La DEA volverá a tener presencia en Bolivia con una oficina en La Paz dedicada al intercambio de inteligencia criminal, casi 18 años después de su expulsión, aunque sus agentes no participarán en operativos antidrogas ni estarán desplegados en zonas sensibles como el Chapare, informó el Gobierno.
La DEA volverá a tener presencia en Bolivia con una oficina en La Paz dedicada al intercambio de inteligencia criminal, casi 18 años después de su expulsión, aunque sus agentes no participarán en operativos antidrogas ni estarán desplegados en zonas sensibles como el Chapare, informó el Gobierno.
El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, que es el zar antidroga boliviano, dio la información desde Washington, donde se reunió con representantes de la DEA, junto al director general de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (Felcn) de Bolivia, coronel Frans Cabrera, según un comunicado del citado viceministerio.
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“No hay operativos conjuntos con otros agregados policiales o con otras instancias. Y con la DEA no va a ser la excepción”, afirmó Justiniano.
Según el viceministro, la cooperación con Estados Unidos se concentrará “sobre todo en inteligencia, intercambio de información y fortalecimiento institucional”.
Asimismo, rechazó versiones que señalan que agentes de la DEA están “físicamente en zonas rojas del Chapare”, o Trópico de Cochabamba, una zona en el centro de Bolivia donde está el bastión de los productores de hojas de coca del país, pero también es un área de operaciones de narcotráfico.
En la misma región, radica el expresidente y líder cocalero Evo Morales (2006-2019) protegido por sus seguidores para impedir su captura para responder en un juicio por supuesta trata agravada de menores.
“Vendrán dos personas de la DEA, más que todo para tener una presencia, probablemente en La Paz, trabajando tipo oficina, donde podremos nosotros colaborar o trabajar temas de inteligencia principalmente”, señaló Justiniano.
Agente de la DEA, en una imagen de archivo. Foto: AFP
También, señaló que Bolivia actualmente trabaja con agregados policiales y agencias de seguridad de distintos países, como Brasil, Paraguay, Argentina y España, entre otros.
Además, destacó que uno de los principales beneficios del acercamiento con la agencia antidrogas estadounidense es el acceso a mecanismos regionales de intercambio ágil de información criminal.
Desde que asumió el Gobierno del presidente Rodrigo Paz, hace seis meses, se anunció el retorno de la DEA a Bolivia, cuyos agentes y el entonces embajador estadounidense Philip Goldberg fueron expulsados por el expresidente Morales en 2008, acusándolos de supuesta conspiración.
En la visita a Washington de los funcionarios bolivianos, uno de los temas analizados con sus pares estadounidenses fue el caso del supuesto narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, que fue detenido el 13 de marzo en la ciudad oriental de Santa Cruz y entregado el mismo día a Estados Unidos.
Marset enfrenta cargos en Estados Unidos relacionados con lavado de dinero del narcotráfico que pueden implicar una condena de hasta 20 años de prisión, informó en marzo la Oficina del Fiscal del Distrito Este de Virginia.