Mucho antes de convertirse en estrella de acción, rostro de “Walker, Texas Ranger” y fenómeno pop de internet, Chuck Norris se instaló en la memoria del cine gracias a una escena que todavía hoy emociona: su combate contra Bruce Lee en “The Way of the Dragon” (“El furor del dragón”), la película de 1972 dirigida, escrita y protagonizada por el propio Lee. Fue allí, en el Coliseo de Roma y en su debut cinematográfico, donde Norris terminó de forjar la imagen que lo acompañaría para siempre, la de un rival temible a la altura de una leyenda.
Para el actor estadounidense, el impacto fue decisivo. Aunque después construiría una carrera propia como héroe de acción, su primera gran huella en pantalla nació desde el antagonismo. No entró al cine como protagonista, sino como obstáculo final de Bruce Lee.
Según Chuck Norris, fue el propio Bruce Lee quien lo buscó para invitarlo a formar parte de la película. Al principio, sin embargo, la propuesta no terminó de convencerlo del todo. Norris, entonces campeón mundial de karate, no veía con entusiasmo la idea de perder en pantalla en un combate pensado para coronar a Lee como vencedor.
Con los años, esa anécdota se volvió parte del mito que rodea a la escena. Norris detalló que entre ambos hubo una conversación en tono distendido sobre el desenlace de la pelea. Al final, el guion siguió su curso, pero esa negociación informal solo reforzó la dimensión del duelo. No era una simple pelea de cine, sino el encuentro entre dos figuras conscientes del peso que tenían dentro del mundo de las artes marciales.
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“Me llamó y me dijo que estaba haciendo una película en la que quería que yo fuera su oponente. Entonces le dije, en broma: ‘¿Y quién gana esa pelea?’. Él me respondió que ganaba él, porque era la estrella. Y yo le dije: ‘¿Quieres vencer al campeón mundial?’, porque en ese momento yo todavía tenía el título. Entonces me respondió: ‘No, quiero matar al campeón mundial’”, recordó entre risas.
Quizá por eso la escena tiene una tensión especial. Lee no presenta a Norris como un villano menor, sino como un contrincante sólido y digno de respeto. El combate, primero mide los cuerpos, luego los estilos y finalmente el desgaste.
Está el silencio del recinto, la pausa antes de cada ataque, la forma en que ambos se estudian antes de soltarse por completo. Cuando Norris se quita la chaqueta y entra de lleno en la pelea, la secuencia termina de construir esa idea que la volvió inolvidable. No estamos ante una simple victoria del héroe, sino frente a la derrota honorable de un rival formidable.
Chuck Norris y Bruce Lee protagonizaron una de las peleas más icónicas del cine de artes marciales en El furor del dragón (1972). | Crédito: Instagram chucknorris














