La economía peruana cerró el 2025 con señales claras de recuperación y consolidación. El Producto Bruto Interno (PBI) creció 3,4% en el año, en línea con las proyecciones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), impulsado principalmente por el vigor de la demanda interna y, en especial, por el sólido desempeño de la inversión privada.
De acuerdo con el reporte del Banco Central de Reserva del Perú (BCR), en el cuarto trimestre de 2025 la inversión privada mantuvo un elevado dinamismo al expandirse 10,1% interanual. Este resultado estuvo marcado por una expansión a dos dígitos de la inversión no residencial, sostenida por el fuerte repunte de la inversión minera y el buen desempeño de los sectores no mineros.
En el acumulado del año, la inversión privada creció alrededor de 10%, convirtiéndose en el principal motor de la demanda interna, que avanzó 5,8%, la tasa más alta desde 2013, si se excluye el rebote excepcional tras la pandemia.
En términos trimestrales, el PBI del cuarto trimestre de 2025 aumentó 3,2% interanual, explicado por el impulso del gasto privado y el avance de las exportaciones de bienes y servicios. La demanda interna creció 5,1% en ese periodo, apoyada en un mayor gasto privado (6,3%) y en el dinamismo de la inversión pública.
El consumo privado aumentó 3,4% interanual en el cuarto trimestre, acumulando nueve trimestres consecutivos de expansión. Este desempeño respondió a la recuperación del poder adquisitivo de los hogares, favorecida por el crecimiento del empleo y los ingresos, una inflación cercana al centro del rango meta y la mejora del crédito de consumo.
En tanto, la inversión pública creció 5,6% en el cuarto trimestre, impulsada por mayores ejecuciones de los gobiernos locales en proyectos de transporte, cultura y deporte, agropecuario y salud. En contraste, el consumo público retrocedió 1,3%, tras el mayor gasto observado en el trimestre previo.
El entorno macroeconómico también mostró señales de fortaleza por el lado externo. En el cuarto trimestre de 2025, el financiamiento de largo plazo del sector privado ascendió a US$ 2.439 millones, en contraste con la inversión neta en el exterior registrada en igual periodo de 2024. El resultado obedeció principalmente a mayores pasivos por inversión directa —vía reinversión de utilidades— y emisiones de deuda en los mercados internacionales para refinanciar vencimientos.
El sector público, por su parte, registró una salida neta de capitales de US$ 454 millones, asociada a una reducción de la inversión de cartera y menores préstamos netos.
En paralelo, la cuenta corriente cerró 2025 con un superávit equivalente a 3,1% del PBI, ampliándose en 0,9 puntos porcentuales respecto al año previo y manteniéndose en terreno positivo por tercer año consecutivo. Este resultado reflejó un mayor incremento del ahorro interno —especialmente público, en un contexto de mayor recaudación y menor gasto como porcentaje del producto— frente al de la inversión.
En diciembre de 2025, el PBI creció 3,8% interanual, con lo que acumuló el avance anual de 3,4%. El componente no primario se expandió 5,0%, impulsado por manufactura, servicios, comercio y construcción, mientras que el PBI primario retrocedió 0,5% por la menor producción de minería e hidrocarburos.
Entre los sectores con mayor dinamismo destacó construcción, que creció 12,0% en diciembre y acumuló 6,7% en el año, reflejando mayores obras privadas y públicas. El comercio avanzó 4,9% en el mes (3,6% en el año), mientras que servicios creció 3,8% en diciembre y 3,4% en el acumulado anual.
La manufactura no primaria también mostró un desempeño sólido, con un crecimiento de 6,3% interanual en diciembre, asociado a la mayor producción de bienes orientados a la inversión y al mercado externo.














