Irán intensificó en las últimas horas sus contactos diplomáticos con Arabia Saudita, Turquía y Pakistán y redobló sus advertencias de una respuesta “decisiva” ante cualquier ataque estadounidense, poco antes de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la cancelación de los bombardeos que, según afirmó, estaban previstos contra la República Islámica.
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El diputado y miembro de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Rezaei, fue más allá al advertir de que una eventual respuesta iraní “no se limitará a la región del golfo Pérsico”, mientras altos cargos militares insistieron durante la jornada en que cualquier país que facilite operaciones estadounidenses podría convertirse en objetivo.
Finalmente, en medio de los contactos diplomáticos y las amenazas cruzadas, Trump decidió suspender esta madrugada la operación después de que, según la Casa Blanca, Irán y otros países de Oriente Medio solicitaran aplazar cualquier ataque al haberse acordado los parámetros de un posible acuerdo, que incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz y el fin de la amenaza nuclear iraní.
“He aceptado cancelar el ataque (…) siempre que podamos alcanzar rápidamente un acuerdo”, afirmó el mandatario estadounidense en su cuenta de Truth Social, sin aclarar los términos del supuesto entendimiento ni si se trata de una nueva hoja de ruta o de una continuación de las negociaciones iniciadas.
Desde Teherán todavía no ha habido una reacción oficial al anuncio de Trump, quien ya había dado marcha atrás en otras ocasiones a sus amenazas de atacar centrales eléctricas y otras infraestructuras iraníes.
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Washington y Teherán firmaron el pasado 17 de junio un memorando de entendimiento para poner fin a la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos el 28 de febrero, un acuerdo que permitió reabrir el estrecho de Ormuz y establecer un plazo de dos meses de negociaciones para alcanzar un pacto definitivo.
Sin embargo, la escalada entre Estados Unidos e Irán se reanudó el 8 de julio, cuando Washington retomó los ataques contra territorio iraní después de que Teherán atacara buques que, según las autoridades iraníes, habían utilizado una ruta no autorizada en el estrecho de Ormuz.
Tras esos bombardeos, Irán lanzó represalias contra objetivos estadounidenses en varios países de la región, incluidos Baréin, Kuwait, Omán, Jordania y Qatar.
Además, Irán volvió a declarar cerrado el estratégico estrecho el 12 de julio, mientras Estados Unidos restableció el bloqueo naval sobre puertos y embarcaciones iraníes.
La crisis se amplió posteriormente con la apertura de nuevos frentes regionales, como el anuncio de los hutíes de Yemen de un bloqueo naval contra Arabia Saudita en el mar Rojo el 20 de julio y la entrada de Riad en el conflicto mediante un ataque conjunto con Estados Unidos contra milicias proiraníes en Irak.














