comunicado del Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa (SHAPE).

Centinela del Ártico nació de una reunión entre Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en Davos (Suiza) en enero, en la que acordaron que la alianza asumiera colectivamente “mayores responsabilidades en la defensa de la región, teniendo en cuenta la actividad militar de Rusia y el creciente interés de China en la zona”. Fue también esta conversación uno de los factores que pareció convencer a Trump de retroceder en su campaña por tomar control de Groenlandia.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, durante una reunión bilateral en el marco de la reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, el 21 de enero de 2026. (Mandel NGAN / AFP)

/ MANDEL NGAN

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La misión, que imita una iniciativa anterior en el mar Báltico, significará poner bajo el control del Mando Conjunto de Fuerzas de Norfolk en Virginia (Estados Unidos) todas las actividades militares en la región por miembros de la alianza.

“Por primera vez, reuniremos todo lo que hacemos en el Ártico bajo un único mando. De este modo, no solo aprovecharemos lo que hacemos de forma mucho más eficaz y tendremos un mayor impacto, sino que también podremos evaluar qué lagunas hay que cubrir y, por supuesto, las cubriremos”, afirmó Rutte en una conferencia de prensa.

La misión comenzará con ejercicios militares como ‘Artic Endurance’ de Dinamarca y el ‘Cold Response’ de Noruega, ambos con el propósito de examinar las capacidades operativas de las tropas de la alianza en la región, pero también se extenderá a un mayor desplazamiento de tropas y a un incremento de la vigilancia en la región.

En diálogo con Euronews, un oficial de la OTAN afirmó que este tipo de maniobras servirá para “aumentar nuestro conocimiento de la región, ”que es extensa y hostil” y que requiere “un conjunto específico de habilidades que, como alianza, tendremos que desarrollar con el tiempo. Vincular las actividades nacionales con las actividades de la OTAN, como hicimos con gran éxito en el Báltico, aumenta nuestra capacidad para seguir de cerca lo que está sucediendo. Eso nos permite planificar y ejecutar mejor a medida que avanzamos” para el futuro.

“No estamos esperando a que se produzca un incidente de corte de cables o una incursión de drones, por ejemplo. Estamos intentando adelantarnos a eso”, afirmó el oficial.

A pesar de esto, queda como gran interrogante cuántas tropas de los miembros de la OTAN contribuirán a la misión, ya que si bien Dinamarca ha afirmado que “contribuirá sustancialmente”, no ha especificado qué forma tomará esta ayuda y si irá más allá que la operación ‘Arctic Endurance’.

Entre los únicos países que han revelado números duros está Alemania, que prometió enviar inicialmente cuatro jets para participar en la misión, y el Reino Unido, cuyo secretario de Defensa, John Healey, anunció que duplicará el número de tropas británicas, de 1.000 a 2.000, destacados en Noruega durante los próximos tres años.

Pero quizás el mayor objetivo de Centinela del Ártico será intentar normalizar la relación entre Estados Unidos y el resto de miembros de la OTAN, llevada al límite con las continuas amenazas de Trump de anexar Groenlandia, un territorio de otro miembro de la alianza como es Dinamarca.

Para Enrique Banús, director del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Piura, es algo que la misión ya ha logrado parcialmente, al marcar una normalización inicial de las relaciones transatlánticas pues se han sustituido los tonos “amenazantes y bravucones” de semanas atrás por mecanismos de coordinación dentro de la alianza.

Miles de personas salieron a las calles en Dinamarca para protestar contra la intención de Donald Trump de controlar Groenlandia.

Miles de personas salieron a las calles en Dinamarca para protestar contra la intención de Donald Trump de controlar Groenlandia.

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En ese aspecto, también ayuda a contener las presiones que ejerce Trump sobre Groenlandia no solo al responder a las preocupaciones de Washington sobre la seguridad de la zona, sino también deslegitimando el argumento estadounidense de que “como los europeos no hacen nada por defender Groenlandia, mejor lo ocupamos nosotros”.

