El país cuenta con un portafolio de inversiones que supera los US$5.000 millones destinados a modernizar terminales clave para la exportación de minerales, así lo indicó Carlos Paz Cárdenas, expresidente de la Autoridad Portuaria Nacional.
Entre los proyectos destacan el Terminal Portuario Multipropósito de Chancay, el muelle de San Nicolás, el Terminal Portuario de Ilo y las ampliaciones en Matarani y Marcona, todos con participación activa del sector privado y bajo la modalidad de asociaciones público-privadas (APP).
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Estas obras, en distintas fases de ejecución y negociación, buscan responder al crecimiento de la cartera minera, que asciende a US$64.000 millones en proyectos hasta 2025.
“Invertir en conectividad no es una decisión coyuntural, sino estructural. La minería empuja, pero necesita puertos y corredores logísticos de clase mundial para seguir creciendo”, enfatizó Paz Cárdenas durante su exposición en el auditorio del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
El reto, según el especialista, va más allá de la infraestructura: implica conectar los yacimientos con los puertos a través de corredores intermodales que incluyan no solo carreteras, sino también trenes estratégicos. Actualmente, el transporte de minerales depende en gran medida del camión, lo que eleva costos y limita la competitividad frente a otros países productores.
Asimismo, regiones como Apurímac, con proyectos de cobre de gran envergadura, demandan infraestructura portuaria a su altura. El caso de Michiquillay, en Cajamarca, plantea preguntas similares: ¿cómo se insertará eficientemente en los mercados internacionales sin nodos logísticos especializados?
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En esa línea, Paz Cárdenas subrayó que la infraestructura portuaria debe tener un doble propósito: eficiencia económica y cohesión territorial. “No se trata solo de sacar minerales más rápido, sino de transformar economías regionales y generar oportunidades sostenibles”, señaló en el evento del IIMP.














