Los islandeses rechazaron reanudar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, según los resultados definitivos del referéndum publicados este domingo, un golpe para Bruselas, que veía con buenos ojos una eventual candidatura de la próspera isla del Atlántico Norte.
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La campaña “permitió relanzar el debate sobre la Unión Europea, sobre el lugar de Islandia en el mundo y, más ampliamente, sobre su posicionamiento geopolítico”, consideró.
El gobierno convocó una rueda de prensa para el domingo a las 13H00 GMT.
La pesca, que representa casi el 40% de sus exportaciones, fue uno de los principales puntos de fricción. Islandia quiere guardar el control exclusivo, sin plegarse por tanto a cuotas anuales fijadas por Bruselas, que estaba dispuesta a encontrar “soluciones creativas”.
Con la economía de Islandia en plena bonanza, algunos votantes no vieron las razones de plantearse un ingreso en la UE, máxime cuando el país ya tiene acceso al mercado único por su pertenencia al Espacio Económico Europeo (EEE).
“No necesitamos que nos gobierne Bruselas. Nos podemos arreglar solos. Hace apenas cien años éramos uno de los países más pobres de Europa; ahora somos uno de los más prósperos”, comentó Elias Theodorsson, un empresario de 65 años.
La otra cara de esa prosperidad es una inflación y unas tasas de interés disparadas.
Algunos hogares pagan intereses de hasta el 9% en sus hipotecas, lo que convierte en muy atractiva la perspectiva de unirse a la eurozona, con tipos mucho más bajos.
“La diferencia (de tipos de interés) es tremenda. Esto cambiaría mucho las cosas para mi hogar”, el tener un crédito más barato, dice a propósito Alexandra Yr van Erven, una empleada de universidad, de 32 años.
Para la Unión Europea, que no ha incorporado a ningún país rico desde 1995, la adhesión de Islandia habría sido vista como una muestra positiva de su política de ampliación y le habría permitido reforzar su presencia en el Ártico, una región cada vez más codiciada.
Una victoria del “sí” en Islandia también podría haber reavivado el debate en Noruega, otro país muy próspero que sigue mostrándose reticente a ingresar al bloque.

