El despido del veterano periodista Scott Pelley, una de las figuras más reconocidas de ‘60 Minutes’, el programa periodístico más influyente de la televisión estadounidense, ha reavivado el debate sobre la independencia editorial de los medios en Estados Unidos.
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El año pasado, CBS pasó a formar parte de Paramount Skydance y nombró a Bari Weiss para dirigir su división de noticias. Weiss ha tenido cargos editoriales en medios estadounidenses importantes como ‘The Wall Street Journal’ y ‘The New York Times’ y, además, es una crítica de larga data de la política progresista.
Muchos periodistas de CBS News renunciaron tras el nombramiento de Weiss, alegando restricciones a su independencia editorial.
Las tensiones se profundizaron en los últimos meses. En mayo, la cadena anunció la salida de varios altos directivos y periodistas de ’60 Minutes’, entre ellos la productora ejecutiva Tanya Simon, con más de tres décadas vinculada al programa, así como las corresponsales Sharyn Alfonsi y Cecilia Vega. Los cambios coincidieron con una reestructuración de la división informativa y con la llegada de Nick Bilton como nuevo productor ejecutivo del espacio.
El despido de Pelley se produjo apenas días después de esos recortes. Durante una reunión interna, el periodista cuestionó públicamente a la nueva dirección y acusó a los responsables de estar desmantelando el legado de ’60 Minutes’, un referente histórico del periodismo televisivo estadounidense.
Tras ser cesado, Pelley aseguró que la nueva administración había intentado influir en el contenido editorial de algunos reportajes y sostuvo que los cambios responden a un intento de acercamiento a la administración del presidente Donald Trump.
El periodista señaló que se le instruyó “para que inyecte falsedades y sesgos en una historia políticamente sensible”.
“Se me ha dicho que incluya afirmaciones que no han sido verificadas”, expresó.
“Hasta la fecha, en todos los casos, he logrado ignorar estas instrucciones o rechazar cumplirlas”.
¿Por qué se habla de presiones de Trump?
Las acusaciones de Pelley no surgieron de la nada. El periodista vinculó directamente los recientes cambios en CBS con un supuesto intento de la compañía de mejorar su relación con la administración de Donald Trump, una afirmación que aparece en un contexto de tensiones previas entre el mandatario y la cadena.
Uno de los episodios más relevantes ocurrió tras una entrevista realizada por CBS a la entonces vicepresidenta y candidata demócrata Kamala Harris. Trump denunció que el contenido había sido editado de manera favorable para la aspirante presidencial y presentó una demanda contra la cadena. Aunque CBS rechazó las acusaciones, el conflicto terminó resolviéndose mediante un acuerdo extrajudicial que evitó que el caso llegara a juicio, pero le valió a la cadena pagar una suma millonaria.
El episodio ha alimentado las sospechas de quienes consideran que CBS ha optado por reducir los enfrentamientos con la administración republicana. Aunque la empresa niega que exista interferencia política en sus decisiones editoriales, las denuncias de Pelley han reabierto el debate sobre la independencia de los grandes medios estadounidenses.
A ello se suma la cancelación de ‘The Late Show’, el popular programa conducido por Stephen Colbert y emitido también por CBS. La decisión fue celebrada públicamente por Trump en redes sociales, donde incluso difundió un video generado con inteligencia artificial en el que aparecía arrojando al presentador a un contenedor de basura.

‘Lathe Show with Stephen Colbert’ transmitió su último episodio nocturno este jueves 21 de mayo. (Crédito: CHARLY TRIBALLEAU / AFP)
/ CHARLY TRIBALLEAU
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Para Jorge Chávez Mazuelos, internacionalista y docente universitario, resulta plausible interpretar algunos de los cambios recientes en CBS bajo esa lógica. El especialista señala que la incorporación de directivos con posturas más cercanas al conservadurismo estadounidense podría estar influyendo en la orientación editorial de la cadena.
“Se podría entender que su orientación en línea editorial debe estar un poco más alineada con la actual administración y que también quería impulsar algunos temas (…) Eso es algo plausible en la medida de la información que se maneja”, comentó.
Chávez sostiene que, aunque no existen pruebas de una intervención directa del gobierno en las decisiones editoriales de CBS, el contexto político actual evidencia el interés de Trump y de su base de apoyo por contrarrestar a medios que consideran cercanos al progresismo.
“Definitivamente debe tener interés en que pueda haber una prensa que sea más cercana a sus ideas y que ponga a su gobierno bajo una perspectiva más positiva”, indicó.
La controversia también ha reabierto el debate sobre el papel que cumplen programas como ‘60 Minutes’ dentro del sistema democrático estadounidense. Para Chávez, la credibilidad construida por el dominical a lo largo de décadas responde precisamente a su capacidad de ejercer un rol de fiscalización sobre el poder político.
“La prensa es fundamental para ejercer un rol de control al poder político, para evidenciar las cosas que no se están haciendo bien, para hacer denuncias y para ser una suerte de contrapoder en aras de defender el interés público”, afirmó. “Si es que hay una comunicación que ya está alineada con el parecer del oficialismo, claramente ahí puede no haber la transparencia que los ciudadanos necesitan”.
El especialista advierte además que procesos de este tipo podrían generar efectos más amplios dentro del ecosistema mediático estadounidense.
“Si hay una presión sistemática para alinear contenidos en cierta línea editorial que sea más cercana a las preferencias del gobierno, sí entraña algún riesgo”, señaló al ser consultado sobre la posibilidad de que otros medios adopten posturas más cautelosas frente a la administración Trump.
Nuevas plataformas
Refugio para periodistas
La crisis de ’60 Minutes’ también ha puesto sobre la mesa una tendencia cada vez más visible en Estados Unidos: el traslado de periodistas y comunicadores desde los medios tradicionales hacia plataformas digitales, boletines informativos y proyectos independientes financiados directamente por sus audiencias.
Para el internacionalista Jorge Chávez Mazuelos, estos espacios han ampliado las posibilidades de difusión y han cambiado la forma en que las personas consumen información. «Ya no es que todo el mundo esté viendo un programa, sino que ve fragmentos, podcasts y consume lo que quiere a la hora que quiere«, señala.
Según el especialista, esta transformación puede empoderar a periodistas con experiencia y rigor profesional, al permitirles construir audiencias propias sin depender de grandes cadenas de comunicación. Sin embargo, también advierte que la migración hacia plataformas digitales no está exenta de riesgos, porque «no necesariamente las personas que se dedican a realizar comunicación son profesionales en el campo o actúan con rigor», dice. «Ahí también se plantea una vulnerabilidad: el abrirle la puerta a personas que, sin tener la capacidad, se dedican a ese oficio», añade.














