El comercio internacional atraviesa una etapa de redefinición marcada por tensiones geopolíticas, el uso de aranceles como herramienta de presión y un creciente cuestionamiento al multilateralismo. En este contexto, Juan Carlos Mathews, exministro de Comercio Exterior y Turismo y actual decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la USIL, explicó por qué el Perú enfrenta este escenario con una posición más sólida que otros países de la región, aunque no exenta de riesgos.
– ¿Estamos viendo que el comercio internacional ya no se rige solo por criterios de eficiencia económica, sino cada vez más por factores geopolíticos?
¡Gracias por suscribirte a Día 1!
Tu inscripción ha sido confirmada. Recibirás nuestro newsletter en tu correo electrónico. ¡Esperamos que disfrutes del contenido!
«,t.textContent=n,t.classList.replace(«cutter-nl__button–premium»,»cutter-nl__button–subscribed»)):(i.innerHTML=»
Lamentamos verte partir.
Tu suscripción ha sido cancelada y ya no recibirás más nuestro newsletter en tu correo electrónico. Si cambias de opinión, siempre serás bienvenido de nuevo.
¡Gracias por habernos acompañado!
«,t.textContent=s,t.classList.replace(«cutter-nl__button–subscribed»,»cutter-nl__button–premium»)),t.disabled=!1}),3e3):(window.tp.template.show({templateId:»OTFEJQDCHMFK»,displayMode:»modal»,showCloseButton:»true»}),setTimeout((()=>{t.disabled=!1,t.textContent=l}),3e3))}catch(e){console.log(«ERROR AL SUSCRIBIRSE O DESUSCRIBIRSE: «,e)}}))}else window.tp.pianoId.init({display:»modal»,loggedIn:function(e){const{firstName:t,lastName:s}=e.user||{}}}),t.addEventListener(«click»,(()=>{window.tp?.pianoId?.show({screen:»login»})}))}])}))}));const closeSubscribeModal=()=>{document.getElementById(«subscribe-modal»).innerHTML=»»};
Newsletter exclusivo para suscriptores
Evidentemente hay un cambio en el escenario político global. Cada país está buscando la mejor manera de posicionarse en este nuevo contexto. Esto se origina, en buena parte, por el crecimiento agresivo de China en las últimas décadas: pasó de representar cerca del 3% del PBI mundial en los años 80 a casi el 20% en la actualidad. En América Latina, por ejemplo, el comercio con China se ha multiplicado por 17 en los últimos 20 años. Hoy China es el principal socio comercial del Perú, de Brasil, de Chile y de otros países, lo que ha generado reacciones, entre ellas la postura de Estados Unidos de alterar un escenario que, hasta antes de la llegada de Donald Trump, tendía a la desaparición de los aranceles.
– ¿Cómo impacta esta estrategia arancelaria de Estados Unidos a países como el Perú?
Desde la óptica peruana, hay que mirar esto en términos relativos. Cuando Estados Unidos impuso aranceles, en algunos casos fueron injustos frente a lo pactado en el TLC, pero al resto de países se les subieron aún más. En términos relativos, eso nos dejó en una mejor posición. La gran ventaja del Perú es su estructura comercial diversificada: tenemos 23 tratados de libre comercio y seguimos negociando nuevos acuerdos con economías como India e Indonesia. Eso nos permite no depender de un solo mercado, a diferencia de países como México, que depende en un 78% de Estados Unidos.

– Europa ha anunciado que no firmará nuevos acuerdos mientras persista la amenaza arancelaria. ¿Qué nos dice esto sobre el nuevo equilibrio de poder global?
Sin duda se está alterando el tablero geopolítico. Sin embargo, el impacto para el Perú es menor porque ya tenemos un TLC con la Unión Europea, con Canadá y con un total de 58 economías. Eso no significa que el cambio no exista, sino que debemos repensar la estrategia para pararnos mejor en la cancha.
– ¿El Perú está realmente protegido frente a este escenario de tensiones comerciales?
Nunca se está completamente exento. El comercio exterior ha sido el motor de mejor desempeño de la economía peruana en los últimos años. Tenemos cinco grandes motores económicos: inversión pública, inversión privada, exportaciones, turismo y consumo interno, y el que mejor ha rendido es el exportador. Probablemente cerremos el último año con exportaciones cercanas a los US $90.000 millones, otro récord histórico. Eso juega a favor de la economía peruana, aunque es cierto que podríamos crecer más si no existieran estas tensiones.
