Un mar de personas en Irán despidieron al asesinado líder supremo Alí Jamenei en su entierro en la ciudad santa de Mashad, tras siete días de ceremonias funerarias, en una demostración de fuerza de la República Islámica tras la guerra con Estados Unidos y las protestas de enero.
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Y es que los partidarios de la República Islámica no olvidan que fueron Estados Unidos e Israel quien mataron al clérigo y piden venganza e incluso la muerte de Trump en un momento además en el que los dos países han vuelto a intercambiar ataques en las últimas jornadas, con el resultado de 14 muertos en suelo iraní.
Tras la multitudinaria procesión, que comenzó con ocho horas de retraso, el féretro del que fuera la máxima autoridad política y religiosa llegó al mausoleo del imán Reza, el octavo del chiísmo y el único enterrado en suelo iraní.
Allí fue enterrado Jamenei por petición expresa en su testamento, según medios iraníes, y a partir de mañana los fieles podrán acercarse a su tumba a presentar sus respetos.
Su hijo mayor, el ayatolá Mostafá Jameneí, dirigió las oraciones funerarias finales antes de que el féretro, envuelto en la bandera iraní, fuera enterrado en el mausoleo.
Una vez más y como hasta ahora no apareció su hijo y sucesor Mojtaba, a quien no se ha visto en público desde su nombramiento el 8 de marzo, entre los rumores sobre su estado de salud tras resultar herido en la guerra.
El entierro pone fin a una semana de multitudinarios funerales en cinco ciudades iraníes e iraquíes.
En Teherán el lunes millones de personas acompañaron el féretro por las calles y ayer otros 10 millones hicieron lo mismo en las provincias iraquíes de Nayaf y Karbala.
Con estos masivos funerales la República Islámica busca proyectar poderío, unidad y reivindicarse tras la guerra con Estados Unidos e Israel y en medio de un descontento público generalizado por la mala situación económica del país, que provocó unas enormes protestas populares en enero.
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El entierro se celebró en medio de nuevas tensiones entre Irán y Estados Unidos tras dos días de intercambios de ataques que ha dejado el alto el fuego colgando de un hilo y causado 14 muertos en suelo iraní.
Irán afirmó tras los ataques que las acciones estadounidenses “han dejado sin efecto partes clave y fundamentales” del memorando firmado por Teherán y Washington el 17 de junio.
El presidente estadounidense, Donald Trump, por su parte, fue más allá y dio por acabado el alto el fuego.














