Ante los rumores de expulsión de vapores o gases en el cerro de Pucaá, tras el sismo de magnitud 5.4 con epicentro en Chongos Bajo, el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) realizó una inspección geológica los días 22 y 23 de julio.
Ante los rumores de expulsión de vapores o gases en el cerro de Pucaá, tras el sismo de magnitud 5.4 con epicentro en Chongos Bajo, el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) realizó una inspección geológica los días 22 y 23 de julio.
Tras recorrer los caseríos de Carhuapacha, Chupuro, Pumpunya y Chongos Bajo, los especialistas concluyeron que las columnas visibles registradas por los pobladores fueron ocasionadas por el desprendimiento masivo de piedras y tierra en las pendiente del cerro, un fenómeno provocado por el movimiento sísmico inicial y sus réplicas.
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De acuerdo al informe del Ingemmet, el centro poblado de Pumpunya registró los deterioros más severos en su infraestructura habitacional debido a la fragilidad de las paredes de adobe. Muchas casas sufrieron el derrumbe total y parcial de muros, rajaduras diagonales en las estructuras, desplome de techos, grietas en el suelo y aberturas en la tierra de hasta un metro de profundidad.
En esa línea, los expertos advirtieron que en el trayecto vial que une Pumpunya con el mirador de Chonta, en el tramo de Huacatoro, se halló paredes de roca debilitadas y con alto riesgo de venirse abajo, así como fisuras sobre la pista y bloques de piedra caídos que obstaculizan el paso.
Además, documentaron una falla inversa que afecta depósitos del periodo cuaternario, un hallazgo científico que confirma el movimiento tectónico reciente de la falla Altos del Mantaro y servirá para perfeccionar los estudios de riesgo en el valle.
Frente a este diagnóstico, la entidad recomendó a los gobiernos locales retirar las rocas sueltas en los cerros adyacentes a las carreteras para prevenir accidentes y continuar con el monitoreo científico en la zona afectada.












