martes, marzo 31

Un clima de tensión se está viviendo en Machu Picchu, luego de que un grupo de aproximadamente 200 pobladores invadiera el primer tramo de la carretera Hiram Bingham en ambos sentidos. Esta es la única vía terrestre de acceso al santuario histórico, lo que ha generado perjuicios para el turismo en la zona. Si bien, tras una intervención policial, los ciudadanos abandonaron el área, persisten amenazas de una posible nueva toma de la carretera.

Todo comenzó el 27 de febrero, cuando un primer grupo se instaló en la vía. Posteriormente, el 13 de marzo, se sumó otro grupo, lo que incrementó la preocupación de las autoridades locales. Esta toma se realizó en los márgenes de la carretera, es decir, a los costados, por lo que no hubo un bloqueo de la vía. Sin embargo, sí afectó la fluidez del tránsito y restó atractivo visual a la zona de cara a los turistas.

Pese a que hoy el tramo está liberado, el riesgo de que se vuelva a repetir una toma similar es latente, tanto especialistas del gremio turísticos y autoridades locales advierten la frágil seguridad en la zona que permitió el último incidente.

El presidente de la Junta de Fiscales Superiores del Distrito Fiscal de Cusco, José Mayorga, indicó en declaraciones recogidas por El Comercio, que los hechos vienen siendo investigados por la Fiscalía Distrital de Machu Picchu. Asimismo, el Ministerio Público ya inició investigaciones, mientras que la Policía Nacional del Perú (PNP) mantuvo el monitoreo de la zona hasta el 24 de marzo, fecha en que los ocupantes se retiraron.

El riesgo, dijo, es que ante la ausencia de vigilancia permanente el lugar vuelva a ser tomado por ocupantes. El objetivo es garantizar el tránsito fluido hacia el santuario.

Dos grupos de transportistas invadieron la carretera. Foto: redes sociales.

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En declaraciones a las que accedió El Comercio, el jefe de la Región Policial Cusco, Virgilio Velásquez Hurtado, precisó que la Policía no hizo uso de gases lacrimógenos ni se registraron enfrentamientos. Señaló que se estableció un perímetro de control para evitar que más personas se sumaran a la ocupación. De esta manera, los efectivos policiales recuperaron el control de la vía Hiram Bingham tras el retiro voluntario del grupo que había invadido ambos márgenes de la carretera.

El operativo, ejecutado durante la madrugada del 24 de marzo con cerca de 200 agentes, se desarrolló de manera pacífica. Si bien indicó que la vía está bajo vigilancia policial, El Comercio conoció que este patrullaje no es permanente.

El gerente regional de Comercio Exterior y Turismo del Cusco, Rosendo Baca, lamentó la situación y advirtió que la imagen de Machu Picchu como destino turístico se está viendo afectada por estas acciones, lo que podría generar una repercusión negativa.

Cabe señalar que la carretera Hiram Bingham se ubica en la zona de amortiguamiento de Machu Picchu. Esto significa que es un territorio cercano al santuario que funciona como una especie de “colchón de protección”. No es el área donde se encuentran las ruinas, pero sí cuenta con restricciones para evitar que actividades humanas dañen el sitio. Su función es reducir impactos como invasiones, construcciones desordenadas, contaminación o tala.

Los invasores instalaron carpas improvisadas. Foto: Juan Sequeiros.

Los invasores instalaron carpas improvisadas. Foto: Juan Sequeiros.

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En el caso de Machu Picchu, esta zona busca proteger no solo el patrimonio arqueológico, sino también el paisaje natural y la biodiversidad.

El periodista cusqueño y colaborador de El Comercio, Juan Sequeiros, señaló que la primera invasión, ocurrida el 27 de febrero, fue protagonizada por trabajadores de la empresa de transporte San Antonio de Torontoy. “Ellos han empezado a operar en la carretera Hiram Bingham recién este año. Han presentado quejas porque no cuentan con suficientes estacionamientos para sus buses en la región, así como por la falta de grifos para abastecerse. Por ello, a modo de protesta, ocuparon la vía desde febrero. Se armó todo un escándalo; comenzaron a instalar carpas y levantar muros bajo una supuesta necesidad de vivienda, lo cual es falso”, indicó.

Agregó que el nivel de conflicto aumentó el 13 de marzo, cuando se instaló en la zona un nuevo grupo de transportistas, esta vez de la empresa Consettur. “Sus motivos también estaban relacionados con dificultades para operar de manera más eficiente. De esta forma, tuvimos a dos empresas de transporte protestando en una zona tan delicada como esta, razón por la cual las autoridades tomaron acciones y finalmente los retiraron el 24 de marzo”, precisó.

No hubo resistencia. Los 200 policías llegaron al tramo alrededor de las 4 de la mañana, por lo que los transportistas no opusieron resistencia; simplemente recogieron sus pertenencias y se retiraron. Lo grave es que intentan hacerse pasar por personas sin vivienda, pero es una farsa. Habían instalado carpas, pero nadie puede ocupar un espacio a pocos metros de un santuario histórico. Lo más preocupante es que amenazan con volver. Si bien hay efectivos vigilando la zona, tampoco se puede mantener un contingente tan grande de manera permanente, considerando otras necesidades en Cusco”, advirtió.

La Policía realizó un operativo tras el cual los invasores se retiraron de la zona. La entidad señaló que todo se desarrolló de manera pacífica.

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Por su parte, el vicepresidente de la Cámara de Turismo de Cusco, Juan Stoessel, dijo a El Comercio que “esta es una pelea de mafias que manejan el sector del transporte en Aguas Calientes. Son dos empresas que hoy operan sin contrato y de manera totalmente informal. Entre ellas han hecho fuerza y, por ello, se metieron a una zona prohibida. Felizmente ya fueron desalojadas, pero hay que mantenernos atentos. Próximamente habrá un concurso para determinar cuál será la próxima empresa que se encargue del transporte turístico hacia Machu Picchu. Ojalá no sea ninguna de las involucradas, sino una que respete las normas y ofrezca un servicio de calidad”, mencionó.

Stoessel también señaló que, lamentablemente, es frecuente que en esa zona no se cumplan las reglas. “Las autoridades siguen manejando Machu Picchu como si fuera un lugar de quinta categoría, cuando en realidad es la maravilla más importante del país. Lamentablemente, lo que está pasando hace que el destino sea menos atractivo para los turistas. El nivel de interés ha disminuido. Quienes nos gobiernan deben ser capaces de establecer reglas claras”, afirmó.

El operativo policial se realizó durante la madrugada. Foto: Juan Sequeiros.

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Ahora hay menos turistas que el año pasado. Si no se toman medidas, será muy difícil que haya un crecimiento importante en Cusco. Por otro lado, es necesario invertir mejor los recursos en Machu Picchu; cada vez se gasta más en sueldos y menos en mejoras. Las autoridades deben ponerse a trabajar”, concluyó.

En medio de las investigaciones, la Fiscalía Provincial Mixta de Machu Picchu identificó a un grupo de personas que invadieron un tramo de la carretera Hiram Bingham, quienes vienen siendo acusados por el presunto delito de usurpación agravada en perjuicio del Estado.

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