A la espera de que Pakistán se convierta este fin de semana en sede de negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, el primer ministro del país mediador, Shehbaz Sharif, viene lanzando en estas horas previas un pedido de auxilio al mundo para salvar la frágil tregua alcanzada en la noche del martes 7.
A la espera de que Pakistán se convierta este fin de semana en sede de negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, el primer ministro del país mediador, Shehbaz Sharif, viene lanzando en estas horas previas un pedido de auxilio al mundo para salvar la frágil tregua alcanzada en la noche del martes 7.
Sharif mantuvo este jueves 9 consultas de alto nivel con líderes de la Unión Europea para asegurar la viabilidad de las conversaciones y evitar el colapso del alto el fuego, en riesgo luego de que este miércoles 8 Israel ejecutara el mayor ataque aéreo de las últimas cinco semanas en el Lïbano contra Hezbolá, la milicia sediciosa chiita cercana a Irán, su mayor proveedor económico y armamentístico.
En solo 10 minutos Israel dijo haber bombardeado más de 100 centros de mando y posiciones militares de Hezbolá, no solo en el sur y el este del país mediterráneo (como suele hacer) sino también esta vez en el centro de la capital, Beirut. Según el Ministerio de Salud libanés, al menos 300 personas murieron y unas 1.200 resultaron heridas.
Si bien el Ejército israelí dijo que los ataques cumplieron sus objetivos de abatir a altos miembros e infraestructura de Hezbolá, lo cierto es que las bombas también derribaron edificios residenciales enteros en la capital libanesa.
Tanto Estados Unidos como Israel han señalado que el conflicto librado en el Líbano es una “escaramuza aparte” de la de Irán y que la tregua no aplica en aquel país. Sin embargo, tanto Pakistán como el resto de países consideran indispensable que también sea incluido dentro de la tregua pactada.
El gobierno libanés solicitó este jueves 9 a Islamabad que ratifique su inclusión en el cese el fuego de 14 días acordado. “El primer ministro, Nawaf Salam, llamó al primer ministro pakistaní y le pidió confirmar que la tregua debe incluir al Líbano para evitar una repetición de los ataques israelíes presenciados en la víspera”, señaló el Ejecutivo libanés en un comunicado publicado en su cuenta de la red social X.
La hostilidad de casi medio siglo entre Israel y Hezbolá se ha convertido en estos momentos en el principal obstáculo para que la opción de un acuerdo de paz en el actual conflicto en el Medio Oriente llegue a buen puerto.
Diferencias con el Ejecutivo
Es importante distinguir entre Hezbolá y el gobierno libanés, por más que muchos señalen que el movimiento extremista ejerce el poder en el país mediterráneo. Hezbolá, que significa “Partido de Dios” en árabe, se fundó en 1982, surgió de las milicias chiitas formadas para resistir a Israel, aboga por un gobierno islámico y asegura que su confrontación con Israel “solo terminará cuando este (país) haya sido eliminado”. En enero del año pasado, tras más de dos años sin presidente, Líbano eligió a Joseph Aoun como su líder. Era el jefe del Ejército libanés y fue designado a pesar de que Hezbolá prefería a otro candidato.
Un actor poderoso en el país
Hezbolá no es solo una milicia armada sino también un partido político con asiento en el Parlamento libanés y con presencia permanente en los gabinetes de gobierno desde el 2005. Desde la década del 90 ha tejido una red de clientelaje inmensa con la cual alcanza a porciones importantes de la sociedad (sobre todo donde no llega el Estado) y les brinda servicios sanitarios, educativos y recreativos. Estas actividades, sumadas a su política histórica de resistencia contra Israel, han estado en la base de su popularidad por mucho tiempo.
La caída de un jefe histórico
Desde 1992 Hezbolá estuvo encabezado por Hassan Nasrallah, un clérigo chiita que jugó un papel crucial en la conversión de Hezbolá en un actor político. Bajo su mando, además, el grupo llegó a ser considerado una de las fuerzas militares no estatales más colosalmente armadas del mundo. Mantenía estrechos lazos con el recién eliminado líder supremo iraní Alí Jamenei. Pero en setiembre del 2024 Israel ejecutó una asombrosa operación que combinó una ofensiva aérea con la explosión a distancia de miles de ‘beepers’ con que se comunicaban los altos mandos de Hezbolá, lo cual acabó con la vida de Nasrallah y otros cabecillas.
El objetivo final de Israel
Las más de 300 muertes por la incursión de este miércoles 8 elevan a más de 1.800 las víctimas mortales en el Líbano por los ataques aéreos israelíes desde inicios de marzo. Del lado contrario, 12 soldados israelíes y tres civiles han fallecido por los actos de Hezbolá. Hay cerca de 1,2 millones de desplazados en el sur del Líbano, donde Israel se ha puesto como meta ocupar permanentemente el 10% de esa porción del territorio libanés con el fin de mantener alejado a Hezbolá de las poblaciones fronterizas del norte del estado hebreo y reducir su capacidad operativa de misiles y drones. Esto quiere decir crear una zona de amortiguamiento allí.
Aproximación al gobierno libanés
El primer mensaje del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tras los últimos ataques fue demoledor: “A cualquiera que actúe contra civiles israelíes, lo golpearemos. Seguiremos golpeando a Hezbolá allí donde haga falta”. Y el portavoz del Ejército israelí agregó que continuarán atacando y que le “llegará su turno” al máximo dirigente del grupo, Naim Kassem. Pero este jueves 9 Netanyahu ha ordenado a su gabinete emprender “negociaciones directas” con el gobierno libanés para desarmar a Hezbolá. Desde Beirut han respondido que quieren un cese del fuego antes de empezar cualquier conversación. La próxima semana, en Washington, empezarían los acercamientos.