Sin embargo, advirtió que es difícil predecir cuál será el futuro de la operación a largo o mediano plazo con un personaje tan voluble como Trump a cargo de Estados Unidos.

Es una duda que comparte el internacionalista Jorge Moreno, docente de la Carrera de Negocios Internacionales de la Universidad de Lima.

“La gran incógnita es si Donald Trump se va a dar por satisfecho”, indica el experto a El Comercio. “Yo pienso que va a seguir insistiendo, porque el interés por Groenlandia va más allá y se centra tanto en los recursos como pen la presencia militar”.

Y es que tras décadas en la literal periferia global, el Ártico se ha convertido en una de las regiones más ‘calientes’ del mundo, con grandes poderes como China, Rusia y Estados Unidos buscando una pieza del cada vez más derretido ‘pastel helado’ -gracias en gran parte al cambio climático- para sus ambiciones económicas y militares.

Como recuerda Moreno, el 80% del comercio se realiza por el agua y los cambios abruptos que está sufriendo la región a causa del cambio climático han abierto nuevos corredores marítimos con rutas más cortas entre Europa, las Américas y Asia, una posibilidad de particular interés para Beijing que persigue desde hace más de una década la llamada “Ruta Polar de la Seda” a través del océano Ártico.

El cambio climático está acelerando el deshielo en el océano Ártico.

/ MARTIN BUREAU

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Mientras tanto, el deshielo de territorios como Groenlandia está revelando riquezas minerales y petroleras no explotadas, incluyendo las cada vez más codiciadas tierras raras tan necesarias para la elaboración de aparatos electrónicos y actualmente bajo el dominio de China, algo en lo que Trump puso énfasis en su intento por adquirir el territorio.

Finalmente, el experto nota que la zona del alto Norte, región geográfica que engloba a países nórdicos como Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia e Islandia es un corredor estratégico para el movimiento de submarinos rusos al resto del mundo, y por lo tanto una zona clave para la seguridad de la OTAN.

Es por eso que, para sorpresa de nadie, Rusia no parece estar muy complacido por la misión Centinela del Ártico. Moscú ha advertido que tomará medidas si aumenta la presencia militar de la OTAN en tal región.

“Evidentemente, si se da una militarización de Groenlandia y la creación de capacidades militares que apunten a Rusia, responderemos con las medidas adecuadas, incluyendo medidas técnico-militares”, afirmó el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov.

La magnitud de la respuesta queda en duda, con entidades como el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales notando ya un marcado incremento de las actividades militares del país en la zona, con al menos 33 incidentes registrados en su Rastreador de actividad militar en el Ártico desde enero del 2025.

Sin embargo, Banús nota que las aspiraciones del Kremlin en el Ártico también tendrán que lidiar con una economía golpeada por las sanciones internacionales y el lastre financiero y militar de la guerra en Ucrania, conflicto que está por cumplir cuatro años. Si a esto se suma la posibilidad de que la India deje de comprar petróleo ruso, como lo prometió en un acuerdo comercial con Trump, la situación podría empezar a pasarle factura.

Una perspectiva que comparte Moreno en parte, aunque el experto en relaciones internacionales advierte que no se deben desestimar las fuerzas militares que Moscú guarda en reserva, notando que la mayoría del material bélico utilizado en Ucrania es material más antiguo.

“Esto tiene como explicación que Rusia ha estado guardando su principal arsenal militar como tanques, aviones y buques para un posible conflicto militar con la OTAN, por lo que Moscú tiene los recursos para movilizarlos al Ártico sin afectar sus esfuerzos contra Kiev”, considera.

Pero para el analista la mayor preocupación es que el Ártico y el ‘alto norte’ se conviertan, a pesar de las temperaturas, en una zona caliente en la que tropas rusas y de la alianza transatlántica entren en fricción.

“En circunstancias donde tropas de ambos bandos están patrullando muy de cerca se incrementa el riesgo de que haya errores, a alguien se le escape un disparo o que un vehículo se meta accidentalmente en el territorio de otro país, lo que puede ser malinterpretado”, finaliza.

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