– ¿Este contexto de guerras comerciales frena el crecimiento económico global y, por ende, el del Perú?
Definitivamente. Cada vez que se desacelera el comercio mundial, cae el crecimiento económico. Basta ver cómo las proyecciones de crecimiento global han ido ajustándose a la baja a lo largo del 2025. Si el mundo crece menos, compra menos, y eso significa que exportamos menos, con menor frecuencia y a precios más bajos. A otros países les afecta más, pero eso no quiere decir que al Perú no le afecte.
– ¿Podemos hablar de un retorno al proteccionismo, o más bien de un comercio “condicionado” por la política y la seguridad estratégica?
Yo lo veo más como una estrategia coyuntural de negociación. Los aranceles han sido usados como un arma para luego sentarse a negociar de manera bilateral y lograr objetivos específicos, como mejorar la balanza comercial, controlar flujos migratorios o insumos ilegales. Un verdadero proteccionismo era el que tenía el Perú en los años 80, cuando el arancel promedio supera el 100%. Hoy no estamos en ese escenario.
– ¿Por qué el Perú ha logrado crecer en exportaciones incluso cuando otros países retrocedían?
Hay una estrategia de largo plazo. Hace pocos días se lanzó la Política Nacional de Comercio Exterior al 2040, que se basa en un trabajo que comenzó en el 2002 con el Plan Estratégico Nacional Exportador. De más de 1.200 medidas, el 87% ya se ha implementado. Es un sector en el que se planifica a 10 o 15 años, con una fuerte participación del sector privado. Esa combinación de visión de largo plazo y tecnocracia explica buena parte del éxito.
– Canadá ha anunciado un acercamiento comercial a China. ¿Qué oportunidades se abren para el Perú?
Hay que mirar esto con ojos de oportunidad. El Perú podría convertirse en una plataforma para que empresas canadienses produzcan aquí y exporten a China aprovechando nuestro TLC, con arancel cero. A eso se suma nuestra ubicación estratégica, menores costos logísticos y la futura implementación de las zonas económicas especiales, que ofrecerán beneficios tributarios importantes.
– ¿El mundo se dirige hacia bloques comerciales más cerrados?
Podría verse así, pero en el caso del Perú hemos logrado mantener un perfil bajo y equilibrado. No nos han puesto contra la pared para elegir entre China y Estados Unidos, y en este contexto, a veces es mejor no exponerse innecesariamente. La estrategia debería enfocarse más en atraer inversión de empresas estadounidenses que quieran usar al Perú como plataforma para llegar a otros mercados.
– ¿El acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea podría afectar al Perú?
Es poco probable que nos quite mercado de manera significativa, porque el Perú ya tiene un TLC con la Unión Europea. Habría que analizar producto por producto, pero las ventajas que buscan los países del Mercosur, nosotros ya las tenemos.
– En este nuevo orden comercial, ¿el Perú corre el riesgo de perder relevancia?
Por el contrario, tiene la oportunidad de ganar relevancia si maneja bien su política comercial. Es una de las pocas políticas de Estado que ha trascendido a los gobiernos y se ha mantenido como motor de crecimiento.
– ¿Los tratados de libre comercio siguen siendo una fortaleza para el Perú o deben replantearse?
Siguen siendo una fortaleza, pero deben actualizarse. Un ejemplo es la modernización del TLC con China, que incorporó temas como economía digital, economía verde, propiedad intelectual y facilitación aduanera. Se trata más de ajustes que de replanteamientos totales.
– ¿Qué sectores tienen mayor potencial en este contexto?
El sector alimentario es clave. El Perú es el primer exportador mundial de arándanos, espárragos y uvas; segundo en palta y sexto en cítricos. No somos un jugador más: somos un actor de primer nivel en el comercio global de alimentos.
– ¿Cuál debería ser la prioridad de la política comercial peruana en los próximos años?
Seguir firmando nuevos TLC, pero también aprovechar mejor los existentes. Además, invertir en infraestructura y facilitación del comercio para sacar el máximo provecho a puertos como Chancay, Callao, Paita o Matarani.
– Hacia el 2030, ¿cómo imagina al Perú en la economía global?
Podría estar en una mejor posición que hoy si actúa con inteligencia. Aunque el escenario global no es el ideal, hay ventajas relativas que el Perú puede aprovechar si sabe dónde concentrarse, con quién negociar y en qué sectores apostar.




