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El secuestro de Jenns Marty Lara Tantaquilla, ocurrido durante un ataque que dejó cuatro personas asesinadas en Trujillo, mantiene abiertas una serie de interrogantes que ahora forman parte de las pesquisas. Además de reconstruir cómo se planificó el ataque y los movimientos previos de la víctima, existen elementos alrededor de su entorno empresarial, familiar y de sus actividades vinculadas a la minería que podrían resultar relevantes para establecer por qué fue elegido como objetivo.
El secuestro de Jenns Marty Lara Tantaquilla, ocurrido durante un ataque que dejó cuatro personas asesinadas en Trujillo, mantiene abiertas una serie de interrogantes que ahora forman parte de las pesquisas. Además de reconstruir cómo se planificó el ataque y los movimientos previos de la víctima, existen elementos alrededor de su entorno empresarial, familiar y de sus actividades vinculadas a la minería que podrían resultar relevantes para establecer por qué fue elegido como objetivo.
Uno de ellos está relacionado con el vehículo en el que se desplazaba la madrugada del domingo. La camioneta, Ford Bronco Raptor, de color blanco, con placa CZI-019, está registrada a nombre de Millenium J&J S.A.C. Ahí viajaba Lara Tantaquilla junto con las cuatro personas posteriormente asesinadas.
Jens Lara, de 31 años, fue secuestrado en medio del asesinato de cuatro personas en Trujillo. (Foto: Facebook)
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Sin embargo, la información disponible en los registros de Sunat consigna como gerente general de esa compañía a Luis Miguel Ruiz Cherres, quien ocupa el cargo desde abril del 2023. Hasta el momento, no se ha establecido públicamente qué relación mantenía Lara Tantaquilla con la empresa propietaria del vehículo ni bajo qué condición utilizaba la camioneta al momento del secuestro.
Otro elemento que deberá ser analizado por los investigadores es el secuestro previo sufrido por un familiar de Lara Tantaquilla. Según información conocida por este Diario, aquella persona fue privada de su libertad y posteriormente liberada después del pago de una importante suma de dinero.
El incidente se mantuvo bajo reserva y no tuvo mayor exposición pública. Fueron pocos los detalles que trascendieron sobre las circunstancias en las que ocurrió, el tiempo que la víctima permaneció retenida o las negociaciones que permitieron su liberación.
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Este antecedente abre interrogantes sobre si organizaciones criminales habían identificado previamente al entorno de Lara Tantaquilla como un objetivo con capacidad económica para afrontar el pago de rescates.
Las actividades de Jenns Lara
A estos elementos se suma un antecedente relacionado con las actividades de Lara Tantaquilla en el sector minero. Su nombre y el de una de sus empresas aparecieron años atrás en una investigación fiscal sobre el presunto uso irregular del Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo) para movilizar oro que habría sido extraído ilegalmente en Pataz.
La investigación, conocida en el 2020, buscaba establecer cómo determinadas inscripciones en el Reinfo habrían sido utilizadas para dar apariencia de legalidad al mineral extraído en esa provincia de La Libertad. Este antecedente forma parte de la trayectoria empresarial que ahora puede ser revisada por los investigadores, aunque hasta el momento no existe información pública que permita vincular aquella pesquisa fiscal con el secuestro ocurrido este domingo.
‘Los Pulpos’ bajo sospecha
El jefe de la Región Policial La Libertad, general PNP Ricardo Espinoza Cuestas, señaló que los agentes manejan entre sus hipótesis la eventual participación de integrantes de las organizaciones criminales conocidas como “Los Pulpos” o “La Jauría”. Esta posibilidad se mantiene en investigación y, hasta el momento, no se ha establecido públicamente cuál de estas organizaciones estaría detrás del secuestro.
Mientras estas interrogantes permanecen abiertas, la prioridad de las autoridades continúa siendo ubicar con vida al empresario y determinar quiénes planificaron y ejecutaron el ataque que terminó con cuatro personas asesinadas en una de las principales avenidas de Trujillo.
Robert Maraví, ex oficial de la PNP, señaló que la eventual participación de “Los Pulpos” en el secuestro del empresario minero debe analizarse a partir de la capacidad que esta organización ha desarrollado durante años en Trujillo para ejecutar delitos complejos, principalmente extorsiones, secuestros y acciones de sicariato.
“Los Pulpos no son una banda que aparece recientemente. Estamos hablando de una organización con varias décadas de presencia en La Libertad, que ha logrado mantenerse pese a las capturas de algunos de sus integrantes y cabecillas. Una de sus características ha sido precisamente su capacidad para reorganizarse y continuar operando mediante distintos brazos o células”, podría explicar el especialista.
El experto también podría advertir que las características del secuestro de Jenns Marty Lara Tantaquilla revelan un nivel importante de planificación. Los delincuentes habrían seguido previamente al empresario, simularon una intervención policial y utilizaron prendas similares a las de una unidad especializada de la PNP para interceptar el vehículo.
Roberto Vargas, especialista en crimen organizado, indicó que “el vínculo de la víctima con la actividad minera es un elemento que debe analizarse con especial atención. Las organizaciones criminales buscan víctimas sobre las que presumen una alta capacidad económica o acceso rápido a recursos. En determinadas zonas del norte del país, la minería y las actividades vinculadas a su cadena productiva pueden convertirse en un indicador utilizado por los delincuentes para seleccionar potenciales objetivos de secuestro o extorsión”.
El especialista advirtió, además, que no necesariamente se requiere que la víctima sea propietaria de una gran empresa minera. “La criminalidad puede poner la mira también en contratistas, proveedores, transportistas, propietarios de maquinaria o empresarios relacionados con la cadena minera. Lo que interesa al delincuente es la percepción de que existe capacidad de pago”.
Otro aspecto que debería determinar la investigación es cuánto conocían los secuestradores sobre las actividades y desplazamientos del empresario. “Habría que establecer de dónde salió la información. Saber qué vehículo utiliza una persona, cuáles son sus horarios, con quién se desplaza o qué rutas frecuenta puede indicar que existió una fase previa de inteligencia criminal”.
Las cuatro personas que perdieron la vida durante el ataque registrado en la avenida Húsares de Junín. Foto: chiclayohonesto/ Instagram
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