A la crisis electoral se sumó una nueva: la compra de los aviones F-16, que dejó fuera del Gabinete a los ministros de Relaciones Exteriores, Hugo de Zela, y de Defensa, Carlos Díaz Dañino. Si bien al momento de la dimisión el contrato de la compra estaba firmado, los renunciantes subrayaron que su salida obedeció a la posición del presidente José María Balcázar.
El viernes pasado, cuando el contrato para la compra estaba “oleado y sacramentado”, Balcázar anunció que no firmaba, que lo mejor era que el presidente que asumiera el 28 de julio decidiera. Esta sola declaración encendió las alarmas, pues no se trataba de una negociación de última hora, sino de un proceso que venía trabajándose por años y que iba más allá de los gobiernos.
El embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro, advirtió entonces: “Si negocian con mala fe con EE.UU. y socavan los intereses estadounidenses, tengan la certeza de que, como representante de la administración Trump, utilizaré todas las herramientas disponibles para proteger y promover la prosperidad y la seguridad de nuestro país y la región”.
Balcázar insistía, incluso este lunes 20, en postergar la transacción. Lo que no decía es que el contrato se firmó ese mismo día por un acuerdo del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional. “El señor Balcázar le ha mentido al país. Él sabía que los dos contratos se habían firmado el lunes 20”. Así se despedía De Zela del Ejecutivo.
Tras la declaración del renunciante canciller, Balcázar intentó aclarar –sin éxito– sus propias palabras. “Nosotros lo que estamos diciendo y hemos dicho siempre es que la compra de los aviones F-16 se postergase para ser pagados en el próximo gobierno, en la próxima administración que salga de las elecciones normales que están en curso”. No sabemos si, por ignorancia o por ocultar la verdad, omitió decir en su confuso mensaje que la compra de las naves estaba considerada en la ley de endeudamiento en dos tramos, 2025 y 2026.
Fue un pronunciamiento de la PCM el que zanjó la discusión. “El Consejo de Seguridad y Defensa Nacional acordó la adquisición de dichos aviones para la Fuerza Aérea del Perú. Esta decisión es de naturaleza estratégica y le corresponde al Ejecutivo cumplir y hacer cumplir los acuerdos emitidos por este órgano rector”. Caso cerrado.
El embajador Navarro celebró el cierre del acuerdo. “Puedo asegurar que el contrato está firmado y el dinero se ha transferido. Es un día muy positivo, la compañía ha seguido las reglas del Gobierno Peruano y que no eran las nuestras. Hoy es un día para celebrar la relación entre Estados Unidos y el Perú. Llevamos 200 años como socios, pero este momento sienta las bases para los próximos 200 años”, dijo a Canal N.
Al ver estos acontecimientos, uno se pregunta: ¿en qué posición queda Balcázar? Por lo pronto, en el Congreso ya se escuchan voces de censura.
Debe quedar claro que todo esto no obedece a un presidente distraído o poco prolijo. Aquí hay indicios de sobra para pensar que razones ideológicas habrían pesado más que las de Estado y las del cumplimiento de las normas y decisiones, en las que él mismo participó. Estamos en el país de la crisis sin fin.
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