Edgardo Llosa vio una oportunidad de emprendimiento en el transporte de minerales para el sector minero. Esto, en una época – inicios del Siglo XXI – en la que los estándares de seguridad en dicho rubro recién se estaban modernizando.
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– ¿Esa fue la gran oportunidad que usted vio?
Sí. Me tuve que reinventar para emprender en un sector (como el transporte) con un nivel de informalidad alto. Entonces, nos dedicamos a ofrecer elevados estándares de seguridad, formalización y mucha inversión en tecnología.
– ¿Por qué el transporte en minería y no en otro sector?
Porque la minería es un sector muy relevante para el país y porque existía la oportunidad de convertirnos en contratistas de primer nivel en una época en la que no habían muchos. Las empresas mineras buscan estándares muy altos, inversión en tecnología, innovación y, sobre todo, estándares de seguridad.
– ¿Cuál fue el principal reto que tuvo que afrontar desde un inicio?
Yo creo que los estándares de seguridad. La seguridad es, para nosotros, lo primero lo segundo y lo tercero. Según un informe reciente (de Compare the Market), el Perú es el segundo país con los peores conductores del mundo. Por eso buscamos que nuestros conductores estén muy capacitados. De hecho, tenemos un equipo muy talentoso de conductores que está 100% en el campo.
– ¿De qué manera los capacitan?
Tenemos hubs donde los conductores duermen. Les damos habitaciones con cortinas ‘blackout’, aire acondicionado y pulseras para dormir. No permitimos que duerman en las cabinas de las unidades. Nos aseguramos de que descansen adecuadamente, y lo hacemos porque la rotación de los conductores es muy alta. En el Perú hay un déficit de casi 100 mil choferes. Por eso trabajamos mucho en capacitarlos y ver la manera de retenerlos.
– ¿Siempre han trabajado para la minería?
Sí. Todo nuestro negocio está en el sector minero. Empezamos transportando concentrado de la mina al puerto y, en el camino, hemos ido incorporando nuevos servicios a nuestra cadena de valor.
– ¿Qué nuevos servicios?
Hoy transportamos suministros y tenemos almacenes de tránsito para estos. También hacemos acarreo en minería subterránea y damos mantenimiento a las vías. Cada nuevo servicio ha respondido a las necesidades del cliente y a nuestra capacidad de hacerlo con estándares superiores.
– ¿Cuál fue la primera mina con la que trabajaron?
Con el Grupo Trafigura en sus almacenes de Impala (Callao) y en las minas que operaba (hace 18 años).
– ¿A cuántas minas brindan servicios y en qué zonas del país?
Trabajamos con siete minas subterráneas, básicamente. Estamos en el centro del país y en el sur chico, y acabamos de ganar el contrato para la mina de oro San Gabriel, que se encuentra en Moquegua, a 4.800 m.s.n.m.
– ¿Piensan renovar o implementar la flota de 150 unidades?
Sí. Estamos en proceso de renovar 40 tractos este año. También hemos hecho una inversión en nuevos camiones de acarreo (30), y estamos comprando una flota nueva para la mina de oro San Gabriel.
– ¿Tiene un plan para el mediano o largo plazo?
Hemos hecho una inversión muy grande en los dos últimos años, la cual ha ocasionado que la empresa se duplique. Nuestro negocio es intensivo en Capex. Ahora estamos consolidando la empresa y buscando oportunidades en el Corredor Minero del Sur.
– ¿Para incursionar en minería de tajo abierto?
Nosotros ya hemos trabajado con Las Bambas. Es más, fuimos los primeros en transportar la primera tonelada de concentrado de la empresa.
– ¿Piensan volver a Las Bambas?
Yo no pondría nombres propios, pero lo cierto es que en el Corredor Minero están Las Bambas, Antapaccay, Constancia, Quellaveco y Zafranal, un proyecto que recién está empezando.
– ¿Han tenido conversaciones con alguna empresa?
Ya nos han invitado a una licitación muy grande. Las oportunidades están, y eso es lo que tenemos que ir viendo.













